Un ejemplo de aquellos que cierran sus oídos lo encontramos en el capitulo 15 de 1 Samuel cuando Saúl, que había sido ungido como rey de Israel, desechó los consejos y advertencias del Profeta del Señor y trató de justificar sus acciones incorrectas. Samuel el Profeta amonestó a Saúl y le enseñó que ” … Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” y luego le indicó las consecuencias de su actitud: ” … Por cuanto tu desechaste la palabra de Jehová el también te ha desechado para que no seas rey” (1 Samuel 15:22-23). De la historia de Saúl aprendemos que el orgullo es un gran obstáculo para escuchar la voz del Señor.

«Escuchando la voz del Señor», Elder Francisco J. Viñas, Conferencia General de abril de 1996.