Los seres resucitados que restauraron el sacerdocio

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    Los seres resucitados que restauraron el sacerdocio

    Introducción: La apostasía y la necesidad de una restauración

    Los Santos de los Últimos Días enseñamos que durante siglos se ha producido un alejamiento de las enseñanzas y prácticas inculcadas por Jesucristo. Dicho alejamiento es conocido por el nombre de apostasía y es profetizado en la Biblia. Enseñamos que, debido a esta pérdida de la verdad, el Señor efectuó una restauración en los últimos días, lo cual también es profetizado en la Biblia. Dicha restauración se llevó a cabo a través de mensajeros enviados por Dios desde los cielos, los últimos que tuvieron sobre la tierra el poder y autoridad que debía restaurarse.

    Por ejemplo, Juan el Bautista fue el último que tuvo sobre la tierra la autoridad conocida en la Biblia como el sacerdocio de Aarón, y la cual es indispensable para realizar bautismos y otras ordenanzas de la manera correcta. Juan el Bautista fue entonces enviado desde los cielos, como un ser resucitado, para imponer las manos sobre José Smith y sobre Oliverio Cowdery, que entonces pudieron recibir esta autoridad de la manera en que era recibida en tiempos antigüos.

    Al poco tiempo, Pedro, Santiago y Juan, que eran los apóstoles principales en la Iglesia de Jesucristo en los tiempos antiguos, fueron también enviados para restaurar su autoridad, la del llamado en la Biblia “sacerdocio de Melquisedec”, la cual es necesaria para presidir la Iglesia y efectuar ordenanzas mayores, tales como la otorgación del don del Espíritu Santo, que sólo podían otorgar quienes tenían esta autoridad.

    Un planteamiento subyacente

    Hasta aquí, la mayoría de los Santos de los Últimos Días y sus investigadores acordarán estar familiarizados con los hechos maravillosos que condujeron a la restauración de la Iglesia de Jesucristo sobre la tierra, con los mismos poderes, dones, derechos, prácticas y ordenanzas que fueron instituidos por Jesucristo durante su misión sobre la tierra.

    Sin embargo, para que esta restauración fuese efectuada, el Señor Jesucristo efectuó más preparativos de los que se aprecian al primer golpe de vista. Esto comienza a ser evidente cuando se considera el hecho de que para que un ser imponga las manos sobre otro, ambos deben poseer un cuerpo. ¿Cómo es, entonces, que seres que habían fallecido obtuvieron este cuerpo a tiempo para efectuarse la restauración?

    Al revisar la vida de cada personaje por separado, nos daremos cuenta que corresponden a tres tipos de casos distintos y que merecen ser estudiados de acuerdo con su naturaleza. Acompáñame mientras los revisamos.

    El caso de Juan el Bautista

    Hay casos sencillos de explicar. Por ejemplo, el de Juan el Bautista. Juan el Bautista fue decapitado por orden de Herodes para satisfacer las demandas de una mujer adúltera y perversa. ¿Cómo pudo, entonces, imponer las manos sobre José Smith y Oliverio Cowdery para restaurar el sacerdocio aarónico?

    La respuesta nos la proporciona el evangelio de Mateo al afirmar que, tras la resurrección de Jesucristo, muchos hombres justos también fueron resucitados (Mateo 27:52-53). Podemos contar entre ellos, entonces, a todos los hombres justos que murieron antes de la resurrección de Jesús, entre ellos Juan el Bautista.

    Mientras que Jesucristo fue el primero en resucitar (las primicias de la resurrección), los demás profetas y personas fieles le siguieron casi en forma inmediata
    (Helamán 14:25; 3 Nefi 23:9-10)

    Esto explica que haya gozado de las facultades de un cuerpo completo al momento de la restauración del sacerdocio, incluso como para poder imponer las manos sobre los dos bendecidos jóvenes, José y Oliverio Cowdery.

    El caso de Pedro y Santiago

    Pedro, el impetuoso apóstol que llegó a ser el dirigente de la Iglesia después de Cristo, y Santiago o Jacobo, el hermano de Juan el Amado, murieron como mártires en el primer siglo de la era cristiana. Jacobo fue ejecutado por Herodes, según nos cuenta Lucas en el libro de Hechos (Hechos 12:1-2), mientras que una fuerte tradición indica que Pedro fue crucificado en Roma. ¿Cómo pudieron ellos imponer las manos a José Smith y a Oliverio Cowdery?

    El caso es interesante porque ellos estaban vivos todavía cuando Jesús resucitó y ambos murieron como mártires unos años después. Es evidente que el Señor les resucitó antes del tiempo en que serían llamados para efectuar la obra de la restauración del sacerdocio mayor sobre la tierra. Esta era su misión y por eso el Señor realizó esta resurrección, aunque esto no aplique necesariamente en todos los casos. Observa lo que el Presidente Joseph Fielding Smith observó sobre este asunto:

    Algunos opinan que la resurrección está pasando todo el tiempo, pero esto es pura especulación sin apoyo en las escrituras. Es cierto que el Señor tiene el poder de levantar a cualquier persona o personas de entre los muertos como él lo disponga, sobre todo si tienen una misión que cumplir que requeriría su resurrección. Por ejemplo, tenemos el caso de Pedro, Santiago, y Moroni. Se nos da a entender que la primera resurrección ocurrirá todavía en el futuro, lo que significa que la salida a la luz de los justos, se llevará a cabo en un momento dado, que es cuando nuestro Salvador aparecerá en las nubes del cielo, cuando ha de volver a reinar.Joseph Fielding Smith, Doctrines of Salvation 2:299-300, traducción libre por JPMarichal

    El caso del apóstol Juan

    Juan es el caso menos complicado de los que estamos estudiando en este momento. Y es que con él no hay que averiguar por qué tiene un cuerpo. La razón es simple: él nunca murió.

    Jesús dio a Juan una misión especial sobre el recogimiento, que abarcaría hasta los últimos días y con la atribución de no morir hasta que éste estuviese cumplido. Para que eso pudiera realizarse se realizó un cambio temporal sobre el cuerpo de Juan (Juan 21:20-24; DyC 7:1-8). A los seres que han sido bendecidos con este cambio especial se les conoce como seres trasladados.

    Esta misma explicación nos ayuda con otros casos, como el de Moisés y Elías el Profeta, presentes en la otorgación de poderes adicionales que se dio en el templo de Kirtland en 1836 (DyC 110:10-16). Al igual que Juan, se trata de personajes en un estado especial, por lo que no han pasado por la muerte.

    Conclusión: el envío de seres resucitados y trasladados

    En el plan perfecto del Señor se dispusieron emisarios para ser enviados en los últimos días para la restauración de la autoridad divina del sacerdocio. Entre estos emisarios se encontraron tres clases de seres especiales: aquellos cuya resurrección se efectuó al tiempo de la de Jesucristo (Juan el Bautista), aquellos que resucitaron algún tiempo después (Pedro, Santiago, Moroni) y aquellos que fueron preparados a través de un cambio temporal en su cuerpo para no morir hasta haber completado su misión (Juan el Amado, Moisés, Elías el Profeta). A través de todos estos medios, la autoridad divina que una vez disfrutaron estos emisarios hoy se encuentra nuevamente sobre la tierra para llevar a cabo las ordenanzas y la obra de salvación entre los hombres.

    Bibliografía

    Para la elaboración de este biblicomentario me han resultado muy útiles los materiales siguientes:

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