“El mundo necesita urgentemente hombres y mujeres con integridad. Casi todos los días oímos de fraudes, malversación de fondos, propagandas falsas y otros tratos similares con el fin de obtener lucro mediante las trampas y el engaño. El Señor aborrece esas practicas. Un proverbio dice: “El peso [o sea, la balanza] falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1). Y el Señor mandó: “Si pides prestado … devolverás lo … prestado” (D. y C. 136:25). Y les dio este mandamiento a los antiguos israelitas:

“No hurtareis, y no engañareis ni mentiréis el uno al otro …
“No oprimirás a tu prójimo, ni le robaras …
“No harás injusticia en juicio … en peso ni en otra medida.
“Balanzas justas, pesas justas. tendréis.” (Levítico 19:11, 13, 35–36.)

“El Señor mandó a los israelitas que fuesen más que honrados. Si encontraban un buey perdido, debían buscar al dueño a fin de devolvérselo. También hoy nuestros tratos e intenciones deben ser así de puros y honrados ante el Señor. Debemos ser justos con proveedores, clientes y empleados; pagar las obligaciones y cumplir los contratos; y no engañar jamas omitiendo detalles al hacer una inversión o un negocio. Si tenemos el corazón “a tal grado … puesto … en las cosas de este mundo” (D. y C. 121:35), podemos perder la integridad fácilmente. Debemos recordar que “creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer bien a todos los hombres”

Bibliografía

•    Joseph B. Wirthlin, “La integridad”, Liahona. mayo 1990