¿Cuál es la diferencia entre la inmaculada concepción de María y el nacimiento virginal de Jesús?

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    Al acercarse la temporada navideña, en que se celebra el nacimiento de Jesus, el mundo entremezcla, en sus festividades y celebraciones, conceptos que como seguidores de Jesucristo debemos saber discernir, ya que las celebraciones en torno a el nacimiento del niño Jesus se han rodeado de toda clase de tradiciones. El día de hoy hablaremos de dos conceptos, doctrinas aparentemente similares, pero con una gran diferencia en sus efectos. A través del siguiente artículo explicaré la diferencia que existe entre la doctrina de la inmaculada concepción de María y la doctrina del nacimiento virginal de Jesús. De esta manera espero poder diferenciar la definicion de concepcion que ofrece la Biblia de la que en ocasiones es celebrada por el mundo.

    ¿Qué es la inmaculada concepción de María?

    La doctrina de la inmaculada concepción de María considera que el milagro en la concepción de Jesús consiste más bien en que María se vio libre del pecado original y fue por tanto capaz de concebir “sin pecado”. Para verse libre del pecado original María tendría que haber sido ella misma concebida de manera diferente al resto de la humanidad, por lo tanto su concepción también tendría que ser milagrosa, de acuerdo con este concepto.

    El Cardenal Gibbons, tras hablar en sus escritos del pecado original, al cual considera universal, explica de esta manera el concepto de la inmaculada concepción: “Sin embargo la Iglesia [católica] declara que la Bendita Virgen María fue exceptuada de la mancha del pecado original por los méritos de nuestro Salvador Jesucristo; y que por lo tanto, nunca estuvo ni por un instante sujeta a Satanás. Esto es lo que quiere decir la doctrina de la Inmaculada Concepción.” (James Cardinal Gibbons. La Fe de Nuestros Padres, pág. 220.)[1]

    La doctrina de la inmaculada concepción se centra en el personaje de María, convirtiéndole a ella en un ser único y separado del resto de la humanidad. Esta doctrina no tiene sustento en la Biblia, sino en varios conceptos acuñados durante la época de la Gran Apostasía, tales como el pecado original y la exaltación de María[2].

    ¿Qué es el nacimiento virginal de Jesús?

    Por su parte, la doctrina del nacimiento virginal de Jesús enfatiza que María, la madre del Hijo de Dios, era virgen tanto al momento de concebirlo como en el momento del nacimiento de Jesús. Ambas circunstancias son milagrosas y únicas en la historia de la humanidad y están sustentadas en la Biblia, pues dan cumplimiento a la profecía de Isaías sobre el nacimiento de Jesús, expresada en Isaías 7:14.

    Por qué Jesús debía nacer de una virgen

    La razón por la que era necesario que Jesucristo naciese de una virgen ha sido explicada por el élder Bruce R. McConkie en las palabras siguientes: “Nuestro Señor es el único mortal que nació de una virgen porque es la única persona que tuve un Padre inmortal”.[3] Por lo tanto, las características tan especiales de su concepción fueron lo que requirió que su madre continuase siendo virgen.

    El nacimiento virginal como habilitador de Jesús

    El hecho de que Jesucristo fuese el único hijo de un Padre inmortal y de una madre mortal fue un gran habilitador indispensable para el cumplimiento de su misión porque le dio control para disponer de su propia vida. En cuanto a su muerte y resurrección, él explicó claramente:

    17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

    18 Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre. (Juan 10:17-18)

    Como se puede ver, la doctrina del nacimiento virginal de Jesús se centra en las características distintivas y únicas de Jesucristo, las cuales le convierten en nuestro Redentor y Salvador.

    Qué implica el término inmaculada concepción

    Dado que una mácula es una mancha, el significado de la palabra “inmaculada” es “sin mancha”. El término “la inmaculada concepción”, también referida como “la purísima concepción”, señala la concepción del niño Jesús por parte de María como la única concepción sin mancha. Al hacerlo, implica que toda otra concepción tiene mácula (mancha), es decir, que es sucia y pecaminosa. Este concepto supone que el proceso por el cual se concibe a los niños (la intimidad marital) es pecaminoso y que el matrimonio, en consecuencia, también lo es.

    La doctrina de la inmaculada concepción de Jesús ha sido necesaria en un contexto en el que se supone que todos los niños heredan el pecado original, que nacen en pecado y que son malos (pecaminosos) por naturaleza. El nacimiento de un ser perfecto (Jesús) en este contexto es insostenible a menos que de alguna manera se exceptúe su concepción de los términos pecaminosos que se señalan como comunes a toda la raza humana.

