Análisis Textuales
Hebreos 12

Por qué razón llamamos Padre a Dios

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Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.
9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10 Y aquéllos, a la verdad, por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. (Nuevo Testamento | Hebreos 12:9–10)

Análisis textual: Por qué razón llamamos Padre a Dios

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.
Por otra parte.
El tema general de este capítulo es la necesidad de la disciplina de Dios para el aprendizaje de las cosas divinas. Pablo de Tarso exhorta a sus lectores a aceptar las pruebas y a aceptarlas como una disciplina. Ahora analiza un aspecto diferente de este mismo tema.
Nuestros padres terrenales.
Pablo hace una comparación con la obediencia, tal como la aprendemos en el seno de nuestra propia . Todos tenemos padres terrenales, por lo que este ejemplo se aplica a todos.
Que nos disciplinaban.
El deber de nuestros padres es procurar nuestra educación, por lo que los padres mandan a veces cosas que no siempre nos gustan y castigan cuando nos desviamos de la buena conducta.
Y los reverenciábamos.
A pesar de que la disciplina nos resultaba incómoda nos dábamos cuenta de que su propósito no era el de fastidiarnos, sino el de perfeccionarnos. Por lo tanto, amamos a nuestros padres y desarrollamos por ellos un respeto que el apóstol define aquí con el nombre especial de .
¿por qué no obedeceremos.
Tomando como base el ejemplo anterior, el apóstol ahora nos exhorta a una obediencia superior.
Mucho mejor.
La obediencia a que el apóstol Pablo nos exhorta es parecida en forma a la del ejemplo anterior, pero superior en su alcance y sus efectos.
Al Padre de los espíritus.
El padre al que Pablo de Tarso señala que debemos rendir obediencia no es otro que Dios, a quien el apóstol menciona como "el Padre de los espíritus".
Y viviremos.
Pablo de Tarso no se refiere aquí a la vida mortal, sino a la esperanza de la . De hecho, se refiere a ello en una condición extrema, pues se encuentra alentando a los hebreos a perseverar incluso en la persecución más intensa, la cual podía involucrar la tortura y la muerte. A despecho de eso, Pablo muestra que la obediencia a nuestro Padre Celestial produce una vida mejor, la vida eterna, la cual es superior a cualquier otra forma de vida.
Aquéllos.
Es decir, nuestros padres terrenales.
Por pocos días.
Por el tiempo en que pudieron criarnos, los años de nuestra infancia y adolescencia, en que éramos más moldeables.
Nos disciplinaban como a ellos les parecía.
Porque la enseñanza de los padres terrenales no es uniforme. Cada pareja de padres tiene un criterio diferente en cuanto a la enseñanza. Por esta razón, y porque parte de este aprendizaje se produce con base en el ensayo y error, ninguno de nosotros es enseñado por nuestros padres terrenales de manera perfecta. Es una enseñanza propensa a errores, algunos de ellos muy grandes, que deben ser superados en la madurez, y en que cada padre hace en realidad su mejor esfuerzo.
Pero éste.
Es decir, nuestro Padre Celestial.
Para lo que nos es provechoso.
Nuestro Padre Celestial no usa el método de ensayo y error ni se encuentra aprendiendo mientras enseña. Su método se basa en un conocimiento absoluto de todo lo que existe. No hay posibilidad de equivocación, y su inclinación es perpetuamente siempre hacia el bien de sus hijos, con un propósito:
Para que participemos de su santidad.
Aquí se declara con toda claridad que el objetivo de nuestro Padre Celestial es que podamos participar de aquello de lo que Él participa, a lo cual Pablo se refiere de manera global como "participar de su santidad". En términos modernos, lo que Pablo deja claramente establecido el que el objetivo final del Padre es que, como sus hijos, lleguemos a ser como Él es.

Comentarios adicionales

Los comentarios adicionales complementan el análisis textual con enfoques y perspectivas, brindando aún un mayor contexto al estudio.

Dios como Padre de nuestros espíritus

Un concepto conocido

Cabe aquí detenerse un momento para reflexionar en este título con el que Pablo de Tarso se refiere a Dios el Padre. El tema principal de Pablo en este capítulo no es la naturaleza de Dios, sino la actitud ante las pruebas y la obediencia; y la mención es completamente casual. Pablo no se detiene a explicarla, lo cual por sí mismo llama la atención porque entonces sus lectores debían por fuerza estar familiarizados con la expresión. Y es que Pablo no se dirige en esta carta a los gentiles, sino nada menos que a los hebreos, que eran los más rigurosos puristas. De manera que tuvo que ser un concepto conocido para la cultura hebrea, de otra manera, con lo estricto que eran en la manera de referirse a Dios, este término habría causado controversia.

El Padre Celestial como Dios de los espíritus

¿Hay, entonces, un antecedente? Sí. En el Antiguo Testamento hay dos referencias a Dios como el "Dios de los espíritus de toda carne" (Números 16:22 y Números 27:16). Una de estas referencias (Números 27:16) se refiere a Jehová, pero es claro por todo el contexto y el ejemplo utilizado que el apóstol, en este capítulo, está haciendo referencia a Dios el Padre. De donde podemos concluir que esta expresión es en realidad una afirmación de que Dios es nuestro Padre Celestial por esta razón, por ser, literalmente, "el Padre de nuestros espíritus" y por ende el "Dios de [nuestros] espíritus".

