Introducción

Ya viene el Buen Fin… de año, y con él la oportunidad de regalarnos un momento con el obispo para testificar sobre nuestro cumplimiento en cuanto a la ley del diezmo. Repasaremos hoy algunos conceptos acerca de esta ley, junto con alguna sugerencia práctica que nos permita simplificar este proceso. Queremos ser felices nosotros y queremos ver feliz también a nuestro obispo.

La ley del diezmo en la antigüedad

El origen del diezmo en la era patriarcal

El diezmo no es, como piensan algunos, un brillante invento mormón, sino que es un mandamiento de origen bíblico. La primera referencia al diezmo en la Biblia está en el encuentro entre Abraham y Melquisedec (Génesis 14:18-20). El hecho de que Abraham haya pagado diezmos sin cuestionamientos muestra que el mandamiento era todavía más antiguo. En el capítulo 7 de Hebreos, el apóstol Pablo de Tarso hizo luego muchos comentarios para recalcar la importancia del pago de diezmos de Abraham (Hebreos 7:4-9).

Más adelante, el nieto de Abraham, Jacob, tuvo una visión por la que reconoció a Bet-el como un templo, “casa de Dios y puerta del cielo”, por lo que convino con Dios en consagrarle el diezmo. Para Jacob, el diezmo y el templo eran conceptos relacionados (Génesis 28:22).

El diezmo en la ley de Moisés

La ley del diezmo quedó luego representada en la ley de Moisés. Dicha ley se encuentra reseñada en cuatro capítulos dispersos entre Levítico, Números y Deuteronomio (Levítico 27:30-34; Números 18:21, 26; Deuteronomio 12:2-7, 14, 17-19,22-29; Deuteronomio 14:22-29). Esencialmente, se diezmaban anualmente la tierra y sus frutos y el sacerdocio aarónico era responsable de recibir los diezmos y administrarlos.  “Indefectiblemente”, dice esta ley, “diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año” (Deuteronomio 14:22). Indefectiblemente quiere decir “sin falta”.

Tanto el rey Ezequías como los profetas Nehemías, Amós y Hageo reforzaron el cumplimiento del diezmo (2 Crónicas 31:5; Nehemías 10:37-38; Amós 4:4; Hageo 1:3-6). Es clásica la exhortación de Malaquías en la que pregunta si robará el hombre a Dios (Malaquías 3:8-12).

El diezmo en el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento contiene varias amonestaciones de Jesucristo sobre el pago del diezmo por razones incorrectas (Mateo 23:23;  Lucas 11:42; Lucas 18:9-14), así como exhortaciones a pagarlo correctamente (Mateo 6:21; Mateo 19:21; Lucas 6:38). Pablo de Tarso instruyó que el diezmo debía ser recogido los domingos, y que debía ser una cantidad proporcional al ingreso (1 Corintios 16:2; 2 Corintios 8:3, 12). Se instaba a la generosidad en los diezmos y ofrendas (2 Corintios 9:6; 1 Timoteo 6:18-19).

La ley del diezmo en la restauración

Dos secciones muy cortitas de Doctrina y Convenios ayudan a saber cómo el diezmo fue restaurado en nuestra dispensación. Ambas son de 1938. La sección 119 indica el diezmo como el diez por ciento del ingreso anual.

Si queremos saber cómo se canaliza el uso de los diezmos tenemos que prestar atención a la sección 120 de Doctrina y Convenios, de un sólo versículo. El Señor ha designado allí a 18 líderes que administran el uso de los diezmos. Dicha responsabilidad sagrada se lleva a cabo de acuerdo con “la voz [del Señor] dirigida a ellos”. Esta administración, por ejemplo, permitió al presidente Gordon B. Hinckley construir más templos que en ninguna época de la historia humana.

Cada miembro debe pagar el diezmo

A veces uno piensa que no tiene lo suficiente como para pagar un diezmo. Es al revés. Uno debe pagar el diezmo precisamente porque no tiene lo suficiente, y porque espera la bendición del Señor para tenerlo.

Mientras era obispo tuve que lidiar con situaciones económicas difíciles. Trabajaba en consultorías y era contratado por proyecto, lo que hacía mi trabajo intermitente y eventual. No teníamos un ahorro (que siempre hay que tenerlo) y teníamos una deuda cuantiosa. La cantidad que debía todavía hoy es innombrable. Cada centavo nuestro era devorado por la deuda. Cuando mi esposa y yo oramos al respecto, el Señor nos indicó, por revelación a ambos, que estaríamos bajo ese grillete económico por todo el tiempo que fuera obispo, pero que seríamos librados después. Así sucedió exactamente. Duré como obispo siete años y, tan pronto como fui relevado, el Señor puso los medios para que fuese liberado de esa deuda. Fue nuestra prueba de fe. También fue nuestra recompensa a la fe.

