“El llamamiento de patriarca se convierte en una experiencia bella, sagrada, espiritual que brinda gran satisfacción. Recibiendo guía del Espíritu Santo, el patriarca declara, por medio de la inspiración, el linaje de la casa de Israel al cual pertenece la persona que recibe la bendición, junto con las bendiciones, los dones espirituales, las promesas, los consejos, exhortaciones y advertencias que el patriarca se sienta inclinado a pronunciar. La bendición patriarcal es, en esencia, una bendición y pronunciación profética” (James E. Faust, “Las bendiciones del sacerdocio”, Liahona, enero de 1996, pág. 71).