Habrá momentos en la vida de cada persona “cuando nos encontremos en un camino inesperado” y enfrentemos circunstancias imprevistas.

Es esencial recordar que “somos hijos e hijas espirituales de Dios y aceptamos Su plan mediante el cual podríamos obtener un cuerpo físico y ganar experiencia terrenal” … y “en última instancia realizar nuestro destino divino como herederos de la vida eterna”, dijo Bishop W. Christopher Waddell, segundo consejero en el Obispado Presidente.

Ninguna cantidad de cambio, juicio u oposición puede alterar el curso eterno de uno – sólo cómo uno ejerce la elección y el albedrío, dijo.

El obispo Waddell dijo que ha visto a familiares y amigos enfrentar desafíos causados ​​por la muerte de un ser querido, el divorcio, nunca tener la oportunidad de casarse, enfermedad grave o incluso desastres naturales.

“Aunque cada cambio puede ser exclusivo de nuestras circunstancias individuales, hay un elemento común en el juicio o desafío resultante: la esperanza y la paz están siempre disponibles a través del sacrificio expiatorio de Jesucristo”, dijo. “La expiación de Jesucristo proporciona las medidas correctivas y curativas definitivas a todo cuerpo herido, espíritu dañado y corazón roto”.

El Salvador sabe de una manera que nadie más puede entender lo que cada individuo necesita para avanzar en medio del cambio.

“A diferencia de nuestros amigos y seres queridos, el Salvador no sólo simpatiza con nosotros, sino que puede simpatizar perfectamente, porque ha estado donde estamos”, dijo. “Además de pagar el precio y el sufrimiento por nuestros pecados, Jesucristo también caminó por todos los caminos, se enfrentó a cada desafío, enfrentó cada dolor … físico, emocional o espiritual … que jamás encontraremos en la mortalidad”.

Durante la mortalidad, dijo, la gente no puede controlar todo lo que ocurre en sus vidas, pero tienen un control absoluto sobre cómo responden.

El obispo Waddell enseñó que el Señor ha proporcionado a sus hijos numerosos recursos para hacer frente a los desafíos de la vida, incluyendo: estudio regular de las Escrituras, oración frecuente, participación digna del sacramento, asistencia regular al templo, bendición del sacerdocio, usado.

“Cualquier cambio en las circunstancias de la vida puede venir a nuestro camino, y cualquier ruta inesperada que tengamos que viajar, la forma en que respondemos es una elección. Volviéndonos hacia el Salvador y agarrando Su brazo extendido es siempre nuestra mejor opción