En una ocasión perdí el trabajo por una temporada larga y quedamos muy estrechos económicamente. Aún así, ni siquiera pensamos en dejar de servir en la Iglesia o en retener el diezmo. Cuando decidimos casarnos, mi esposa y yo convenimos en poner primero el reino de Dios y su justicia por medio del pago del diezmo y depender del Señor para todas las bendiciones. Así que se nos hizo natural pagar el diezmo. Esa vez vi una oferta de empleo, pero ni siquiera teníamos Internet, así que tuve que salir de casa por un momento, con mi USB en la mano, para enviar mi currículum desde un local de mercado. Mientras estaba ausente, mi esposa recibió a los misioneros y los tres oraron por mí. Cuando regresé, me sorprendí al ver allí a los misioneros y menos de diez minutos después sonó el teléfono. Era la respuesta al currículum que acababa de enviar hacía unos minutos. Me sentí muy alentado cuando la persona que llamaba me preguntó cuando podía comenzar. Dos días después tenía empleo nuevamente.

Ya no rechazo las pruebas porque yo sé que son parte esencial de nuestro aprendizaje. Por medio de pruebas especiales, diseñadas por un Padre amoroso, aprendemos a desarrollar la fe. De hecho, reconozco la oportunidad que viene con las pruebas, porque siempre vienen acompañadas con una bendición. También sé que el Señor no nos ha dejado solos. La ley del diezmo me parece a mí que es un salvoconducto grandioso para pasar con éxito por en medio de las pruebas.

El ajuste de diezmos es una oportunidad grandiosa

En el libro “Doctrina Mormona”, el élder Bruce R. McConkie explica lo esencial de un ajuste de diezmos.

“Al final de cada año se apartan algunos días convenientes para el ajuste de diezmos. En estos días los miembros de la Iglesia tienen el privilegio de reunirse y repasar con su obispo su registro personal de diezmos y recibir consejo de él, de manera que el estado de diezmos de cada miembro sea conocido por él y por su juez eclesiástico.”

Ponernos metas

La entrevista de ajuste de diezmos nos da la oportunidad de ponernos metas. El presidente Lorenzo Snow habló sobre la costumbre que algunos tienen de quedarse siempre con un diezmo parcial. “Una parte del diezmo”, dijo, “no es diezmo en absoluto, así como tampoco es bautismo sumergir sólo la mitad del cuerpo de una persona.” El presidente Snow dio una promesa bonita sobre esta entrevista, que tiene que ver con nuestra disposición:

“Sabemos lo que es una décima parte; paguémosela al Señor. Luego podremos acudir al obispo con un rostro sincero y solicitarle la recomendación para el templo.

“Les digo en el nombre del Señor Dios de Israel, que si pagan el diezmo de ahora en adelante, el Señor les perdonará todos [los diezmos que no han pagado] en el pasado y se derramarán las bendiciones del Todopoderoso sobre este pueblo.”

Lograr un ajuste anual

De acuerdo con DyC 119:4, el diezmo se podría pagar anualmente. Una vez lo intenté y aunque lo logré fue desastroso.  “Lo más sabio”, explica el élder McConkie, “es pagar el diezmo cuando se recibe la entrada, aunque se puede cumplir la ley contribuyendo con la suma del dinero en una sola vez, al momento de hacer el ajuste de diezmos”.

Es decir, que tú haces tu mejor esfuerzo por pagar tus diezmos en cuanto recibes un ingreso, pero si algo te faltó puedes ajustarlo en esta oportunidad, que por eso se llama ajuste de diezmos. También es oportunidad de aclarar nuestras dudas. Lo siguiente, también del élder McConkie, es respuesta a una duda frecuente: “Los salarios, mensualidad, regalos, herencias, donación, aumento de rebaños, cosechas y toda ganancia de cualquier tipo están sujetas a la ley del diezmo.”

La preparación del ajuste de diezmos

Cuando fui obispo me di cuenta de que preparar los ajustes de diezmo puede ser impensadamente difícil para una persona sola, especialmente cuando hay muchos miembros en la lista, activos e inactivos. Tiene uno que organizarlos en familias y darles una cita. Mi experiencia me enseñó que es mejor comenzar ese proceso en septiembre u octubre, si es que quiere uno disfrutarlo en lugar de sufrirlo. Cuando uno lo deja hasta diciembre pasa muchas noches despierto, porque queda poco tiempo y se trata de un asunto que el obispo no puede delegar. Yo perdí de esa manera muchas de mis vacaciones, mala forma de aprender. Lo ideal para poder disfrutarlo es comenzar en octubre.

