Repetidas veces los profetas han advertido de los peligros del egoísmo: el excesivo interés por el propio “yo”. La distancia entre la constante autocomplacencia y el adorarse a uno mismo es mas corta de lo que se cree. El obstinado egoísmo es en verdad rebelión contra Dios, porque como lo amonestó Samuel el profeta:”[como] idolatría [es] la obstinación” (1 Samuel 15:23).
El egoísmo es una falta muy seria porque lleva a cometer los pecados mas graves. Es el detonador de la violación de los Diez Mandamientos.

«Y se despoje del hombre natural», Elder Neal A. Maxwell, Conferencia General de octubre de 1990.