Análisis Textuales
Juan 9

¿Podría un hombre haber nacido ciego por sus propios pecados, según la Biblia?

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El encuentro de Jesús con un hombre ciego de nacimiento es evidencia de una vida preterrenal.
El encuentro de Jesús con un hombre ciego de nacimiento es evidencia de una vida preterrenal.

Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Durante el breve ministerio de Jesús de Nazaret en Judea, y tras de haber salvado la vida de una mujer pecadora, Jesús encontró en las calles de Jerusalén a un hombre ciego de nacimiento y preparó a sus discípulos para contemplar un impresionante milagro que agregaría en forma significativa testigos a su misión. El relato comienza con una pregunta interesante, pero a la vez desconcertante, que le dirigieron sus discípulos al contemplar a este joven.

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Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.

1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?

(Nuevo Testamento | Juan 9:1-2)

Análisis textual: ¿Podría un hombre haber nacido ciego por sus propios pecados, según la Biblia?

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.

Al pasar Jesús

Mientras iban transitando Jesús u sus discípulos por las calles de Jerusalén.

Vio

Parece ser que Jesús fue el primero e en notarlo y quizá llamó después la atención de sus discípulos. Con esto comenzó a prepararlos porque, desde la situación inicial, les convirtió en testigos del milagro que habrían de presenciar (leer todo el capítulo 9).

Un hombre ciego de nacimiento

Es decir, no un hombre que perdió la vista, sino que se nos aclara, expresamente, que había nacido ciego.

Le preguntaron sus discípulos

Al ver esta situación, surgió un planteamiento para Jesús entre sus seguidores. El pasaje dice que quienes le hicieron la pregunta fueron «sus discípulos», así es que incluye a los apóstoles, pero también a todo el grupo de seguidores regulares de Jesús.

Rabí

Esta es una de las ocasiones en que se describieron a Jesús por el honroso título de Rabí.

¿Quién pecó… para que haya nacido ciego?

La pregunta de los apóstoles está estructurada en términos de causa y efecto. Concebían que su terrible afección venía causa del pecado, y que alguien tenía que haberlo cometido. Siendo líderes proactivos, no llegaron con Jesús sin una alternativa. La alternativa de solución a su propia pregunta, según ellos lo veían, era binaria: estaba basada en sólo dos opciones:

¿Este o sus padres?

Los apóstoles querían saber si habían sido los padres del joven que había nacido ciego quienes habían cometido el pecado que originó su penosa condición. O si, por el contrario, él mismo había sido el responsable. Pero dado que la condición había sido de nacimiento, ¿cómo habría podido ser él mismo el responsable?

Comentarios adicionales

Los comentarios adicionales complementan el análisis textual con enfoques y perspectivas, brindando aún un mayor contexto al estudio.

La pregunta de los discípulos de Jesús está estructurada de un modo que es interesante y a la vez desconcertante. Es muy evidente que la elección de las palabras no fue para nada casual. Se nota que antes de presenta ésta pregunta, los discípulos de Jesús lucharon para darle una estructura. Lo cual es de por sí revelador, porque nos dice algunas cosas sobre la manera de enseñar de Jesucristo y de su capacitación al liderazgo.

Pero igualmente interesante es notar las posibilidades que explora la pregunta, pues para plantearla los discípulos tienen que haberse basado en su conocimiento previo. Su marco de referencia, lo que ellos sabían de antemano les permite contemplar la situación con dos posibilidades.

Sólo podía haber dos responsables. A saber: o sus padres habían pecado y eran los responsables de que el joven hubiese nacido ciego, o el propio joven había pecado antes de haber sido ciego de nacimiento. Y aquí viene lo más interesante, y es que, para contemplar esta segunda posibilidad, el hombre tendría que haber sido capaz de ejercer su albedrío en forma inteligente y cometer pecado antes de nacer. ¡De otra manera no tendría ningún sentido la pregunta!

De manera que los discípulos de Jesús creían, de acuerdo con el conocimiento que tenían hasta ese momento, en una vida antes de esta vida, en una existencia anterior al nacimiento. En otras palabras, en una vida preterrenal.

¿De dónde sacaron los discípulos de Jesús este concepto? Obviamente porque lo traían ya con ellos. Era parte de su cultura. Lo cual quiere decir que, más allá del contado número de los seguidores y discípulos de Jesús, había entre los israelitas un concepto de la vida preterrenal. Y que eso era parte de la doctrina que profetas anteriores les habían enseñado.

Conclusión

Sí, todo llega a un final, afortunadamente. Repasemos y reafirmemos algo de lo aprendido.

La poderosa e inquietante pregunta de los discípulos de Jesús nos prepara y nos lanza de inmediato a una investigación fascinante en busca de las fuentes de donde los discípulos pudieron haber extraído tan sorprendente concepto, el de que el hombre tuvo una vida antes de nacer.

¡Y vaya que encontramos fuentes después de esta lectura! En el Antiguo Testamento comenzamos a encontrar pasajes como Jeremías 1:5, Salmos 90:1-2, Job 38:4-7 y Eclesiastés 12:7, que nos dan una pista poderosa sobre los aspectos de esta doctrina según es enseñada por la Biblia. El Nuevo Testamento amplía y refina después este concepto en pasajes como Hechos 17:28, Efesios 1:3-4 y Hebreos 12:9. El panorama que presenta la Biblia nos ayuda a entender que antes de nacer todos fuimos hijos espirituales de Dios (cf. Eclesiastés 12:7 y Hebreos 12:9) y que vivimos con Él (Salmos 90:1-2; Efesios 1:3-4), pero que fuimos enviados con una misión específica a la tierra (Jeremías 1:5), que nos prepararía para regresar de nuevo a su presencia y heredar de Dios todo lo que Él desea proporcionarnos, es decir, la vida eterna.

Este poderoso concepto es detallado en gran manera en las revelaciones que se han recibido en los últimos días. En adición a la enseñanza que ya obtenemos de la Biblia, las Escrituras de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días muestran que, al igual que Jesucristo (ver Juan 1:1-2), el hombre también estuvo en el principio con Dios (DyC 93:29), que hubo una organización entre los espíritus (Abraham 3:21-24) y que se les preparó para sus misiones específicas sobre la tierra (DyC 138:56). Cada uno de nosotros.

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