El significado de la palabra Regeneración y las promesas para los últimos días

    0
    147

    La palabra regeneración, como se ha traducido al español desde el griego palingenesia (παλιγγενεσία), aparece solamente dos veces en las Escrituras. Las dos veces ocurren en el Nuevo Testamento, en la Biblia, una en Mateo 19:28 y otra en Tito 3:5. Me ha llamado la atención y he querido compartirla contigo por una serie de razones que tienen que ver con la doctrina SUD de la exaltación y que verás con claridad a lo largo de esta explicación.

    Una misma palabra, dos aplicaciones distintas

    Antes que nada déjame comentarte un hecho curioso y muy significativo. Aunque es la misma palabra, palingenesia, la que aparece en el griego en ambos pasajes, la aplicación que tiene en cada uno de ellos es totalmente distinta.

    • En uno de los casos (Tito 3:5) la palabra está aplicada a los hijos de Dios.
    • En el otro caso, Mateo 19:28, está aplicada a toda la tierra.

    El significado de la palabra regeneración (palingenesia)

    Para comprender bien estos pasajes y estas dos aplicaciones tan distintas empecemos por conocer el significado de la palabra en sí. Palingenesia significa regeneración, renovación, algo que se convierte en nuevo. Imagínate los jardines y los bosques floreciendo de nuevo, y toda la naturaleza renovándose, a la llegada de la primavera. Eso es palingenesia.

    El índice de tópicos de la Biblia de las Américas lo define así: “El término regeneración viene de una palabra griega que significa “renacimiento” o “nuevo génesis.” El término significa la renovación de la creación caída mediante la obra redentora de Cristo”. James E. Talmage maneja también el término como “un nuevo nacimiento o, más literalmente, uno que ha nacido de nuevo”.

    Luego, el término palingenesia, o regeneración, señala el cambio de muerte a vida, de un estado caído a uno exaltado; y se puede considerar como una conversión o nuevo nacimiento. En los dos casos en los que la palabra se usa en las escrituras, este significado de renovación o de transformación después de la caída es el mismo, pero se aplica a sujetos totalmente diferentes. Veamos cada caso por separado.

    La regeneración por el bautismo

    Abordemos primero el caso de la epístola del apóstol Pablo a Tito, en cuyo capítulo final se incluye este pasaje:

    4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

    5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo (Nuevo Testamento | Tito 3:4–5)

    El pasaje está enmarcado dentro de un segmento del capítulo 3 del libro de Tito que abarca los elementos del plan de salvación (fe, arrepentimiento, bautismo, don del Espíritu Santo y perseverar hasta el fin) (Tito 3:4-7). Al hablar del bautismo, Pablo lo describe con el término “el lavamiento de la regeneración”. El élder Bruce R. McConkie explica así este término:

    “Se dice que
    el bautismo es “el lavamiento de regeneración” (Tito 3:5), porque es la ordenanza por medio de la cual se lavan los pecados y los hombres son regenerados, renovados o y vueltos a nacer a las cosas del Espíritu. Es decir, después del bautismo por agua, las personas fieles y arrepentidas reciben un bautismo de fuego en el que son nacidos nuevamente del Espíritu, o en otras palabras, son regenerados, y volviéndose nuevas criaturas del Espíritu Santo. (Mosíah 27:24-26.)”

    Jesucristo describió a Nicodemo el bautismo como un nuevo nacimiento, lo cual es perfectamente congruente con la explicación anterior (Juan 3:5). Ahora bien, en esa conversación, Jesucristo habló de dos tipos de nuevo nacimiento:

    • El nacimiento del agua y
    • El nacimiento del Espíritu

    Mientras que el nacimiento del agua, el bautismo, se logra en sólo unos minutos, el otro nacimiento, el del Espíritu, consiste en una transformación o conversión que puede tomar toda una vida. Consiste en transformar nuestra naturaleza caída en una naturaleza renovada y exaltada y lograr la condición de Cristo, lo cual se logra tanto por medio de las obras como de la gracia de Cristo (2 Nefi 2:25). La Biblia se refiere a esto de varias maneras:

    • corazón nuevo: Deuteronomio 30:6; Jeremías 24:7; Jeremías 31:33; Ezequiel 11:19–20; Ezequiel 36:26–27
    • nuevo nacimiento: Juan 1:13; Juan 3:3–8; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:3, 23; 1 Juan 2:29; 1 Juan 3:9; 1 Juan 4:7; 1 Juan 5:1
    • muerte espiritual y resurrección: Romanos 6:4–8; Gálatas 2:20; Efesios 2:1, 5, 10; Colosenses 2:12–13; 1 Juan 3:14
    • nueva vida: Ezequiel 37:5, 14
    • nueva creación: 2 Co 5:17; Ga 6:15; Ef 4:22–24; Col 3:9–10; Tit 3:5

    El nuevo nacimiento es una renovación de la mente (Romanos 12:2), una resurrección de la muerte (Efesios 2:6) y una vivificación (Efesios 2:1, Efesios 2:5). El cambio es llevado a cabo por el poder del Espíritu Santo. No es originado por el hombre, sino que es una obra de Dios (Juan 1:12-13; 1 Juan 2:29; 1 Juan 5:1; 1 Juan 5:4)

    La regeneración como el tiempo de la transfiguración de la tierra

    El otro tipo de cambio mencionado en las Escrituras en el que se usa la palabra regeneración (palingenesia) se refiere a una promesa particular de Jesucristo extendida a sus doce apóstoles. A los doce apóstoles de Jesús les fue prometido lo siguiente:

    28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. (Nuevo Testamento | Mateo 19:28)

    El día de la regeneración y el día de la resurrección

    Cabe hacer notar que la Traducción de José Smith cambia la palabra “regeneración” por “resurrección”. Implementando este cambio en nuestro pasaje quedaría:

    Y Jesús les dijo: De cierto os digo que, en la resurrección, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os sentaréis también sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. (Nuevo Testamento | Mateo 19:28)

    Esta pequeña modificación hecha por José Smith en el pasaje clarifica un poco el significado, indicando que el “día de la regeneración” y el “día de la resurrección” son, en realidad, el mismo día. Está hablando del momento de la resurrección, poco antes del juicio final, en que toda la humanidad será presentada delante de Dios.

    2 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. (Nuevo Testamento | Apocalipsis 20:12)

    La renovación de nuestros cuerpos

    A quienes son diligentes en magnificar su sacerdocio se extiende esta magnífica promesa:

    “Porque quienes son fieles hasta obtener estos dos sacerdocios de los cuales he hablado, y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos” (DyC 84:33)

    El sentido de renovación que aquí se menciona es el mismo que se expresa también en la palabra griega que se ha traducido como regeneración. El élder Russell M. Nelson hizo una comparación del estado actual de nuestros cuerpos con el que se tendrá durante la resurrección.

    “Comentando el proceso y el milagro de la resurrección, el Élder Russell M. Nelson dijo: ” Nuestros cuerpos se someten a una reconstrucción constante según recetas genéticas que son únicamente nuestras. Cada vez que tomamos un baño perdemos no sólo la suciedad, sino también células muertas y moribundas, que son reemplazadas por un cultivo más reciente. Este proceso de regeneración y de renovación no es sino el preludio al fenómeno prometido y futuro hecho de nuestra resurrección.” (Ensign, May 1987, p. 10, énfasis agregado)

    En aquel día, según lo hizo notar el apóstol Pablo de Tarso, habrá diferentes clases de cuerpos (1 Corintios 15:40), los cuales habrán sido regenerados, pues pasarán de un estado corrupto a uno incorrupto según la gloria que les corresponda:

    Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción (1 Corintios 15:42).

    El orden del juicio final

    Por lo que Jesucristo dice en Mateo 19:28, en este día, tras la resurrección de los muertos, Jesucristo será el gran Juez sentado en el trono blanco que describe Apocalipsis 20:12-13, pero no juzgará sólo. Los doce apóstoles de Jesús tendrán también autoridad para ayudarle en esta tarea y juzgar a las doce tribus de Israel.