Desde cuándo Dios es Padre

De aquí se deriva una nueva interrogante. Si Dios es el Padre de nuestros espíritus, ¿dónde se dio esta paternidad? Porque nosotros nacemos aquí en la tierra, de "nuestros padres terrenales", precisamente, y suponemos que nuestro espíritu venía en el paquete, junto con nuestro cuerpo. Esto que dice Pablo de Tarso definitivamente nos cambia la jugada. Pablo parece estar separando la paternidad sobre el cuerpo de la paternidad sobre el espíritu. De acuerdo con este concepto, nuestros padres terrenales serían padres solamente de nuestro cuerpo, mientras Dios es el Padre de nuestro espíritu, concebido necesariamente en otro lugar y antes de la concepción de nuestro cuerpo. En ese sentido, la vida comienza cuando el espíritu entra en el cuerpo.

El aliento de vida

Una vez comprendido ese concepto, varios pasajes de las Escrituras comienzan a tomar sentido. Por ejemplo, en Génesis 2:7 se dice que la vida del hombre comenzó cuando Dios sopló en su nariz "el aliento de vida". Génesis 7:22 es más claro cuando usa la expresión "aliento de espíritu de vida" en lugar de "aliento de vida" solamente. La palabra hebrea usada para designar este principio o "aliento de vida" es shamah, y es usada en otros pasajes de las Escrituras para designar los pensamientos (Salmos 146:4), las emociones (Job 9:18) o, más directamente aún, al espíritu (Ezequiel 37:5). Una palabra equivalente en griego, (πνοή, pnoḗ) es utilizada para referirse al Espíritu Santo.

Elegidos en "lugares celestiales" antes de la Creación

Otras escrituras, como Job 38:7, muestran a "los hijos de Dios" realizando acciones como entidades espirituales, mientras que Jeremías 1:5 y Efesios 1:3-4 señalan con toda claridad que Dios nos conocía antes de nacer. Incluso, según Job 38:7 y Efesios 1:3-4, vemos que nos conocía desde antes de la creación de la tierra. Y eso suena importante, ¿no es cierto?

Hijos e hijas literales de Dios

La conclusión definitiva a la que se llega por esta secuencia de pasajes hace que elevemos nuestros conceptos y consideremos de pronto a Dios de manera diferente. No como una entidad aislada, sino como el Padre literal de nuestros espíritus, concebidos, al igual que lo fue el espíritu de Jesucristo, antes de nuestro nacimiento en la carne (Juan 3:13). Esto le da mucho sentido a la oración, en que comenzamos dirigiéndonos a "nuestro Padre Celestial". También le da un sentido superior a la simple frase "hijos de Dios", porque ahora nos damos cuenta que tiene un significado literal ¡con todo el potencial que eso implica! ¿Qué significa para ti saber que no eres sólo una criatura, sino, de hecho, un hijo literal de Dios?

18 Comentarios

  1. hermanos yo tengo esta pregunta
    Juan 17:26
    26 y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos.
    cual nombre hermanos esta hablando alli Jesucristo

    • En la oración de Juan 17 Jesucristo se está dirigiendo a Dios, nuestro Padre Celestial. Esta oración muestra que Jesús consideraba su ministerio casi culminado, pues en ella presenta al Padre un informe de los resultados de su misión, primeramente diciendo "he acabado la obra que me diste que hiciese (versículo 4)". Luego lista las obras que ha realizado.

      En el versículo 6 dice "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra". Así que, en primer lugar, tendremos que considerar que la manifestación del nombre del Padre no fue a todos, sino a los discípulos. En el versículo 11 Jesucristo pide al Padre Celestial "guárdalos en tu nombre". El versículo 12 agrega que mientras Jesús estuvo en el mundo, él los guardaba "en tu nombre". Es después de rogar por ellos y por su perfeccionamiento que Jesús culmina diciendo "éstos han conocido que tú me enviaste; y yo les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún".

      En estos versículos, entonces, "tu nombre" da una idea de representación. Tal como nosotros tomamos sobre sí el nombre de Jesucristo (y de esta manera le representamos), Jesucristo es un emisario del nombre del Padre. Le representa y le da a conocer, tanto personalmente como a través de la revelación personal. A nosotros Jesucristo nos dio el siguiente mandamiento: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". (Mateo 5:16). Esto es lo que él hacía, al realizar la obra que el Padre le había dado para que hiciese: llevar a las personas al Padre por medio de él (Juan 14:6, ver también Colosenses 3:17). Por medio de Jesucristo el Padre sería conocido no sólo en Israel, sino entre todas las naciones. Toda vez que alguien se bautiza lo hace también en el nombre del Padre (ver Mateo 28:19).

  2. para mi personalmente creo que DIOS EL PADRE,no necesita un nombre como el ser humano porque el es unico ,no quiere decir esto, que Jesucristo no sea UN DIOS la palabra DIOS no es un nombre, es un calificativo DE PODER,Y JESUCRISTO,, FUE UNGIDO POR EL PADRE CON EL MAXIMO PODER PARA SER EL HACEDOR DE TODAS LAS COSAS a Moises tambien se le dio el calificativo, de dios para faraon con la autoridad para exigir la liberasion del pueblo cautivo,

    • Es verdad. Lo que dices sobre Moisés es muy interesante. Faraón no tenía que adorar a Moisés, ni Moisés se volvió de pronto perfecto. Más bien, se le dio a Moisés una autoridad superior a Faraón.

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