“La vida del hombre común había sido interrumpida. En el pasado la riqueza del hombre se calculaba mayormente por la tierra que poseía, por el número de rebaños que tenía y por el tamaño de su familia. Los cambios económicos tan pronunciados, llevados a cabo por Salomón, alteraron aquel sistema. La tierra ya no era de importancia suprema. De hecho, llegó a ser una carga. Cuanto más tierra poseía un hombre, mayores cosechas podía producir y más tenía que entregar a los oficiales del rey al llegar el tiempo de recolección una vez cada 12 meses. Del mismo modo, los rebaños eran entregados a los recaudadores de impuestos, y los hijos se veían forzados a servir un mes de cada tres entre las filas de los hombres llamados por la leva del rey.

“Ahora la riqueza se calculaba no por las posesiones sino por la cantidad de dinero que el individuo controlaba. Ciertamente, más y más dinero en oro y plata entraba a Israel año tras año, pero muy poco de todo eso llegaba al israelita corriente. Este tenía que dar mucho de lo suyo para los cofres del rey. Por otra parte, el dinero era empleado para pagar las crecientes deudas internacionales, los jornales de los oficiales de gobierno, las comisiones a los mercaderes y artesanos empleados por el rey y para el mantenimiento del templo y del palacio, así como para otros gastos.

“Por primera vez en la historia de Israel, comenzó a haber diferencia entre ‘ricos’ y ‘pobres’. El rey y su casa eran ricos; el pueblo común era pobre. En medio de estas dos clases había siervos civiles asalariados y mercaderes y artesanos, muchos de los que habían organizado sociedades de trabajo. Tal distinción de clases no había sido conocida en Israel, lugar donde un pastor como David pudo ser ungido rey… apenas 50 años antes.” (Great People of the Bible, págs. 192-93.)

Originally posted 2017-11-19 02:03:08.

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