Cómo era el estado anterior a la Creación del mundo

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    Génesis 1:1-2 En el principio creo Dios los cielos y la tierra
    En el principio creo Dios los cielos y la tierra

    Cómo era el estado anterior a la Creación del mundo

    Introducción al estudio bíblico de Génesis 1:1–2

    La palabra Génesis significa “origen” y cada versículo del libro de Génesis podría compararse a una semilla. Una semilla es algo pequeño, pero encierra en su interior tesoros insospechados, toda una aventura de vida y crecimiento. El pasaje que hoy analizaremos, Génesis 1:1–2 , es pequeño y, sin embargo, hallaremos que es todo un vislumbre de la eternidad. Puede que lo hayas leído superficialmente muchas veces. Hoy encontraremos algunos de los tesoros que este pequeño pasaje, de lectura obligatoria por estar en la entrada misma de la Biblia, nos reserva.

    Cómo usar los enlaces a las Escrituras

    Los pasajes de las escrituras que se han utilizado en esta explicación están enlazados a la versión en línea de las Escrituras SUD en el sitio oficial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, para que puedas consultarlos. La edición de la Biblia utilizada por la Iglesia es la edición SUD de la Biblia Reina Valera. En este sitio también podrás encontrar otros libros de escritura como el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio, así como ayudas didácticas tales como la Guía para el Estudio de las Escrituras, mapas bíblicos, cronologías, el Diccionario Bíblico SUD y una inmensa variedad de discursos sobre temas específicos. Cada enlace colocado aquí se abrirá en ventana aparte para que puedas consultarlos sin perder la lectura.

    Pasaje base

    1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
    2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Antiguo Testamento | Génesis 1:1–2)

    Resúmen de Génesis 1:1–2

    Los primeros dos versículos de la Biblia nos explican lo sucedido al inicio mismo de la Creación o, como el versículo mismo lo establece, “en el principio”. En ese momento, Dios crea los cielos y la tierra, la cual se encuentra en un estado de caos. El Espíritu de Dios o Espíritu Santo se encuentra presente, cuidando el inicio de la Creación.

    Análisis y explicación de Génesis 1:1–2

    Hay mucho que se puede vislumbrar por el estudio de estos dos versículos, aparentemente simples, que están a la misma entrada de la Biblia. Al revisar los versículos ten en cuenta que el idioma hebreo es un lenguaje muy rico conceptualmente, incluso más que nuestro preciado idioma español, como podrás comprobarlo ahora muy rápidamente.

    Génesis 1:1

    En el principio

    El primer versículo del libro de Génesis comienza por la palabra hebrea Bere’shith, que se ha traducido, por lo general, como “en el principio”. Lejos de denotar el principio absoluto de la existencia,[1] Bere’shit se refiere, más bien, al comienzo de las obras de Dios sobre la tierra, siendo la frase “cuando Dios comenzó”, refiriéndose a la organización de los cielos y la tierra, una mejor traducción. Es de notarse que algunas Biblias revisadas, como la versión de la Biblia de la Nueva Sociedad de Publicaciones Judías (NPJS), usan precisamente esta traducción. La Guía para el Estudio de las Escrituras (SUD) se refiere al término “en el principio” de la siguiente manera:

    “En términos generales, se refiere al período de tiempo antes de esta vida terrenal, o sea, la vida preterrenal[2]”.

    Creó

    La palabra hebrea que se usa aquí es bara. Esta palabra, traducida en nuestra Biblia como “crear” no significa crear de la nada.[3] La palabra tiene más bien el sentido de disponer, organizar, dar forma a algo que no lo tenía originalmente.[4] Implica por necesidad la existencia previa de los materiales. De esta manera, Dios es más bien un Organizador que un Creador, en el sentido actual de la palabra. En su relato de la Creación, el libro de Abraham usa este mismo sentido:

    Entonces el Señor dijo: Descendamos. Y descendieron en el principio, y ellos, esto es, los Dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra. (Perla de Gran Precio | Abraham 4:1)

    La traducción correcta de la palabra bara (“formar” y “organizar”) implica la existencia previa de materiales disponibles. En este sentido, la ley de la conservación de la materia estaba tan vigente como ahora, pues la Creación de nuestra tierra consistió en la transformación de material, más bien que en su generación. Tal como la enunció Lavoisier en el siglo XVIII: “nada se crea, nada se pierde, todo se transforma”.

