“El mandamiento de honrar a nuestros padres es la fibra básica del evangelio y de nuestra relación con Dios nuestro Padre y encierra el destino divino de los hijos de Dios. Este mandamiento se refiere al gobierno familiar el cual es modelo del gobierno celestial.

“El mandamiento de honrar a nuestros padres hace eco al sagrado espíritu de las relaciones familiares, las cuales deben ser expresiones sublimes de amor e interés mutuos. Nos damos cuenta de la importancia de estas relaciones al comprender que nuestras expresiones de gozo o de dolor en esta vida mortal las causan los miembros de nuestra familia.

“Expresiones adicionales de este mandamiento abarcan el tener hijos y criarlos, la preparación de las historias familiares y los esfuerzos de asegurarnos de que las ordenanzas de la eternidad se efectúen por nuestros antepasados.

“Durante Su ministerio terrenal, el Salvador recalcó la importancia del quinto mandamiento. A los escribas y fariseos, les recordó que se nos ha mandado honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y que Dios había dicho que quien los maldijera debía sufrir la pena de muerte (véase Levítico 20:9; Deuteronomio 21:18-21; Mateo 15:4; Marcos 7:10). En la actualidad, el no honrar a nuestros padres no se paga con la pena capital en ninguno de los países que yo conozco; sin embargo, el mandato divino de honrar a nuestro padre y a nuestra madre nunca ha sido abrogado (véase Mosíah 13:20; Mateo 19:19; Lucas 18:20).”

Bibliografía

•    Dallin H. Oaks, “”Honra a tu padre y a tu madre””, Liahona. mayo de 1991

Originally posted 2018-03-05 04:42:00.

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