La segunda lección esencial es aprender los mandamientos y obedecerlos porque ustedes han decidido hacerlo. Antes de obedecer los mandamientos, deben conocerlos. Ustedes aprenden los mandamientos por medio de la instrucción. Es por esa razón que la noche de hogar, las clases dominicales y de seminario son tan importantes. Ustedes conocen los mandamientos a través del espíritu, mediante la oración, el estudio personal y su propia revelación personal.
Deben mantener la mente limpia para poder reconocer el suave susurro del Espíritu y responder a Él. Tengan cuidado al seleccionar la información que dejen entrar en su mente. Eviten la bulliciosa confusión del mundo. La televisión, las películas y en especial el Internet les proveen una ventana abierta por la que pueden llegar a lejanos puntos del mundo. Pueden traerles información edificante, buena e inspiradora, pero si la utilizan inapropiadamente, esas tecnologías de comunicación pueden llenarles la mente con pensamientos tan malsanos que les será imposible escuchar el suave susurro del Espíritu. Vivan de tal forma que puedan estar en armonía con el Espíritu, como el niño profeta Samuel, y puedan responder al Señor y decir: “Habla, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:10).

«Futuros líderes», Elder Harold G. Hillam, Conferencia General de abril de 2000,.