    Dios

    La palabra hebrea que se usa en este versículo para designar por primera vez a Dios es Elohim[5]. Se trata de una palabra plural, que bien podría traducirse como “jueces”, “gobernantes” o “dioses” y que, sin embargo, se utiliza con frecuencia en el Antiguo Testamento para señalar más bien al “Dios de dioses” o “Cabeza de los dioses”, donde el plural se usa, entonces, al hablar de Dios el Padre, para expresar potencialidad y superioridad en vez de número.

    Los cielos y la tierra

    Es decir, la totalidad de la Creación. Los hebreos tenían la costumbre de usar parejas de opuestos para expresar la idea de totalidad. Esa es una forma común de expresión a lo largo del Antiguo Testamento.[6]

    Génesis 1:2

    Y la tierra estaba desordenada y vacía

    Las palabras hebreas que se utilizan en este versículo son tohu[7] y bohu. Se usan para describir un estado de caos, consistente en algo como la falta de límites o fronteras, de forma, de orden y de definición.[8] Es en este sentido que se usa esta misma expresión en Jeremías 4:23.

    Miré a la tierra, y he aquí que estaba desordenada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. (Antiguo Testamento | Jeremías 4:23)

    Por cierto, el hecho de que se use así en este último pasaje sirve también para descartar la idea de una creación de la nada (creación ex nihilo), ya que según se expresa en Jeremías el Señor Dios “miró a la tierra” (a un material existente) al principio de la Creación, pero la encontró “asolada” o “desordenada”. El papel del Señor Dios como Creador, fue, pues, organizar los materiales y darles orden. De acuerdo con Isaías 45:18, Dios “formó” la tierra y la “compuso”, con el propósito expreso de que sirviese de habitación para sus hijos durante su periodo de probación, de acuerdo con un plan de salvación o de felicidad dispuesto previamente para ellos.

    Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la estableció; no la creó en vano, sino para que fuese habitada la formó: Yo soy Jehová, y no hay ningún otro. (Antiguo Testamento | Isaías 45:18)

    Y las tinieblas

    La Biblia usa con frecuencia el término “oscuridad” para hacer un contraste con “la luz”.[9] En las escrituras, la oscuridad es lo desolado, lo informe, lo vacío, lo incompleto.[10]

    Estaban sobre la faz del abismo

    La palabra hebrea que se ha traducido al español como “abismo” tiene relación con la concepción antigua del caos, representado mentalmente como si fuera un mar de aguas primigenias.[11]

    El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas

    El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Las “aguas” aquí se refieren al mismo significado que “abismo” en la sentencia anterior: había un caos, un desorden y desolación inicial. Sin embargo, sobre él actuaba el Espíritu de Dios. La palabra hebrea utilizada para denotar dicho espíritu es ruach, que significa tanto “espíritu” como “viento”. Se le ha traducido de manera distinta en varios versículos, según el contexto, tanto como “Espíritu de Dios”, como “viento de Dios” o incluso como “viento poderoso”, como una referencia al espíritu, poder e influencia de Dios.[12] El “movimiento” que este “Espíritu de Dios” o “viento poderoso” hacía se describe por medio de la palabra hebrea merakhephet, que es como el movimiento que un ave hace al cuidar e incubar sus huevos.

    Conclusión

    Las palabras “en el principio” denotan el momento en que Dios inició con el trabajo de la Creación e implican que, en ese momento, ya existía Dios y sus hijos (mencionados en el libro de Job como anteriores a la Creación). Es decir, había una existencia preterrenal, una vida anterior a la creación de la tierra. La palabra bara apunta a que ya existían también los materiales de los que fue creada la tierra pues, lejos de significar una creación de la nada, bara significa que dichos materiales fueron organizados. La creación, tal como es descrita en el lenguaje original de la Biblia, consistió en la organización, bajo las manos de Dios, de materiales prexistentes.