Contrario a lo que se piensa, la entrevista no debería ser muy larga. Diez minutos pueden ser suficientes, hasta menos. Pero para que eso suceda, los miembros deben traer ya impreso su resumen de donativos y haber hecho un poco de tarea en casa. Es decir, que cada miembro debe preparar su entrevista. Nosotros repartíamos boletas amarillas y resúmenes de donativos con mucha anticipación, diciéndoles que había que traer eso a la entrevista y nos quedábamos esperando que lo tomaran en serio. Hoy, gracias a la tecnología, la Iglesia provee una oportunidad fabulosa para hacer más corto el proceso y aligerar mucho la carga del obispo.

Cómo pagar los diezmos en línea

Yo hice esto dos veces este mes. Necesitas solamente tener una tarjeta de débito, puede ser tu tarjeta de nómina.

  • Entras a http://www.lds.org.
  • Desde el acceso “Mi cuenta y mi barrio” inicias sesión con tu cuenta SUD (LDS Account).
  • Vas a “Donativos” y verás una papeleta exactamente igual a la que ya conoces. Es una delicia llenarla. Tus datos de membresía ya están registrados, así que puedes limitarte a ingresar cantidades.
  • De esa manera es como realizas ahora, desde casa, el pago de tu diezmo, y te llega por correo un comprobante electrónico.

Cómo preparar el ajuste de diezmo

Pero hacerlo de esta manera tiene otro conveniente. Verás a la izquierda dos enlaces.

  • Uno dice “Historial de donativos”. Allí puedes revisar todos tus donativos, aún los que no hayas realizado en línea. Así puedes detectar cualquier faltante a tiempo, y no hasta final de año.
  • También notarás otro enlace que dice “Declaraciones de donativos”. Ese te permite generar un PDF que puedes imprimir y llevar a tu entrevista con el obispo. En vez de que él te dé a tí ese documento, tú se lo llevas, y la entrevista de ajuste de diezmo se hace mucho más corta. Y, dicho sea de paso, la familia del obispo te lo agradecerá, porque lo van a ver un poco más en casa, y un poco más sonriente.

Una entrevista preparada de esta manera, sin tener que preocuparse por el papeleo y por los números, puede ser edificante y también muy espiritual. Puede fortalecer enormemente el testimonio.

Conclusión

El diezmo es una ley bíblica y antigua, restaurada por revelación. No sólo está al alcance del más pobre de los santos, sino que también bendice al más pobre de los santos. No tiene que ver con el dinero, sino con la fe. Cuando pagamos nuestro diezmo consagramos, ponemos en primer lugar el reino de Dios y su justicia y luego todo lo demás nos será dado. El Señor abre las ventanas de los cielos en nuestro beneficio.

Una vez al año tenemos la oportunidad de dar testimonio sobre este beneficio y de poner nuestra vida en orden si es necesario. Cada miembro tiene la responsabilidad de prepararse para esta entrevista y de solicitarla, sabiendo que su testimonio queda registrado en los cielos (DyC 62.3; DyC 127:7; DyC 128:3). Los avances tecnológicos actuales facilitan que los miembros puedan prepararse desde casa sin tener que esperar la iniciativa del obispo.

Testifico que el Señor vela por nosotros de acuerdo con nuestra fe y disposición. Testifico que las ventanas de los cielos son abiertas, tanto en el renglón económico como en otros renglones,  para el fiel pagador de diezmos y testifico de la paz que en medio de la tribulación sobrepasa todo entendimiento. Y lo hago en el nombre de Jesucristo. Amén.

Bibliografía

  • W. E. Vine, Vine diccionario expositivo de palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento exhaustivo, 1999.
  • Frank Charles Thompson y John Stephen Jauchen, Biblia de referencia Thompson: Notas. (Miami, FL: Editorial Vida, 1987).
  • Pablo Alberto Deiros, Diccionario Hispano-Americano de la misión, 2006.
  • Matthew Henry y Francisco Lacueva, Comentario Bíblico de Matthew Henry. (08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE, 1999).
  • John Wesley Adams, Roger D. Cotton, y Quentin McGhee, Panorama del Antiguo Testamento (Manual del estudiante), ed. Quentin McGhee, Serie fe y acción, Quinta edición. (Springfield, MO: Faith & Action, 2011).
  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Predicad mi Evangelio, Materiales oficiales de la Iglesia. (2004).
  • Bruce R. McConkie, Doctrina Mormona.
  • La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, EPI – Lorenzo Snow, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia.
  • “Abrir las ventanas de los cielos”, élder James E. Faust, Conferencia General de octubre de 1998.
  • “El Diezmo”, élder Dallin H. Oaks, Conferencia General de abril de 1994.

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