Análisis Textuales
2 Corintios 2

Qué hacer si nos enteramos de un asunto disciplinario

-> 3001
6
64
Qué hacer si nos enteramos de un asunto disciplinario
Los comentarios pueden afectar en gran manera el proceso de arrepentimiento

Introducción y antecedentes

Los antecedentes te servirán para poner el pasaje estudiado dentro de su contexto apropiado. ;)

Pablo escribe a los Corintios deseando ir a ellos para visitarles. Mientras habla de esto hace memoria sobre algunos casos disciplinarios (ver versículos 2-3) y proporciona principios generales sobre la conducta que se debe observar en ocasiones semejantes, en las que el caso, de alguna manera, llega a ser conocido.

También lee
Por qué razón llamamos Padre a Dios

Pasaje base

Este es el pasaje que estaremos estudiando hoy.

6 A tal persona le basta esta reprensión hecha por muchos;

7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarlo y consolarlo, para que no sea consumido por demasiada tristeza.

8 Por lo cual os ruego que reafirméis el amor para con él.

(Nuevo Testamento | 2 Corintios 2:6–8)

Análisis textual: Qué hacer si nos enteramos de un asunto disciplinario

El análisis textual revisa el pasaje frase por frase para comprender mejor el significado del pasaje y de sus palabras y expresiones.
A tal persona.
A quien ha sido disciplinado.
Le basta esta reprensión hecha por muchos.
La expresión “le basta” no sólo significa “le es suficiente” sino “le sobra”. A la persona disciplinada le sobra la reprensión, la crítica o la censura pública. No le es necesaria.
Al contrario.
En lugar de reprender, criticar o censurar al que nos enteramos que se encuentra bajo la disciplina de la Iglesia…
Vosotros más bien debéis perdonarlo.
Es decir, que no debemos colocarnos en lugar de jueces. El obispo es el único juez sobre Israel designado por el Señor, que a su vez es el Juez de jueces. A nosotros, como parte de la membresía no nos corresponde juzgar, ni exponer públicamente, sino ayudar.
Y consolarlo.
En otras palabras, brindarle ayuda en privado, de tal manera que la persona cobre ánimos y se fortalezca en su compromiso de arrepentirse.
Para que no sea consumido por demasiada tristeza.
El objetivo es que la persona bajo disciplina no se sienta abrumada. Ya es difícil la disciplina de la Iglesia cuando se lleva en privado. Si además se convierte en una situación pública y quienes se enteran se convierten indebidamente en jueces esto puede ser demasiado para el que atraviesa las etapas iniciales del arrepentimiento. Demasiada tristeza puede desanimar a la persona y podría interrumpir el proceso regenerador del arrepentimiento.
Por lo cual.
En consecuencia de las consideraciones anteriores.
Os ruego que reafirméis el amor para con él.
El apóstol Pablo no sólo manda con autoridad a sus escuchas que ejerzan el amor con las personas que se encuentran bajo disciplina, sino que lo considera tan importante, tan fundamental, que incluso lo suplica. Reafirmar el amor significa restablecerlo, es decir, que si en verdad lo amamos no renunciemos a ese amor, sino lo mostremos.

Comentarios adicionales

Los comentarios adicionales complementan el análisis textual con enfoques y perspectivas, brindando aún un mayor contexto al estudio.

Nuestra conducta como miembros

Por mucho cuidado que los líderes pongan hay ocasiones en que se filtra información sobre una situación disciplinaria; como por ejemplo cuando la persona misma comete indiscreciones, o cuando es observada por alguien más al rehusarse a participar de la santa cena o de hacer una oración. En esas ocasiones debemos aplicar la regla de oro y tratar al pecador arrepentido exactamente como gustaríamos de ser tratados si estuviésemos en su lugar, incluso como si estuviésemos pasando por la misma difícil situación.

La primera y última regla que debemos observar es la absoluta discreción. En lo posible debemos ser la última persona que se haya enterado sobre esta situación.

En nuestras conversaciones con la persona disciplinada no debemos inquietarle con observaciones o preguntas innecesarias, porque no precisamos conocer los detalles sobre la transgresión de que se está arrepintiendo o sobre las metas que se ha propuesto cumplir. Estos asuntos deben ser manejados en privado con el obispo, ya que él es el asesor designado por el Señor para esos aspectos. Nadie más debiera aconsejarle sobre su arrepentimiento ni evaluarle, y debemos enfatizar con él este aspecto para evitar que nos haga confidencias sobre dignidad.

