Significado del número 40 en la Biblia
El número 40 tiene un significado especial en la Biblia

El día de hoy voy a desafiar tu imaginación con el número cuarenta. Estableceremos relaciones fascinantes, al final de las cuales arribaremos a una conclusión que, en lugar de darle sólo significado al número en sí, nos sirva más bien para facilitar nuestro aprendizaje de las Escrituras y hacernos más fácil tener retentiva cuando las estudiamos. Es decir, tomaremos esta cuestión de los números no meramente como una cuestión simbólica, sino como una herramienta de aprendizaje.

El significado simbólico del número cuarenta

El cuarenta en la Biblia
El cuarenta en la Biblia

Ciertos números se repiten con insistencia en las Escrituras. Seguramente te han llamado la atención números como el doce y el siete, que llaman inmediatamente la atención (te preguntarás entonces, ¿por qué para este Biblicomentario elegí el número cuarenta? ¡Pues precisamente porque es menos conocido y porque no llama tanto la atención!) Ahora bien, ¿por qué se repiten tanto estos números? Existen razones, muchas de ellas culturales, por las que se escogieron estos números. En general, se les consideraba como un componente de belleza (recuerda que nuestra poesía actual también cumple con una métrica numérica) y, a veces, como una representación de principios universales. Es decir, como símbolos.

Principios generales

[toc title=”En este biblicomentario”]Sin embargo, déjame serte franco desde el principio: algunos de estos símbolos son claros como el agua (el uno representa la unidad aquí y en China; también representa a los solteros, pregúntales). Otros varían su significado de acuerdo con el tiempo y con la cultura, de manera que no puedes asignarles un significado único e invariable y, mucho menos, casarte y sellarte con él (y esto es cierto también de muchos otros símbolos, lamento desencantarte).

Una interpretación inicial

Hecha esa consideración, debe serte interesante conocer el significado general del número cuarenta para el pueblo hebreo. Alonzo L. Gaskill, que es profesor en la Universidad Brigham Young y autor independiente de algunos interesantes libros, nos hace el siguiente comentario en uno de ellos:

Algunos comentaristas interpretan este número con el significado simple de “un extenso período de tiempo”. Aplicado en años, ciertamente eso es. Sin embargo, el simbolismo en el número va más allá de esta simple definición. En las Escrituras, el número representa un período de juicio, prueba, probación o lamentación. (“Numbers as Symbols”, en el libro Lost Language of Symbolism, por Alonzo L. Gaskill, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

¿Habrá algo de cierto en este significado o es sólo folklore? ¡Chaca-chacán! (música de suspenso). Pues sé que tú mismo llegarás a tu propia conclusión. Así que venga, vamos a ver, subámonos las mangas y pongamos a prueba la aseveración de Gaskill a través del examen de los siguientes pasajes de las Escrituras, en los cuales interviene el número cuarenta. ¿Listo para la lista? ¡Qué bueno, porque allá van!

Cuarenta días de lluvia

Seguro que con la frase “cuarenta días y cuarenta noches” se te humedece de inmediato la memoria. Sí, le atinaste, se trata del tiempo que tardó la lluvia en el Diluvio universal (no el tiempo que Noé duró en el arca, que fue mucho más). El pasaje que menciona esta duración es muy, pero muy simple.

12 Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. (Antiguo Testamento | Génesis 7:12)

Hasta aquí, todo va coincidiendo con la afirmación de Gaskill, pues el Diluvio no sólo fue un período de prueba. Fue también un motivo de inmenso pesar para Dios.

28 Y aconteció que el Dios del cielo miró al resto del pueblo, y lloró, y Enoc dio testimonio de ello, diciendo: ¿Por qué lloran los cielos, y derraman sus lágrimas como la lluvia sobre las montañas?

29 Y dijo Enoc al Señor: ¿Cómo es posible que tú llores, si eres santo, y de eternidad en eternidad? (Perla de Gran Precio | Moisés 7:28–29)

Y también para Noé:

25 Y le pesó a Noé, y se afligió su corazón de que el Señor hubiese formado al hombre sobre la tierra, y se apesadumbró su corazón. (Perla de Gran Precio | Moisés 8:25)

Pero ¡hey, hey!, ¡sigamos examinando casos, que uno no es ninguno!

Cuarenta años en el desierto

Como sabes, los hijos de Israel liberados por Moisés no se portaron del todo bien en un principio, por lo que Dios les castigó haciéndoles vagar durante cuarenta años en el desierto:

13 Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová. (Antiguo Testamento | Números 32:13)

Por todo ese tiempo Dios les cuidó, proveyéndoles incluso alimento, de forma milagrosa:

35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. (Antiguo Testamento | Éxodo 16:35)

La muerte de Aarón en el año cuarenta

Aarón murió precisamente en el año cuarenta de la salida de Egipto, como queda documentado en la siguiente escritura:

38 Y subió el sacerdote Aarón al monte Hor, conforme a la palabra de Jehová, y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, el primero del mes. 39 Y era Aarón de edad de ciento veintitrés años cuando murió en el monte Hor. (Antiguo Testamento | Números 33:38–39)

