Por causa del griego tan pulido usado por Lucas, y la descripción compasiva que hace del Salvador, muchos han pensado que él escribió para los griegos del mundo antiguo. Su evangelio se caracteriza por el énfasis sobre el perdón y el amor, indicando mediante parábolas únicas de su evangelio (tales como la del Hijo Pródigo) que el pecador puede encontrar descanso y paz en Jesús. Es el único que nos cuenta de la visita del ángel a Zacarías y Elizabet, la madre de Juan el Bautista; él es el único que nos cuenta del viaje de María y José a Belén y del lugar del nacimiento de Jesús. (“La vida y enseñanzas de Cristo y sus apóstoles”)