Hoy es el primer domingo del año. Para muchos, es una oportunidad maravillosa, porque representa la mejor manera de comenzar el año e iniciar con las metas espirituales propuestas. Muchos que no habían asistido a la capilla en mucho tiempo, se activan precisamente este domingo. No hay nada como una renovación espiritual, mucho mejor si hay una reunión de testimonios en la que podamos compartir y agradecer.

Sin embargo, para algunos este domingo también es estresante. Con los cambios y con la cantidad de preparativos, muchos se preguntan cómo empezar los nuevos cursos. Quiero proponerte una idea sencilla para que gire en tu mente: el primer domingo nada tiene que ser perfecto. Si algo es perfecto ese domingo es su imperfección.

Nadie espera que estés familiarizado con todo lo que hay que hacer precisamente este domingo. La membresía estará compuesta por quienes se quedaron mientras otros están aún de vacaciones y por quienes se están reactivando. Los demás se irán reintegrando en los siguientes domingos. No es, por lo tanto, un día de cumplimiento, sino de preparación. Te puede sorprender notar que muchos se sienten igual que tú, y lo que mejor anhelan es reencontrarse y sentirse amados y acompañados. Tú puedes proporcionar una cantidad ilimitada de ese amor y el servicio que brindes hoy será más que suficiente.

Más que dar clases perfectas, date un espacio para familiarizarte con tus alumnos. Las relaciones de confianza y amor que puedas establecer este domingo serán irreemplazables durante todo el año. Disfruta el domingo plenamente. Procura informarte, empápate conocimiento sobre los cambios que te permita después una mejor planeación. Llénate de la presencia del Espíritu Santo, haz que sea refrescante la experiencia. Y por la tarde, siéntate un poco y prepara no una, sino dos clases por adelantado. Porque haciendo esto podrás mantener dos clases adelantadas y esto, ya verás, te quitará la presión y te resultará en una increíble bendición durante todo el año, pues te permitirá concentrarte en vivir lo aprendido y en tener experiencias con el Espíritu. Será una bendición cuando en tus próximas clases te veas compartiendo, en lugar de conocimiento, tu testimonio. Que disfrutes de un excelente domingo.

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