No será fácil recordar. Al vivir como lo hacemos, con un velo sobre los ojos, no recordamos cómo era vivir con nuestro Padre Celestial y Su Amado Hijo Jesucristo en el mundo preterrenal; tampoco logramos apreciar sólo con el razonamiento ni con los ojos naturales la mano de Dios en nuestra vida; para eso se requiere el Espíritu Santo, y no es fácil ser merecedor de Su compañía en un mundo inicuo.

Por eso el olvidarse de Dios ha sido un problema tan constante entre Sus hijos desde los comienzos del mundo. Piensen en la época de Moisés, cuando Dios mandó maná y de maneras milagrosas y visibles guió y protegió a Sus hijos; y sin embargo, el profeta advirtió a los que habían sido tan bendecidos, tal como siempre lo han hecho los profetas y siempre lo harán: “ … guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida”.

(2007, octubre, Henry B. Eyring, ‘¡Oh recordad, recordad!,’ Liahona, noviembre 2007 ¶ 13–14)

 

Originally posted 2018-02-20 17:55:19.

Sigue aprendiendo
He guardado la fe