    Aunque de fácil lectura, los primeros versículos de la Biblia albergan un tesoro de conocimiento escondido que se vislumbra al estudiar las palabras originales hebreas con que fueron escritos. Este conocimiento puede descubrirse y enriquecerse a la luz de las escrituras modernas y de la revelación personal. Estos versículos, colocados a la entrada del primer libro de la Biblia, son como la puerta por la cual comprendemos la amplitud de los poderes que tuvieron efecto en la Creación y nos preparamos para acceder a tesoros más grandes de conocimiento por medio del estudio y la oración.

    Bibliografía y notas finales


    1. En el principio. “En el principio—un período de antigüedad lejano y desconocido, escondido en las profundidades de las edades eternas; y así se usa la frase en Proverbios 8:22, 23” (Jamieson & Fusset)  ↩
    2. Guía para el Estudio de las Escrituras | P Principio  ↩
    3. La creación ex-nihilo. La creación a partir de la nada o, como se le ha llamado a veces, creación ex nihilo, es un concepto que debe descartarse no sólo por el sentido real de la palabra bara, que implica una modificación a un estado previo, sino porque de hecho había varias cosas existentes en este momento. Por ejemplo, es de notar que Dios y Jesucristo (el Verbo) ya existían, de acuerdo con el evangelio de Juan (Juan 1:1–2); así como conceptos y principios eternos, como el de la sabiduría, según señala el autor del libro de Proverbios (ver Proverbios 8:22). De acuerdo las Escrituras hubo otros seres presentes en el momento de la Creación, que se regocijaron en ella y que eran, según se registra en el libro de Job, “los hijos de Dios” (Job 38:4–7). La implicación es que los hijos de Dios también existieron antes de la Creación de la tierra, en forma espiritual, y que esta es la razón por la que Dios es llamado “el Padre de los espíritus” (ver Hebreos 12:9).  ↩
    4. Bara. “El verbo bara también implica la idea de ordenar o determinar funciones, sugiriendo que la actividad creativa de Dios consiste en brindar un orden y función propios al cosmos” (Faithlife Study Bible).  ↩
    5. Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (p. 20).  ↩
    6. Barry, J. D., Mangum, D., Brown, D. R., Heiser, M. S., Custis, M., Ritzema, E., – Bomar, D. (2012, 2016). Faithlife Study Bible (Gn 1.1). Bellingham, WA: Lexham Press.  ↩
    7. La tierra no estaba desorganizada. La palabra tohu se ha traducido en la Reina Valera como “desordenada”. José Smith señaló que la traducción correcta debe ser “desolada”. El diccionario bíblico de Strong así la señala también en su entrada H8414. Es “una desolación, algo desierto […] un lugar vacío y sin forma”.  ↩
    8. Joseph Smith, Kent P. Jackson, Joseph Smith’s Commentary on the Bible ( 1994)  ↩
    9. La luz de Cristo. Esta descripción en Génesis 1:2 recuerda la que se detalla en DyC 88:7–13 en referencia a la influencia o luz de Cristo. Nótese que el concepto de la “luz de Cristo” que la concordancia con DyC 88:7–13 sugiere, hace un marcado contraste con “las tinieblas” mencionadas previamente.  ↩
    10. Jamieson, R., Fausset, A. R., & Brown, D. (2003). Comentario exegético y explicativo de la Biblia – tomo 1: El Antiguo Testamento (p. 20).  ↩
    11. Barry, J. D., Mangum, D., Brown, D. R., Heiser, M. S., Custis, M., Ritzema, E., – Bomar, D. (2012, 2016). Faithlife Study Bible (Gn 1.1). Bellingham, WA: Lexham Press.  ↩
    12. Diferencia entre el Espíritu Santo y la luz de Cristo. Cabe notar que se debe hacer una distinción entre el Espíritu Santo, que es un personaje, y la luz de Cristo, que es la influencia o poder que Dios gobierna. No sabemos hasta qué grado haya participado el Espíritu Santo en la Creación, aunque sabemos que estuvo presente en su planeación (ver Abraham 4:1–2).  ↩
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