La vida de Moisés en tres periodos de cuarenta

Si Aarón murió a los 123 años, entonces vivió tres años más que Moisés, que fue trasladado a los 120 años. ¿Cómo sabemos esto? Bueno, pues porque uno de los hechos más interesantes y curiosos de las Escrituras es que ¡la vida de Moisés se puede dividir en tres periodos exactos de cuarenta años! ¿Cómo es eso? Pues estuvo cuarenta años en la corte de Faraón, luego cuarenta años en el exilio, después los cuarenta años de peregrinaje en el desierto. Te comparto esos pasajes, mira: Esteban, el primer mártir cristiano, es quien nos cuenta que Moisés se separó de la corte de Faraón cuando tenía cuarenta años de edad:

23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. (Nuevo Testamento | Hechos 7:23)

En Éxodo descubrimos que Moisés tenía ochenta años cuando regresó del exilio. También aprendemos que Aarón era tres años mayor que él.

7 Y era Moisés de edad de ochenta años y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón. (Antiguo Testamento | Éxodo 7:7)

Cuando Moisés da sus discursos finales a los israelitas han pasado ya los cuarenta años de peregrinaje en el desierto:

3 Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primer día del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová le había mandado acerca de ellos, (Antiguo Testamento | Deuteronomio 1:3)

Moisés hace entonces un informe de su estado actual con estas palabras:

Y fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, 2 y les dijo: De edad de ciento veinte años soy hoy día; ya no puedo salir ni entrar; además de esto, Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. (Antiguo Testamento | Deuteronomio 31:1–2)

Es después de esto que tenemos los relatos de la aparente muerte de Moisés que, como sabemos, en realidad fue trasladado. De modo que cuarenta años en la corte de Faraón, cuarenta en el exilio con Jetro y cuarenta en la travesía hasta la tierra prometida son los 120 años de la vida de Moisés.

Cuarenta días de ayuno

Uno de los pasajes más recordados en la vida de Moisés fue cuando subió al Monte Sinaí para recibir la ley de Dios.

18 Y entró Moisés en medio de la nube y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches. (Antiguo Testamento | Éxodo 24:18)

Durante ese laaargo tiempo, Moisés realizó un ayuno especial:

28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en tablas las palabras del convenio, los diez mandamientos. (Antiguo Testamento | Éxodo 34:28)

Otros cuarenta días más

Si estás pensando que ese fue el único ayuno impresionante en la vida de Moisés te quedarás con los ojos cuadrados cuando te des cuenta que eso no lo hizo una, sino dos veces. Israel fue puesto a prueba, porque mientras Moisés subió al monte se quedaron prácticamente solos. Fracasaron miserablemente en la prueba, desobedecieron a Dios y construyeron un becerro de oro. Moisés bajó todo santificado del Sinaí para encontrarse con el fracaso espeluznante:

17 Entonces tomé las dos tablas, y las arrojé de mis dos manos y las quebré delante de vuestros ojos. 18 Y me postré delante de Jehová, como antes, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado vuestro que habíais cometido haciendo lo malo ante los ojos de Jehová para enojarlo. (Antiguo Testamento | Deuteronomio 9:17–18)

Cuando dice “como antes” está queriendo decir que repitió el ayuno, la preparación espiritual, todo lo que la primera vez había tenido que hacer. Moisés mismo nos informa que esto lo hizo por amor del pueblo, quedando como intercesor para asegurar su perdón.

25 Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir. (Antiguo Testamento | Deuteronomio 9:25)

Un límite en el castigo del culpable

La ley que Moisés obtuvo de esta manera era tanto espiritual como temporal. Venían muchos aspectos de órden civil, entre los cuales se encontraba el castigo cuando alguien fuese hallado culpable ante las cortes civiles:

2 Y acontecerá que si el delincuente merece ser azotado, entonces el juez lo hará tenderse en tierra y le hará azotar delante de él; según su delito será la cuenta. 3 Se le podrán dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hieren con muchos más azotes que éstos, quede envilecido tu hermano delante de tus ojos. (Antiguo Testamento | Deuteronomio 25:2–3)

Caleb llamado a los cuarenta años

Como dato curioso entre ya tanta coincidencia, Caleb también recibió su llamamiento a los cuarenta años.

6 Y los hijos de Judá fueron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés, siervo de Jehová, me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le referí el asunto como lo tenía en mi corazón. (Antiguo Testamento | Josué 14:6–7)

Un reinado de cuarenta años

Después de que los hijos de Israel rechazaron el gobierno de jueces y pidieron una monarquía, su primer rey les duró cuarenta años.

21 Y entonces pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. (Nuevo Testamento | Hechos 13:21)

No, perdón, ¡tres reinados de cuarenta años!

¡Pero lo realmente impresionante es que los dos reyes que sucedieron a Saúl, David y Salomón, también duraron cuarenta años cada uno! Mira, este es el pasaje que nos describe la duración del reinado de David:

4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. (Antiguo Testamento | 2 Samuel 5:4)

Y este pasaje documenta la duración del reinado de Salomón:

42 Y los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fueron cuarenta años. (Antiguo Testamento | 1 Reyes 11:42)

Fue después de Salomón que Israel se dividió en dos reinos. La fase histórica del reinado de Saúl, David y Salomón se conoce entonces como el reino unido. De esta manera, así como antes te comenté que la vida de Moisés se puede dividir en tres períodos de cuarenta años. ¡Todo el período del reino unido también se puede dividir en tres reinados de cuarenta años!

