Análisis Textuales
Lucas 13

Juana, o el modo en que Herodes ayudó a Jesucristo

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Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Estando en Capernaúm, su ciudad, Jesús acudió nuevamente a la sinagoga, donde aprovechó para sanar por medio de la imposición de manos a una mujer que llevaba 18 años enferma y defender nuevamente el propósito y significado real del día de reposo (Lucas 13:10–17). Mientras orientaba su camino hacia Jerusalén “pasaba por ciudades y aldeas”, predicando y compartiendo sus parábolas y enseñanzas (Lucas 13:22–30). En algún momento de este viaje fue advertido por algunos inesperados simpatizantes entre los farisesos sobre la amenaza que, por ser oculta, podría, según ellos pensaban, pasarle inadvertida. Mientras él se entretuviera en Galilea corría peligro de ser asesinado por uno de sus más importantes, perversos y poderosos enemigos: Herodes, el tetrarca.

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Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.

31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos y le dijeron: Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

32 Y él les dijo: Id y decid a aquel zorro: He aquí, echo fuera demonios y hago sanidades hoy y mañana, y al tercer día seré perfeccionado. (Nuevo Testamento | Lucas 13:31–32)

Análisis textual: Juana, o el modo en que Herodes ayudó a Jesucristo

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.
Aquel mismo día.
La redacción del capítulo 13 de Lucas hace difícil saber si todos los eventos sucedieron el día de reposo en que predicó en la sinagoga, aunque esto es probable si los versículos del 22-30 se toman sólo como un comentario aparte, insertado por Lucas para denotar la circunstancia del objetivo final de la travesía (Jerusalén). Si es así, la frase “aquel mismo día” continúa el relato de la sanidad en el día de reposo.
Llegaron unos fariseos.
Lo cual quiere decir que no todos los fariseos eran malos, y muestra lo grave que es el error común de juzgar generalizando y por medio de estereotipos. No todos los judíos son avaros, no todos los musulmanes son terroristas, etc. Jesús debió contar con simpatizantes importantes también en el partido de los fariseos. Habrá que recordar que tanto José de Arimatea como Nicodemo y, posteriormente, Pablo de Tarso, surgieron de este partido.
Y le dijeron.
Le advirtieron, porque tenían conciencia del peligro y desconocían si Jesús estaba apercibido del mismo.
Sal y vete de aquí.
De Perea y Galilea, el dominio sobre el que tenía poder Herodes el tetrarca.
Herodes te quiere matar.
Este Herodes no es Herodes el Grande, el que había construido el templo y había hecho matar los niños en Belén, sino su hijo que, a la muerte de Herodes el Grande, había sido designado por el gobierno romano para gobernar la provincia de Galilea. Herodes el tetrarca fue, al igual que su padre, un tirano voraz e inicuo. En amoríos con Herodías, mujer de su hermano Felipe, fue reprendido por Juan el Bautista y le mandó encarcelar y matar (Mateo 14:3-5, 10). Al escuchar sobre el nuevo profeta su conciencia le recriminó duramente, recordándole a Juan el Bautista (Mateo 14:1-2). Acallar a Jesucristo era una manera de acallar a la conciencia y proteger, al mismo tiempo, su mezquina porción de poder.
Y él les dijo.
Jesucristo les respondió con sabiduría, mostrándoles su percepción anticipada de las cosas.
Id y decid a aquel zorro.
Esta es una de las raras ocasiones en que Jesús dirigió un calificativo severo a una persona. Herodes se había manifestado astuto, voraz y carnicero, como el animal de presa que es el zorro.
Hoy y mañana.
Es decir, en este momento presente y aún un poco más en el futuro, seguiré haciendo mi obra, pero no durará siempre, porque…
Al tercer día.
Es decir, pasado el futuro inmediato. También una velada referencia a su crucifixión y resurrección.
Seré perfeccionado
. Jesucristo era perfecto en palabra, pensamiento y acción y, aún así, todavía no era igual a Dios en el sentido físico ni había logrado la victoria sobre todas las cosas. Tendría un cuerpo inmortal, como el de Dios, su Padre Celestial, sólo hasta después de lograda la victoria definitiva sobre la muerte a través de la expiación y la resurrección.

Comentarios adicionales

Los comentarios adicionales complementan el análisis textual con enfoques y perspectivas, brindando aún un mayor contexto al estudio.

El odio que tenía Herodes por Jesús se fundamentaba en la culpa y el remordimiento y en la protección del poder. El peligro denunciado por estos fariseos era tan real que no pasaría mucho tiempo antes de que los herodianos, los partidarios de Herodes, también harían insólitas alianzas políticas para matar a Jesucristo (Marcos 3:6; Marcos 12:13).

