Análisis Textuales
Juan 20

¿Nos vamos directo al cielo después de la muerte?

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Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Mientras lloraba cerca del sepulcro, María Magdalena tuvo un encuentro con el Señor Jesucristo recién resucitado, convirtiéndose así en el primer testigo de la resurrección. Durante el encuentro, Jesús le dijo estas importantes palabras, que nos ayudan a aumentar en forma significativa nuestra comprensión de lo que sucede después de la muerte.

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Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.

17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. (Nuevo Testamento | Juan 20:17)

Análisis textual: ¿Nos vamos directo al cielo después de la muerte?

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.
Jesús le dijo
. El Personaje que hablaba con María Magdalena era Jesucristo, quien acababa de resucitar ese mismo día.
No me toques.
Es posible que María Magdalena, llevada por su cariño, haya intentado tocarlo. Jesús le previene que este no era un momento oportuno para hacerlo, dándole la siguiente razón.
Porque aún no he subido a mi Padre.
Esta declaración es sumamente significativa. Jesús había estado muerto durante tres días y aún no había subido a los cielos. Cuando tratamos de explicar la muerte a alguien diciéndole que “ya se encuentra en el cielo” seguimos una tradición equivocada. El mismo Jesús no se había dirigido al cielo al morir. Pedro nos informa en otro pasaje (1 Pedro 3:18-19) que él estuvo en otro lugar, no adonde mora el Padre, sino en otro sitio, que se ha dado en llamar, por las características que se describen en las Escrituras, “el mundo de los espíritus”. Este es el lugar al cual se dirigen los hombres al morir (ver también Lucas 16:22-23).
Pero ve a mis hermanos.
Con esta declaración, Jesús se refería a sus discípulos, los líderes de la Iglesia, especialmente los once apóstoles. Esta declaración clarifica la relación que tenemos con Jesucristo. De entre los hijos de Dios, Él es nuestro Hermano Mayor, el Primogénito entre muchos hermanos. Jesús nos considera a nosotros como hermanos.
Y diles.
Esta comisión convirtió a María Magdalena en la primera testigo de la resurrección. “Y diles” es el equivalente de “testifícales”. Este privilegio no se le habría concedido a alguien indigno, sino que María Magdalena fue privilegiada en función de su fidelidad y su pureza.
Subo a mi Padre.
Es hasta después de su resurrección que Jesús se encontraba en condiciones de presentarse ante Dios, a quien él llama primeramente “mi Padre”.
Y a vuestro Padre.
Pero, además de ser el Padre de Jesucristo, es también nuestro Padre. Nuevamente, Jesús ratifica con esto la relación de naturaleza familiar que existe entre nosotros. Dios es nuestro Padre y Jesús es nuestro Hermano.
A mi Dios.
Además de ser su Padre, se refiere a Él como su Dios. Todo el lenguaje de este versículo da a entender a Dios el Padre y a Jesucristo como seres separados y distintos, sería imposible comprenderlo si ambos fueran un solo ser, pues nos encontraríamos con un Dios que aún no ha subido a sí mismo, pero ahora sube; que se llama a sí mismo su Padre y que se venera a sí mismo como su Dios. En cambio, al aceptar a Dios el Padre y a Jesucristo como seres independientes, con personalidades distintas, todo se vuelve mucho más comprensible.
Y a vuestro Dios.
El mismo Dios que adora Jesucristo es el mismo Dios que nos pide adorar nosotros. El Padre Celestial es Padre de Jesucristo y también nuestro Padre. Es el Dios de Jesucristo y es también nuestro Dios.

Comentarios adicionales

Los comentarios adicionales complementan el análisis textual con enfoques y perspectivas, brindando aún un mayor contexto al estudio.
  • La muerte es la separación del cuerpo y del espíritu. Jesús dejó su cuerpo sepultado en esta tierra tras de su muerte, pero su espíritu se dirigió al llamado “mundo espiritual” o “mundo de los espíritus”. Este no es el cielo, ni es la presencia de Dios. Por lo que podemos concluir que no es la enseñanza de las Escrituras que vayamos al cielo después de la muerte. Jesús declaró categóricamente que no había subido al Padre todavía, pero que lo haría en breve.
  • Es emocionante considerar el privilegio que Jesús dio a una mujer, María Magdalena, de convertirse en el primer testigo de su resurrección. El testimonio unido de ella y otros testigos preparó a los apóstoles para recibir su propia experiencia, que sería contundente, para convertirles de manera plena en testigos especiales de Jesucristo.
  • El lenguaje con que Jesús describió su resurrección deja en claro la relación familiar que tenemos con la divinidad, nuestra esperanza después de la muerte y la naturaleza de Dios y Jesucristo como seres separados y distintos, pero unidos por un solo carácter y una sola misión.

4 Comentarios

  1. Interesante como siempre Juan Pablo, solo me quedé pensando en los pasajes de Alma 40:11–14, sobre todo en el 11 que dice: "…los espíritus de todos los hombres, sean buenos o malos, son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida." de hecho del 12 al 14 ya hay una separación de los justos y los malvados, cuestión que me ha hecho reflexionar sobre el mundo de los espíritus, sé que ahí esperaremos el juicio y mientras también se está predicando y en la prisión esperan los que desean ser salvos a través de la obra genealógica, entonces ¿cómo podría comprender ambas escrituras Juan 20:17 y Alma 20:11–14 ???
    Gracias de antemano, saludos.

    • Hola, Gladys. En Alma 20, tanto en el versículo 11 como en el 14, se aclara que la descripción de este pasaje corresponde al estado transitorio "entre la muerte y la resurrección" (versículo 11). A pesar de que el versículo 11 dice que "son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida" no se trata de una descripción del regreso final a Dios, sino de un cambio de estado solamente. Estando sin cuerpo estamos en la misma condición en que estuvimos antes de venir a la tierra, lo cual puede describirse como un regreso, pero aún no estamos de regreso a la presencia del Padre. Es por eso que Jesucristo explicó a Magdalena que aún no había subido a su Padre (Juan 20:17).

      Como has dicho, en el mundo de los espíritus hay una separación entre "el paraíso" (versículo 12) y "las tinieblas de afuera" (versículo 13) o cárcel espiritual. La parábola del rico y Lázaro (Lucas 16) describe en términos muy vívidos esa separación. Sin embargo, Jesucristo subió al paraíso para organizar allí las fuerzas misionales que pudieran predicar el evangelio a quienes estuvieran en la cárcel espiritual. Tras la resurrección de Jesucristo ese esfuerzo misional ha continuado hasta hoy en día (ver 2 Pedro 4:6).

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