    Jesucristo habla de ese día como “la regeneración”, la cual, de acuerdo con la revelación moderna, no se refiere sólo a la regeneración de los seres resucitados, sino también a la regeneración de la tierra. El élder Bruce R. McConkie dio una breve explicación sobre este aspecto:

    “Pedro habló de tiempos de refrigerio que vendrían de la presencia del Señor a la Segunda Venida de Cristo (Hechos 3:19-21). Su declaración tiene el mismo significado que en el Décimo Artículo de Fe, donde dice que “la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisiaca.” Esta ocasión es “la regeneración” que tendrá lugar “cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria.” (Mateo 19:28.) Es también “el día de la transfiguración … Cuando la tierra sea transfigurada.” (DyC 63:20-21, énfasis agregado.)

    Ese día corresponderá solamente a una regeneración parcial de la tierra, pues al comienzo del milenio será transformada únicamente de un estado telestial a un estado terrestre. Vendrá un día, sin embargo, en que la regeneración de la tierra sea completa a fin de que pueda ser celestializada. Tal como explicó el élder Alvin R. Dyer:

    “Segundo, la regeneración de la tierra será completada, “porque después de haber cumplido la medida de su creación, será coronada de gloria, sí, con la presencia de Dios el Padre; para que los cuerpos que son del reino celestial la posean para siempre jamás” (DyC 88:19-20). Llegará a ser como un mar de vidrio, un gran Urim y Tumim, y los justos que la hereden podrán mirar en ella y ver como son vistos (DyC 130:9)

    Hoyt W. Brewster, en su Enciclopedia de Doctrina y Convenios, también señala que existe una diferencia entre el “día de la regeneración” o “día de la transfiguración”, en que la tierra será transformada al comienzo del Milenio, y el día en que aparezca una “nueva tierra” al final del Milenio:

    Hay una diferencia entre el “día de la transfiguración” (DyC 63:20-21) y el día cuando “una nueva tierra” aparecerá (DyC 29:23). El primero, de acuerdo con el élder Bruce R. McConkie, es la “regeneración” (Mateo 19:28), o los “tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19-21), que regresarán esta tierra a su gloria paradisiaca previa (Doctrinal New Testament Commentary 2:48-9; ver también Articles of Faith, 375-81). Esta doctrina es declarada en nuestro décimo artículo de fe. El presidente Joseph Fielding Smith enseñó que “esta tierra será como fue en el principio. El mar se moverá de nuevo al norte; las islas se unirán en un solo conglomerado y las tierras se juntarán como fueron antes de que la tierra fuese dividida” (Church History and Modern Revelation 1:231; DS 1:84-88; D&C 133:22-24.) Este orbe terrestre existirá durante la duración del Milenio, tras lo cual morirá y resucitará, convirtiéndose en “una nueva tierra”, una esfera celestial (DyC 88:26).

    Conclusión

    El término traducido en dos pasajes bíblicos como regeneración (palingenesia) “es el acto que logra que algo (que ya existe) comience a existir de nuevo, o tenga un nuevo comienzo” y se utiliza al hacer referencia “especialmente del alma o de la tierra cuando son completamente rehechos”. Es decir, que se refiere a una total transformación, ya sea la conversión lograda por el Espíritu por medio del proceso del “nuevo nacimiento”, la transformación que sucede cuando el cuerpo es renovado por una resurrección de gloria o la transformación de la tierra al inicio del milenio para recibir su gloria paradisiaca primigenia.

    Aunque sólo se encuentra en dos pasajes traducido como “regeneración”, el mismo concepto de renovación y transformación es referido tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y ha sido enriquecido en la recepción de revelación en los últimos días, formando una amplia doctrina que te llevará a aumentar tu amor por las Escrituras y a incrementar tu fe y tu esperanza en las grandiosas promesas profetizadas por el Señor Jesucristo para los últimos días.