El Padre de Jesucristo (en el espíritu) es también nuestro Padre. Cristo mismo enseñó esta verdad y lo hizo cuando enseñó a orar a sus discípulos: ‘Padre nuestro que estás en los cielos’, etc. Sin embargo, El es el Primogénito entre todos los hijos de Dios, el primero engendrado en el espíritu, y el Unigénito en la carne. El es nuestro hermano mayor y nosotros, como El, somos a imagen de Dios. Todos los hombres son creados a semejanza del Padre y Madre universales y son literalmente los hijos e hijas de Dios.

Joseph F. Smith, John R. Winder, Anthon H. Lund

Messages of the First Presidency, 4:203