“La primera y más elevada norma de una vida correcta se encuentra en esa responsabilidad que mantiene buenos a los hombres por amor a la verdad. Para los que son fieles a sí mismos, no es difícil ser fieles a otros. Los que honran a Dios en su vida privada no necesitan las limitaciones de la opinión pública, que no sólo puede ser indiferente sino totalmente errada. Es por medio de la responsabilidad individual que los hombres piensan que pueden tomar la posición correcta en todo asunto público.

“Aquellos que descuidan la vida interior dependen de la orientación pública, la cual los conduce a todo tipo de incongruencias”. (Joseph F. Smith, Gospel Doctrine, pág. 253).