Análisis Textuales
Hebreos 9

Discreción sobre las cosas del templo

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Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Cuando asistí por primera vez al templo yo era apenas un jovencito de unos dieciséis años. Salíamos desde la extrañadísima ciudad de Celaya en excursión desde muy temprano, llenando un camión, hasta la ciudad de México, en un viaje de tres a cuatro horas. Mi primera experiencia dentro del templo me dejó tan emocionado que sentía que el corazón se me salía del pecho y hubiera deseado contarle a todos, especialmente a mi mamá, que no era miembro, lo que acababa de vivir. Pero como sabía que eran cosas sagradas, me las guardé, hasta que en la siguiente entrevista mi bondadoso obispo me indicó que no había problema en contar, siempre que fuera siguiendo las indicaciones del Espíritu y con absoluta reverencia, lo que había sucedido en el salón bautismal. Pero también me advirtió que había ordenanzas más sagradas que era preciso no divulgar, no porque fuesen secretas, sino para el fin de conservarlas sagradas. Me comentó que estas ordenanzas tenían que ver con lo que en las escrituras del Antiguo Testamento se designaba como el lugar santísimo del templo y que hoy le conocemos como el salón celestial.

La necesidad de mayor discreción

Creo que uno de los problemas más importantes a los que se enfrentan los miembros de la Iglesia que entran al templo tiene que ver con esta discreción que se debe guardar en torno a las cosas sagradas. Y es que no siempre les ayuda el ejemplo. Algunos miembros tienen la mala costumbre, por no decir pésima y lamentable costumbre, de “adornar” (según creen) su lenguaje con expresiones textuales tomadas de las ordenanzas sagradas, queriendo agregar más impacto a su habla, sin comprender que en ese momento no solo no están acercando a sus escuchas hacia el templo, sino que están quebrantando ellos mismos, en ese preciso momento, sus convenios.

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Es evidente que muchos de estos miembros no están comprendiendo cuál es la razón por la que la discreción se impone. Nuevamente, el propósito no es guardar un secreto, porque no se trata de algo “reservado para unos pocos”, sino de algo a lo que el Señor invita a participar a todos. Deseamos que todo mundo pueda entrar al templo y participar del gozo, del poder, de la revelación que allí se recibe. Pero debe hacerse a la manera del Señor, como él lo manda, recordando “que lo que viene de arriba es sagrado y debe expresarse con cuidado y por constreñimiento del Espíritu”, que estas cosas no nos pertenecen a nosotros y, por tanto, el Señor tiene todo el derecho de regular cómo y dónde deben expresarse.

La relación entre discreción y reverencia

Discreción sobre las cosas del temploNo se agrega más belleza a la salida del sol por describirla, de hecho, es imposible expresar la belleza de momentos como ese con palabras y muchas veces nuestras mejores descripciones más bien entorpecen la comprensión de lo que esta belleza representa. En esos instantes un arranque de humildad nos llevará a entender que la mejor manera de compartir el gozo que nos llena el corazón no es describirlo, ¡sino invitar a las personas a vivirlo y a obtener un testimonio en base a su propia experiencia!

Es entonces cuando comprendemos que existen experiencias en esta vida, sobre todo aquellas que nos ponen en contacto inmediato con los cielos, que rebasan el poder de las palabras. Ante el poder de Dios nos reconocemos humildes. Esa es la primera y más clara razón y nada es tan simple como eso.

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Todo el libro de Hebreos es una explicación detallada sobre el papel del sacerdocio y sobre el templo. En este pasaje, Pablo, en uso de su autoridad como un apóstol, instruye a los santos sobre la necesidad de guardar una prudente y debida reverencia. Analicemos brevemente este pasaje.

Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.

y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de estas cosas no se puede ahora hablar en detalle. (Nuevo Testamento | Hebreos 9:5)

Análisis textual: Discreción sobre las cosas del templo

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.
Arca de la alianza o arca del pacto
Arca de la alianza
Y sobre ella.
Por los versículos anteriores (Hebreos 9:3-4) nos damos cuenta de que está hablando del arca del pacto. Esta se encontraba en el lugar santísimo, hoy conocido como salón celestial, y constituía el mobiliario más importante y sagrado del templo, no sólo por las reliquias descritas en el versículo 4, sino por lo que sucedía “sobre ella”.
El propiciatorio.
Se llamaba así a la cubierta o tapa del arca.
Los querubines de gloria.
Esta cubierta estaba adornada con una escultura de dos querubines, separados pero tocándose entre sí con la punta de sus alas. Esto en sí era un simbolismo, ya que por las escrituras somos informados que los ángeles no tienen alas, pero los querubines, que en esta como en todas las escrituras aparecen como guardianes de la presencia de Dios, eran colocados así para representar el poder celestial para moverse y obrar (DyC 77:4). Al colocarse en esta posición, la escultura formaba un hueco, como el que podríamos imitar separando nuestras manos y dejando que se toque sólo la punta de nuestros dedos. En medio de ese hueco es donde Jehová aparecía de pie al profeta o al sumo sacerdote, porque además del profeta, sólo el sumo sacerdote podía entrar una vez al año a este lugar, en el llamado Día de la Expiación o Yom Kippur.
De estas cosas.
De la aparición y manifestación gloriosa del Señor Jehová a su siervo, de la revelación allí recibida, de la apertura de los cielos desde esta tan sencilla y a la vez tan monumental embajada.
No se puede hablar ahora en detalle.
A pesar de estar entrado en el tema de la descripción del tabernáculo, y dedicarle todo un libro a ello, Pablo se guarda de hablar de esto por escrito o en persona, reservándose para la ocasión de poder hablar de ello en donde el Señor ha designado hacerlo. ¡Porque nada sustituye la experiencia personal!

12 Comentarios

  1. Buenas hermano. Haces una comparación y dices que el Santísimo del templo de Herodes corresponde con el cuarto celestial. Mi pregunta es, si estos cuartos corresponden a reino celestial, ¿a cual de los tres grados?

    • Al reino celestial, tú lo has dicho (¿o entendí mal tu pregunta?). Esto no es exclusivo del templo de Herodes, sino que es el modelo de todos los templos que fue revelado por Dios desde que se le mandó construir el tabernáculo.

      La equivalencia es: el atrio (patio exterior) simbolizaba el reino telestial. El lugar santo simbolizaba el reino terrestre. El lugar santísimo simbolizaba el reino celestial. Es en este lugar donde el profeta o el sumo sacerdote entraban en la presencia de Dios.

      Esta es también la misma representación que es observada en los templos modernos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En ellos se enseña que, de acuerdo con las leyes y convenios que observas, te haces merecedor de uno u otro reino.

  2. el evangelio de jesucristo no tiene ningun misterio solo que lo que se hace en los santos templos no es secreto solo que es muy sagrado respetemos los convenios que hemos hecho con dios y haci lograremos la gloria celestial todo santo de los ultimos dias aspira junto con su familia ………

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