Algunos quizás necesitemos algo extraordinario como la experiencia de la zarza ardiente para despertar nuestros sentidos. En tal caso, la naturaleza esencial de un elemento —una persona, una situación, un objeto— se percibe súbitamente. Entendemos que ello representa la inspiración. La capacidad de percibir por inspiración los elementos comunes y corrientes de la vida con su verdadero significado es un don especial. Muchas personas no reciben inspiración porque el “gran poder” de Dios “puede parecer pequeño al entendimiento de los hombres”, o porque éstos tienden “a asombrarse cada vez menos de una señal o prodigio del cielo”.
(2004, abril, James E. Faustᵇ, ‘¿Recibieron el mensaje correcto?,’ Liahona, mayo 2004 ¶ 12)