“El libro de Proverbios en el Antiguo Testamento… es el mejor ejemplo de ‘literatura de la sabiduría’ hebrea, proviniendo, aparentemente, de las experiencias del pueblo, las que hombres sabios epitomaron formando breves reglas de conducta. El libro difiere de los libros de los profetas en que se le puede atribuir su contenido más a las ideas del hombre que a la revelación divina.

“En cuanto a que Salomón haya sido el autor de los proverbios, 1 Reyes 4:33 dice que él expresó miles de ellos, cubriendo todos los aspectos de las relaciones entre la naturaleza, el hombre y Dios. Si los proverbios existentes en la Biblia incluyen todos los de Salomón o no, y si todos los que se le atribuyen son suyos o no, sería difícil de precisar en este momento. En todo caso, Proverbios, capítulos 1-9, lleva como título ‘Proverbios de Salomón’.

“En su mayoría están presentados en forma de consejo de un padre a su hijo, pero incluyen también algunos poemas extensos sobre el tema de la sabiduría (por ejemplo, el capítulo 8 en el que la ‘Sabiduría’ es personificada y no parece ser una idea abstracta sino un personaje, un miembro de la Trinidad). Los capítulos 10-22:16 son apropiadamente titulados ‘Proverbios de Salomón’, pues contienen solamente dísticos (coplas) formales que por definición son proverbios en todo el sentido de la palabra. Desde el 22:17 hasta el fin del capítulo 24 hay una variedad de amonestaciones más largas y máximas sobre asuntos morales y sociales. Los capítulos 25 al 29 también constituyen una unidad llamada ‘Proverbios de Salomón’. El capítulo 30 es llamado ‘Las palabras de Agur’; y el capítulo 31, ‘Palabras del rey Lemuel’.” (Ellis T. Rasmussen, An Introduction to the Old Testament and its Teachings, la ed. , 1969, 2:45.)