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    Escrituras de la Biblia que entran en conflicto con la doctrina de la inmaculada concepción

    Todo lo anterior entra, sin embargo, en conflicto con muchos pasajes de la Biblia como los que señalan que:

    • Los niños son inocentes del pecado original, son nuestro ejemplo y de ellos es el reino de los cielos (Mateo 19:14; Marcos 10:14; Mateo 18:3-4; Moroni 8:10)
    • Los hijos no heredan el pecado de los padres (Ezequiel 18:19-20)
    • El matrimonio es ordenado por Dios y santificado por él (Génesis 2:18-20; 1 Corintios 11:11; DyC 49:15)
    • Tener hijos es una bendición santificante para la mujer (Salmos 127:3; 1 Timoteo 2:15)
    • El Hijo del Hombre vino para expiar la transgresión de Adán (Mateo 18:11)

    Para no entrar en conflicto con todos estos conceptos enseñados directamente por la Biblia, debemos evitar referirnos a la concepción de Jesús como “inmaculada”, ya que esto implicaría que toda otra concepción es inmunda. Por el contrario, al entender que el matrimonio es ordenado por Dios (y que es incluso una santa ordenanza) y dado que Dios no ordena nada inmundo, nos será claro que toda concepción efectuada en los términos de la ordenanza del matrimonio eterno es, por definición, santa, por realizarse de acuerdo con la voluntad de Dios, que es santa.

    El Señor ha aclarado que su sacrificio, llamado en las escrituras “la expiación”, incluye la transgresión de Adán, por lo que nadie nace en pecado y los efectos del pecado original son absorbidos en el sacrificio de Cristo. De hecho, limpiarnos de los efectos hereditarios de la transgresión de Adán es la principal razón por la que él vino al mundo, constituyendo el objetivo principal de su misión y sacrificio. Él nos salvará del efecto hereditario de la muerte física a través de la resurrección, y de los efectos hereditarios del pecado a través de su sacrificio, al cual tenemos acceso por medio de la aplicación de nuestra fe y de nuestro arrepentimiento.

    Afirmación de la doctrina del nacimiento virginal de Jesucristo en las Escrituras

    Ahora que hemos señalado las diferencias entre la falsa doctrina de la inmaculada concepción y la doctrina verdadera del nacimiento virginal de Jesús, repasemos algunos de los muchos pasajes que respaldan la doctrina del nacimiento virginal de Jesucristo.

    Afirmación del nacimiento virginal de Jesús en la Biblia

    María, la madre de Jesucristo, era virgen al momento del nacimiento de Jesús.[4] El profeta Isaías es el único profeta del Antiguo Testamento que habló acerca de este hecho, con las palabras siguientes:

    Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que una virgen concebirá, y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel. (Antiguo Testamento | Isaías 7:14)

    De acuerdo con este pasaje de Isaías, María era virgen al momento de la concepción. Isaías no señala que fuera por ello “limpia” y todas las demás concepciones “impuras”, sino que destaca el hecho extraordinario de que concebiría y continuaría siendo virgen.

    Afirmación del nacimiento virginal de Jesús en el Libro de Mormón

    Las profecías del Libro de Mormón coinciden con este énfasis de Isaías. Nefi vio en visión el nacimiento de Jesucristo casi 600 años antes de ocurrir el evento. Durante su visión él vio a María, la madre de Jesús, a quien describió como:

    “Y sucedió que miré, y vi la gran ciudad de Jerusalén, y también otras ciudades[5]. Y vi la ciudad de Nazaret, y en ella vi a una virgen, y era sumamente hermosa y blanca” (Libro de Mormón | 1 Nefi 11:13)

    Aún más detallada es la profecía que el profeta Alma dirigió al pueblo de Gedeón varios años después, en la cual describe el proceso por el cual se realizaría esta milagrosa concepción:

    “Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados[6], y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios”. (Libro de Mormón | Alma 7:10)

    De acuerdo con las palabras del profeta Alma ella sería virgen al momento de concebir y en estas condiciones, es decir, siendo aún virgen, daría a luz a un Hijo del cual Dios sería su Padre.