Cuarenta días de oportunidad

Jonás, cuando predicó a los gentiles de Nínive (después de sus vacaciones en el vientre de un pez) fue enviado a advertirles del castigo inminente con cuarenta días de anticipación.

4 Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y proclamaba, diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. (Antiguo Testamento | Jonás 3:4)

Los gentiles de Nínive fueron más diligentes que muchos israelitas, porque se arrepintieron. La predicación de Jonás es un importante antecedente de la adopción de los gentiles en el convenio.

Otro ayuno de cuarenta días

Ahora sí, llegamos a otro pasaje más conocido para tí, y que sin duda guarda mucho parecido con el ayuno de Moisés en el Sinaí. Es otro ayuno sostenido en el desierto, el del propio Señor y Salvador Jesucristo.

2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. (Nuevo Testamento | Mateo 4:2)

La Traducción de José Smith nos aclara que Jesús estuvo con Dios esos cuarenta días. Durante estos no atendió sus necesidades corporales, por lo que al final de esta larga entrevista tuvo hambre.

Cuarenta días de capacitación

Al final de su ministerio y después de su resurrección, Jesús tuvo varias entrevistas y reuniones con sus apóstoles. Lucas abre el libro de Hechos precisamente con ese relato, el cual describe de la siguiente manera:

En el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del reino de Dios. (Nuevo Testamento | Hechos 1:1–3)

Cuarenta años en la construcción del templo

Y bien, ¿qué es lo que observas en todos estos pasajes? ¿Será que en todos ellos pueda verse el patrón de “juicio, prueba, probación o lamentación” característico del significado hebreo para el número cuarenta? Alonzo L. Gaskill lo cree así y comenta finalmente:

Quizás no haya sido una coincidencia que haya tomado cuarenta años la construcción del templo de Salt Lake City.(“Numbers as Symbols”, en el libro Lost Language of Symbolism, por Alonzo L. Gaskill, traducción libre por Juan Pablo Marichal)

Conclusión: los números como herramienta de aprendizaje

¿Será que en todos estos eventos pueda observarse el patrón propuesto por el significado simbólico del número cuarenta? Si quieres saber mi opinión, no creo que sea importante realmente: no es una cuestión doctrinal, ni el número nos aporta, por sí sólo, un aspecto espiritual en qué crecer. Sin embargo, si has sido tan paciente y tan perseverante (y tan amable, la verdad) de llegar hasta este punto, habrás descubierto varias cosas y establecido varias relaciones que te habrán hecho algunos pasajes de las escrituras inolvidables, ¡y eso sí que me importa! Ponte a prueba tú mismo y respóndete preguntas como ¿cuántos años vivió Moisés? o ¿en cuántos periodos se divide el periodo del reino unido, y quiénes fueron los reyes de este período? Si algo se te olvidó (es un biblicomentario muy largo) quedará firme con otra repasada, pero aún desde la primera lectura algunos hechos deben haber quedado impresos ya en tu mente de manera indeleble. ¿Cómo se logró esto? Muy fácil: te di un hilo conductor, algo en qué pensar en tanto te exponía esta larga lista de hechos que de otra manera estarían inconexos. ¿Ves? Te soy franco: tomé el número cuarenta como un pretexto para enseñarte otras cosas que eran más importantes. El número cuarenta te sirvió como un referente y un facilitador para establecer relaciones entre un evento y otro. Como resultado final te las aprendiste sin más esfuerzo que esta sola primera lectura, y sin duda quedarán impresas para siempre en la segunda. Después, cuando vuelvas a leer las Escrituras, reconocerás estos pasajes como referentes y tu mente volará al establecimiento de nuevas relaciones. Es una forma de aprender casi sin darnos cuenta, y esto se logra a través de un hilo conductor. Y tú, ¿qué piensas? ¿Funcionó contigo? ¿Cómo puedes utilizar este truco en el aprendizaje y la enseñanza de las Escrituras y de otros principios del evangelio? ¿Te resulta útil este principio?

5 COMENTARIOS

  1. Maravilloso, hermano!…gracias…haré las notas correspondientes en las escrituras…está buenísimo!…ahora podré decir “que estoy en mis cuarenta”, cuando quiero decir que ando en un período duro de probación…Un abrazo…

  2. Oh, cómo me da gusto saber esto. ¡Eso paga todo el sitio, mi hermana! En verdad que el gozo de usted y su familia en una noche de hogar, con un tema que les ayude a amar más las Escrituras y aprenderlas en formas distintas, es un gran y poderoso estímulo. Gracias por compartirlo.

  3. Hermano JP Marichal, prepare una noche de hogar con este tema para mis hijas adolescentes para enseñarles que podemos aprender de diferentes formas las escrituras, fue divertidoy a ellas les encanto, gracias por sus hermosos bibliocomentarios

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