Ya conocemos el final del relato. David hirió al filisteo con una honda y después le cortó la cabeza con su propia espada. Asustados al ver caer a su adalid, los filisteos huyeron. Con gritos de triunfo, los ejércitos de Israel los persiguieron y obtuvieron una gran victoria sobre sus enemigos.
Son incontables los jóvenes que han sido inspirados por esta maravillosa enseñanza de rectitud. Hay momentos en que todos tenemos que hacerles frente a los que se burlan de nosotros y nos humillan; habrá veces en que algunos de nosotros tengamos que enfrentar una fuerza terrenal tan potente como Goliat; cuando eso suceda, debemos emular el valor de David, que fue poderoso porque tenia fe y siguió una causa justa en el nombre del Señor de los ejércitos.

Bibliografía

  • «Historias bíblicas y protección personal», Elder Dallin H. Oaks, Conferencia General de octubre de 1992.
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