Quién fue el rey Ezequías, el más notable después del rey David

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    El rey Ezequías fue un rey del reino de Judá durante el periodo del Reino Dividido. Reinó 29 años en Jerusalén, de 715 a 687 a.C. Fue hijo del rey Acaz y de Abi. Comenzó a reinar de manera combinada con su padre, entre 729 y 715 a.C. A la muerte de su padre, se convirtió en rey independiente a los 25 años de edad, en un momento en que Asiria ya se había convertido en imperio.

    La enorme calidad moral del rey Ezequías

    Ezequías es evaluado como un rey bueno. De hecho, el autor del libro de Reyes lo describe como el más sobresaliente de entre los reyes de Judá en este sentido, debido a su confianza en Dios:

    En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni antes ni después de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.

    2 Reyes 18:5, Antiguo Testamento

    Por el tiempo de su reinado, Miqueas, el profeta, pronosticó que Jerusalén sería destruida si no se arrepentía de sus iniquidades (Miqueas 3:12). La respuesta humilde de Ezequías fue recordada cien años después como un ejemplo por el profeta Jeremías (Jeremías 26:18-19).

    La purificación de Israel y la Pascua

    Como respuesta a la predicación del profeta Miqueas, Ezequías comenzó una reforma entre el reino de Judá tan pronto dio inicio su reinado (2 Crónicas 29:3). Reabrió el templo de Jerusalén, dedicándolo únicamente a la adoración de Jehová y eliminando los ídolos que la gente adoraba en él, incluso la serpiente de bronce de Moisés (Números 21:4-9), que habían convertido en un ídolo (2 Reyes 18:4).

    Con el fin de reabrir el templo e iniciar los sacrificios sagrados conforme a la ley, comenzó con una celebración especial de la Pascua, a la que invitó también al reino del norte. Reorganizó a los músicos del templo según el modelo instituido por el rey David anteriormente, y reguló el sacerdocio para que sirviera en conformidad con la ley de Moisés. El evento fue tan grande e importante que recordaba los días del rey Salomón, cuando fue dedicado el templo (2 Crónicas 30:26).

    Jerusalén en el tiempo de Ezequías, rey de Judá, en la Biblia

    El relato de esta pascua especial es tratado sólo brevemente en el libro de 2 Reyes (2 Reyes 18:4, 16, 22), pero se proporciona un detalle más extenso en 2 Crónicas 29:1 – 33:31. El autor del libro de Crónicas resume el desempeño de Ezequías haciendo notar que Ezequías hizo lo bueno ante los ojos de Jehová al restaurar la adoración al Dios verdadero en Judá, y hacerlo sin pérdida de tiempo en su reinado.

    La resistencia al imperio asirio

    Debido a que Acaz había hecho tratos con Asiria, Ezequías era vasallo del imperio asirio. Las reformas llevadas a cabo por Ezequías atrajeron la ira de Sargón II, creando un antecedente peligroso. A la muerte de Sargón II, le sucedió Senaquerib en 705 a.C. Muchos reinos vasallos buscaron en ese momento su independencia, y Judá no fue la excepción. De manera que Senaquerib atacó Judá en 701 a.C., para sofocar la rebelión.

    Ezequías se preparó para el ataque reforzando los muros de la ciudad de Jerusalén, levantando torres y forjando un gran número de armas. Hizo también un gran túnel, conectando el estanque de Siloé y el arroyo Gihón. Este túnel, obra maestra de ingeniería que aseguró el abastecimiento de agua para los judíos mientras lo negaba al enemigo, aún puede verse en nuestros días.

    El túnel del rey Ezequías conectó el arroyo Gihón con el estanque de Siloé

    Durante la tercera campaña de Senaquerib, Ezequías se vio forzado a pagar un elevado tributo a Asiria. Sin embargo, alentó al pueblo a poner su confianza en que Dios los libraría (2 Crónicas 32:7-8). A pesar del tributo, los asirios no guardaron su promesa de paz y avanzaron contra Jerusalén. Ezequías llevó entonces la evidencia de esta traición al templo y oró delante de Dios, suplicándole su ayuda.

    El Señor respondió a la oración de Ezequías a través del profeta Isaías, quien profetizó la derrota de los asirios (2 Reyes 19:25-28). Dios mismo intervino en la batalla, enviando ángeles que eliminaron a 185,000 miembros del ejército asirio en una sola noche (2 Reyes 19:35), con lo que los asirios se regresaron a casa (Flavio Josefo registra esta muerte masiva como resultado de una plaga en Antigüedades Judaicas 10:2-5; Herodoto también registra este evento en sus escritos).

    El error de Ezequías y la profecía de la cautividad en Babilonia

    Aunque sobresaliente como rey y de gran integridad, Ezequías también tuvo fallas humanas por las que fue reprendido por el profeta Isaías, quien profetizó que los tesoros de Jerusalén serían llevados a Babilonia y que Ezequías mismo sería llevado con ellos. Una pista para el error de Ezequías podría encontrarse en 2 Crónicas 32:25, en que se describe un pecado de soberbia y falta de gratitud. El castigo anunciado pudo ser evitado gracias a que Ezequías y el pueblo de Jerusalén se humillaron a tiempo delante de Dios (2 Crónicas 32:26).

    Conclusión

    Vista su vida en conjunto y a pesar de sus imperfecciones, Ezequías fue un gran hombre dedicado a servir a Dios con un corazón íntegro. Fue capaz de arrepentirse de sus faltas y conducir al pueblo hacia la adoración verdadera. Incluso hay un número de paralelismos interesantes entre la vida de Ezequías y el ministerio de nuestro Señor Jesucristo, tales como el llevar a cabo la limpieza del templo; su interés sincero por todos, aún por quienes no pertenecían al reino de Judá y su actitud hacia los impuros. No es más que apropiado que la última mención que se hace en la Biblia del rey Ezequías sea en la genealogía de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Mateo 1:9).




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