Lo que sí podemos hacer, si existe la confianza necesaria, es fortalecer en privado su fe en la expiación de Jesucristo y en el amor incondicional de Dios, y alentarlo a superar cualquier obstáculo que se presente en el camino hacia el éxito. Busquemos no ser incisivos en nuestros comentarios, sino más bien discretos y comprensivos. Debemos escuchar la voz del Espíritu, alentarle hacia buenas lecturas, hacer oración con él. Podemos compartir con el obispo lo que hemos notado y presentarnos como recursos para ayudar con discreción según él lo disponga. Y debemos estar prestos a olvidar con el mismo ímpetu con que el Señor olvida nuestros pecados cuando los perdona. Tal como nos gusta ser alentados y perdonados a nosotros.

Citas citables

Déjame compartirte alguna de las citas que tuve que estudiar mientras preparaba este artículo. Toma nota de que todas las traducciones son mías y son traducciones libres.

Si nos toca servir como líderes en un asunto disciplinario: Un consejo apostólico


El pasaje anterior era uno de los favoritos del élder Neal A. Maxwell, quien sirvió como miembro del Quórum de los Doce Apóstoles y que lo citó en varias ocasiones, como las siguientes:

“Aún cuando debemos reprender debemos, como Pablo también sugirió, confirmar nuestro amor para que el individuo “no sea consumido por demasiada tristeza” (2 Corintios 2:7-8). En Doctrina y Convenios se nos solicita mostrar un incremento de amor. ¡No el mismo nivel de amor, sino un visible incremento! (DyC 12:40-44)” (Neal A. Maxwell, All These Things Shall Give Thee Experience (1979), traducción libre por Juan Pablo Marichal)

“Si se necesita dar consejo reprobatorio debemos mostrar un incremento en amor después de que se administre la reprensión (DyC 121:43). Brigham Young dijo que no debemos castigar más allá de la capacidad que tenga nuestro bálsamo sanador (ver Journal of Discourses 9:124-125). Pablo también nos pidió consolar y perdonar, para que el errante “no sea consumido por mucha tristeza” (2 Corintios 2:7)”. (Neal A. Maxwell, Men and Women of Christ (1991), traducción libre por Juan Pablo Marichal).

En el libro “La promesa del discipulado”, el élder Maxwell proporciona la cita completa de Brigham Young:

“Ni debemos proceder más allá del bálsamo sanador que haya en nosotros, como Brigham Young aconsejó a los santos:

“Si sois llamados alguna vez para disciplinar a una persona nunca castiguen más allá del bálsamo que tengan para brindar dentro de vosotros… les digo de nuevo no castiguen por encima del bálsamo que tengan… Cuando tengan la vara de castigo en vuestras manos, pedid a Dios que les dé sabiduría para usarla, de modo que no sea usada para la destrucción de un individuo, sino para su salvación”. (Neal A. Maxwell, The Promise of Discipleship (Salt Lake City, UT: Deseret Book Company, 2001), traducción libre por Juan Pablo Marichal)

“Noten la conexión de ternura cuando Pablo habla de la necesidad de hablar “la verdad en amor” (Efesios 4:15) y exhortó a que confirmemos nuestro amor hacia el que está siendo disciplinado y reprobado para que “no sea consumido por mucha tristeza” (2 Corintios 2:7). En los últimos días el Señor nos ha aconsejado reprobar sólo cuando seamos impulsados a hacerlo por el Espíritu Santo, y aún entonces mostrar luego un incremento de nuestro amor hacia el que ha sido reprendido “no sea que te considere su enemigo” (DyC 121:43)” (Neal A. Maxwell, Things As They Really Are ( 1978), traducción libre por Juan Pablo Marichal)

En otra ocasión, después de citar 2 Corintios 2:7-8, el élder Maxwell comentó este pasaje de la siguiente manera:

“Pablo enfatiza la necesidad de reafirmar al individuo amonestado más allá de los niveles usuales de amor y de afecto. La censura verbal puede crear un nivel de derrota y desesperación que sólo podrían superar los más resilientes, a menos que la reafirmación se proporcione pronto. Cuando sabemos que somos amados por el que nos ha reprendido, somos más propensos a considerar los méritos de su reprensión; de otro modo podemos definir nuestras vidas dentro de un parapeto, un una red de cables para alertarnos y poner a prueba a amigos y enemigos. La contraseña que permite que se escuchen las palabras del amigo es “amor incondicional”, el cual nos hace penetrar… lo que necesitamos escuchar” (Neal A. Maxwell, Time to Choose (1972), traducción libre por Juan Pablo Marichal).


6 Comentarios

Dejar respuesta