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    Citas de las Autoridades Generales sobre el nacimiento virginal de Jesús

    Las siguientes citas de las Autoridades Generales pueden expandir nuestro conocimiento sobre el nacimiento virginal de Jesús, y pueden ser útiles al momento de compartir este conocimiento con otros. El élder Bruce R. McConkie explicó de la siguiente manera el proceso de la concepción de Jesús:

    “Cristo es el Hijo de María, (Mat. 1:1825; Luc. 1:26-38; Mosíah 3:8.) María fue “según la carne, la madre del Hijo de Dios… fue llevada en el Espíritu” (1 Ne. 11:18-19), sobre ella se hizo “sombra” y concibió “por el poder del Espíritu Santo” (Alma 7:910)- pero el Espíritu Santo no es el Padre de Cristo – y cuando nació el Niño, fue el “Hijo del Padre Eterno.” (1 Ne.11:21.)”[7]

    En su exposición “He aquí el Cordero de Dios” (Behold the Lamb of God) élder J. Reuben Clark, Jr., indicó que creemos firmemente en que Jesús fue concebido de manera divina y llamó a esto “el fundamento mismo de nuestra religión”:

    “… el nacimiento virginal, la divina concepción, el fundamento mismo de nuestra religión…”.[8]

    Además, afirmó que las implicaciones de esta doctrina son también aceptadas por los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días:

    “No negamos la milagrosa concepción; aceptamos el nacimiento virginal con todo lo que ese hecho connota e implica”.[9]

    Conclusión

    El élder Bruce R. McConkie colocó en términos binarios nuestra aceptación de las doctrinas de la inmaculada concepción de María y del nacimiento virginal de Jesús, en la siguiente manera: “El nacimiento virginal hace referencia al nacimiento de Cristo y es una doctrina verdadera; la inmaculada concepción se refiere al nacimiento de María y es doctrina falsa”.[10]

    Mientras que la doctrina del nacimiento virginal de Jesús hace énfasis en Jesucristo y en sus características distintivas y únicas que le convierten en el Salvador y Redentor, la doctrina de la inmaculada concepción se centra únicamente en María, en busca de justificarle como personaje exento del pecado original.

    La doctrina de la inmaculada concepción carece de sustento bíblico y se basa en otras preconcepciones, igualmente falsas, tales como el pecado original. No forma parte de las creencias aceptadas por los primeros cristianos de la Iglesia Primitiva, sino que se trata de una creencia acuñada varios siglos después, durante la transformación de creencias generada por la Gran Apostasía.

    La doctrina del nacimiento virginal de Jesucristo cuenta con el sustento de las Escrituras, tanto de la Biblia como del Libro de Mormón y da cumplimiento a profecías expresadas siglos antes del nacimiento de Jesús. Cuenta también con el respaldo de las Autoridades Generales, que le han señalado incluso como “el fundamento mismo de nuestra fe”.

    Es preciso que, como Santos de los Últimos Días, sepamos distinguir ambas doctrinas y darles su valor correspondiente, a fin de discernir entre la verdad y el error, y predicar el evangelio de manera correcta, evitando participar en ceremonias o celebraciones que enfaticen la inmaculada concepción en lugar del nacimiento virginal de Jesús.


    [1] Bruce R. McConkie. Doctrina Mormona.

    [2] En su libro apologético “el Día de la Defensa”, el autor SUD A. Melvin McDonald enumera varias de las doctrinas falsas generadas durante el periodo de la Gran Apostasía en la siguiente sentencia: “¿Por qué las cosas sin valor e imitaciones pomposas sin significado de las ordenanzas, y “doctrinas diversas y extrañas”, tales como la Virgen María, La Trinidad de Dios, la Inmaculada Concepción, Transubstanciación, línea del Papado, la historia y corrupción del Papado, ninguna revelación sino infalibilidad (y eso no hasta el Papa Pío XI.)” (énfasis agregado).

    [3] Bruce R. McConkie. Doctrina Mormona.

    [4] Daniel H. Ludlow. Encyclopedia of Mormonism. (Diccionarios SUD en inglés).

    [5] Es de destacar que en su descripción Nefi se refiere primero a Jerusalén y después a “otras ciudades”, entre las cuales, seguramente, se encontraría Belén, donde nació Jesús. La ciudad de Jerusalén es el primer referente en el pensamiento judío. Véase más adelante el comentario sobre Alma 7:10.

    [6] Cabe comentar que Belén pertenecía al territorio de Jerusalén, o “tierra de Jerusalén”, según la expresión habitual de los judíos. Para los judíos Jerusalén era siempre el principal referente, luego las ciudades aledañas a Jerusalén, circunscritas a su territorio, como Belén. [7] Bruce R. McConkie. Doctrina Mormona. (Diccionarios SUD).

    [8] J. Reuben Clark. Behold the Lamb of God.

    [9] J. Reuben Clark. Behold the Lamb of God.

    [10] Bruce R. McConkie. Doctrina Mormona.

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