Discípulos en todos los medios y niveles

Jesucristo, sin embargo, contaba con simpatizantes en todos los medios y niveles, incluso entre los mortales fariseos. James E. Talmage hace el siguiente comentario sobre esta inesperada sorpresa:

“Indudablemente había hombres buenos en la fraternidad de los fariseos, y los que informaron a Cristo del complot contra su vida posiblemente fueron impulsados por razones compasivas, y aun pudieron haber sido creyentes en sus corazones. La respuesta de Jesús parece apoyar la probabilidad de que Herodes estaba tramando contra la libertad o vida de nuestro Señor. Recibió la información con toda seriedad, y lo que comentó al respecto constituye una de sus declaraciones más severas dirigidas contra cualquier individuo.” (James E. Talmage, “Jesús el Cristo”).

El evangelio en la corte de Herodes

Herodes compartió sus miedos con toda su corte, como puede apreciarse por el relato de Mateo:

Mateo 14:1–2
En aquel tiempo Herodes, el tetrarca, oyó la fama de Jesús

2 y dijo a sus criados: Éste es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.

(Nuevo Testamento | Mateo 14:1–2)

Entre “los criados”, o miembros de la corte, a quienes se dirigió Herodes había, sin duda, por la evidencia presentada en el Nuevo Testamento, al menos dos personajes importantes que eran discípulos de Jesucristo o estaban de alguna forma relacionados con él: Chuza y Manaén (Hechos 13:1). Tal vez Herodes sospechaba que algunos en su corte simpatizaban con Jesús y por ello externaba en voz alta sus supersticiones y su preocupación.

La mujer de Chuza también seguía a Jesús

Cuando Lucas enlista a las mujeres que seguían a Jesús nos llevamos ahora una segunda sorpresa, pues Lucas cuenta entre ellas a “Juana, mujer de Chuza”, quien era “el mayordomo de Herodes”. Juana pudo ser casada todavía con Chuza o quizás viuda, no lo sabemos. Pero la posición que su marido tenía (o había tenido) es digna de ser entendida para poder dimensionar la importancia de esta mujer como pieza clave de la misión de Cristo.

Quién era Chuza (y quién no era)

Se desconoce mucho acerca de Chuza. Por ejemplo, no se sabe si estaba vivo en el momento en que Lucas le menciona y cómo fue que su esposa se convirtió en seguidora de Jesús y si él también lo era.

Pero sabemos quien no era

Chuza no era el gentil noble de CapernaúmAlgunos han intentado identificarle con el noble que acudió a Jesús en Capernaúm para solicitar la salud de su hijo, pero esta identificación es poco fiable, porque el noble era de origen gentil y el nombre de Chuza es hebreo. De hecho, Alfred Edersheim hace notar que, mientras la designación del hombre noble es “basileukos”, de “Basileus” (el rey), lo que hace pensar en un hombre emparentado con la nobleza; el nombre de Chuza implica insignificancia, por lo que era usado incluso como un apodo despectivo. (Alfred Edersheim, “La vida y los tiempos de Jesús el Mesías”). Chuza no era tampoco un gobernante. Su cargo era únicamente el de mayordomo, aunque este no es, ciertamente, un cargo nada pequeño. Talmage aprovecha esta confusión para mostrar por qué las tradiciones no son fiables para determinar la identidad de una persona:

No es dado el nombre del noble cuyo hijo Jesús sanó con su palabra. Se ha intentado identificarlo como Chuza, procurador de Herodes Antipas; pero no ha habido más fundamento para ello que las tradiciones indignas de confianza… No debe confundirse la tradición infundada con la historia auténtica”. (James E. Talmage, “Jesús el Cristo”)

¿Qué era un mayordomo?

El mayordomo era el que guardaba los bienes de Herodes y era, por lo tanto, un cargo de muchísima confianza. La versión árabe de la Biblia traduce este término como “tesorero”, mientras que la Vulgata Latina y la etíope lo traducen como “procurador”. Este es un cargo semejante al que tuvieron José en casa de Potifar (Génesis 39:3-5) y Zoram en casa de Labán (1 Nefi 4:20).

