Es el último día del año. Mientras te preparas para pasar un rato íntimo y agradable con familiares y amigos, prepárate para pasar un momento con tu Padre Celestial como tu familiar y tu amigo. Reserva un instante de tu día para repasar con Él tus logros y para analizar tus fracasos. Sobre los fracasos, excelentes maestros, extrae las lecciones aprendidas, convirtiéndolos en la inversión y en el cimiento en que se fundamentarán tus próximos logros. Pon todo esto en papel, para poder recordarlo.

No elabores planes y propósitos al calor de doce uvas, consumidas en el último minuto, jugándote la vida. Elabóralos antes, con cuidado, bajo la inspiración de tu Padre. Decide no sólo qué vas a hacer, sino cuándo y cómo hacerlo. Determina estrategias para alcanzar tus metas y formas de evaluarlas. Has que sean medibles. Metas como “seré más espiritual” son inalcanzables porque, ¿cómo sabrás que ya lo has alcanzado? ¿Cuándo dejarás de tener la necesidad de ser “más espiritual”? Metas como “leeré el Antiguo Testamento en un año comenzando el primero de enero, siguiendo el Plan de Estudio que me ofrecen los Biblicomentarios” suenan más como un plan, es más fácil seguirlas y evaluar su cumplimiento. Has metas para ti en cada aspecto de la dimensión tripartita de la Iglesia. Pon todo esto en papel, para recordarlo.

Usa tus propias frustraciones y debilidades como fundamento de tus metas. ¿Has decidido qué libros vas a leer? ¿Con quienes, amigos abandonados, vas a restablecer relaciones? ¿Qué talentos quisiste siempre desarrollar? ¿Qué problemas familiares tu gustaría resolver? ¿Qué deberías estudiar para mejorarte? ¿Qué cosas te han parecido alguna vez inalcanzables? Reconoce tus talentos y logros como el nuevo material para tus próximas realizaciones y, bajo inspiración, pon todo esto en papel, para que no se esfume.

Es el último día del año. Mientras te preparas para pasar un momento agradable con familiares y amigos, siendo el Padre Celestial tu principal familiar y tu más leal amigo, recibe mi abrazo desbordante, junto con mis mejores deseos para la consolidación de tus más nobles aspiraciones y logros.