Como todos los conquistadores anteriores, el poder asirio, después de alcanzar un climax, comenzó a declinar. Cerca del año 660 a.C., los babilonios, jefes del poder en el Este, conquistaron a los asirios y se hicieron de la jurisdicción de Palestina. Los líderes judíos, pensando que había una oportunidad para la libertad y dependiendo de la ayuda de los egipcios, se rebelaron contra los babilonios. Fueron, sin embargo, subyugados con rapidez por Nabucodonosor.