“Como su esposo tenía una posición de mucha responsabilidad [Juana] debió ser una mujer de riqueza e influencia”. (B. W. Johnson, “The people’s New Testament”, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Vivir el evangelio bajo intensa oposición

Juana, o el modo en que Herodes ayudó a Jesucristo
Herodes Antipas
Si Chuza estaba vivo y si era seguidor de Jesús sirviendo al mismo tiempo como hombre de confianza bajo la influencia despótica y cruel de Herodes Antipas, su posición no debió ser cómoda ni nada envidiable (Robert Jamieson; A. R. Fausset; David Brown, “A commentary critical, practical and explanatory, on the Old and New Testaments”). Tanto Jamieson y Fausset como Edersheim comentan ese nivel de dificultad y oposición con que Juana y, probablemente Chuza, tuvieron que enfrentarse al abrazar el evangelio:

“Por difíciles que hayan sido las circunstancias en que la Magdalena haya profesado su fe en Jesús, las que tuvo que atravesar Juana debieron ser aún más difíciles” (Alfred Edersheim, “La vida y los tiempos de Jesús el Mesías”, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Cómo se financió la misión de Jesucristo

Juana, o el modo en que Herodes ayudó a JesucristoDe acuerdo con lo que informa Lucas, Juana, mujer de Chuza, era parte del importante equipo de mujeres que seguían a Jesucristo en sus travesías y “que le ayudaban con sus bienes” (Lucas 8:3). Ellas habían tomado la decisión de disponer de todo lo que tenían para apoyar la causa de Jesucristo: su tiempo, su conocimiento, sus habilidades, sus bienes, incluso sus vidas. Existía, por tanto, una ley de consagración entre los discípulos y ellas se habían consagrado por completo a la causa de Jesús.

Es probable que esas mujeres brindaran algo de apoyo económico a Jesús y Sus apóstoles, al igual que algún servicio como cocinar, por ejemplo. Además de recibir la ministración de Jesús —las buenas nuevas de Su evangelio y las bendiciones de Su poder sanador— esas mujeres le ministraron a Él, al impartirle de sus bienes y brindarle su devoción”. (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, “Hijas en mi Reino”, 4–5)

Es de esta manera que Juana, esposa del mayordomo de Herodes, puso también sus bienes al servicio de Jesucristo. El flujo de ingresos, entonces, funcionaba así: Juana recibió los bienes que estaba consagrando a Jesucristo de parte de Chuza y Chuza los recibió de parte de Herodes. Así, irónicamente, Herodes Antipas, el tetrarca, terminó contribuyendo inadvertidamente a la misma causa que él había estado procurando destruir.

La recompensa de Juana

Juana, o el modo en que Herodes ayudó a JesucristoLa obediencia de Juana a la ley de consagración rindió un fruto más grande del que ella habría podido esperar y la colocó como una de las mujeres más notables en la historia humana:

“Juana era la mujer de Chuza, el mayordomo de Herodes el tetrarca. A ella se le menciona como una de las mujeres que Jesús sanó de sus enfermedades o de algún espíritu maligno, y ella en consecuencia dio de sí misma y de sus medios a Jesús y a sus discípulos. Es también mencionada como una de las mujeres que, junto con María Magdalena, llevó especias a la tumba para embalsamar el cuerpo de Jesús, y ella agregó su testimonio al de María Magdalena y al de las otras mujeres que fueron las primeras en informar a los apóstoles que Cristo había resucitado. Aunque el relato sea breve e incompleto, Juana aparece como una mujer de gran fe, y el conocimiento que obtuvo al acompañar a Jesús y a sus discípulos debe haberle convertido en un valioso miembro de su equipo misional”. (Jerrie W. Hurd, “Our Sisters in the Bible”, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Citas citables

Déjame compartirte alguna de las citas que tuve que estudiar mientras preparaba este artículo. Toma nota de que todas las traducciones son mías y son traducciones libres.

“Y todas ellas le “ayudaban con sus bienes”, es decir, que él viajaba sin bolsa ni alforja, por así decirlo, confiando en la bondad de Dios y en el apoyo auxiliar de sus amigos creyentes para ser provisto de alimento, de ropa y cobijo. Jesús obedeció su propia ley acerca de que el obrero es digno de su salario y de que “los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:14)”. (Bruce R. McConkie, “The Mortal Messiah: From Bethlehem to Calvary (Mortal Messiah) Book I”, traducción libre por Juan Pablo Marichal)


16 Comentarios

  1. son enseñanzas que alimentan la fe y la espititualidad y el testimonio de que estamos enla verdad recelada, no inventada porque lo que se inventa con relacion, al evangelio no tiene fundamento y por lo tanto, no es verdad.

    • Hola, actualmente ninguno, pero en cualquier momento se me terminan las vacaciones, je, je. Los últimos tres llamamientos que he tenido son obispo, presidente de Escuela Dominical y maestro de Instituto. Puedes encontrar mi biografía en el enlace del menú que dice "Acerca del autor".

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