Resumen del capítulo de Génesis 38, en la Biblia

    0
    115
    Esta entrada es la parte 1 de 1 en la serie Génesis 38
    Esta entrada es la parte 38 de 41 en la serie Resúmen de capítulos de Génesis
    La gentil Tamar proporcionó a Judá una lección sobre la honestidad y el cumplimiento de la ley.
    La gentil Tamar proporcionó a Judá una lección sobre la honestidad y el cumplimiento de la ley.

    El relato sobre la debilidad y transgresiones de Judá que se inserta en Génesis 38 tiene el propósito de documentar el origen de Fares y Zara, lo cual es importante por ser parte de la genealogía de nuestro Señor Jesucristo (ver Mateo 1:3). La lectura de este capítulo, intrigante al principio, se facilita cuando comprendes algunas leyes vigentes en aquel tiempo, especialmente la ley del levirato, mejor regulada después a través de la ley de Moisés, que obligaba a los integrantes de la familia de un varón fallecido a casarse con la viuda para asegurarle posteridad.

    Mientras José se encontraba en Egipto, vendido en casa de Potifar, Judá se alejó de sus hermanos, atraído por la vida licenciosa de los cananeos. Se quedó un tiempo largo, porque tuvo tres hijos. Muriendo el primero a causa de una mala vida, su hermano Onán se vio obligado por la costumbre del levirato a casarse con su viuda, la cananea Tamar, para asegurar descendencia a su primer hermano. Sin embargo, aunque aceptó casarse rehuyó la obligación en forma tal que le costó la vida. Siendo Sela, el hijo menor, aún pequeño, y temiendo Judá que también muriese, buscó la forma de evadir el cumplimiento de la ley del levirato y apartó de sí a su nuera Tamar, engañándola con falsa esperanza.

    Viendo Tamar que pasaba el tiempo sin el cumplimiento esperado, recurrió a una estratagema para obtener un hijo de la casa de Judá. Tomando ventaja de las debilidades de Judá, le salió al encuentro con el disfraz de ramera y logró quedar encinta. Cuando Judá supo que su nuera estaba embarazada, lo consideró como una ofensa y tramó las peores consecuencias. Pero su ira se convirtió en remordimiento cuando Tamar demostró que el hijo que esperaba era de él. Consternado, Judá reconoció que Tamar se había esforzado al máximo por el cumplimiento de la ley mientras que él había sido deshonesto. De esta insólita unión nacieron los mellizos Fares y Zara. Fares es el antecesor directo de Jesucristo (Mateo 1:3; Lucas 3:33).

    Esta entrada es la parte 1 de 1 en la serie Génesis 38
    Esta entrada es la parte 38 de 41 en la serie Resúmen de capítulos de Génesis