Existe un número considerable de escrituras mencionadas e incluso recomendadas por la Biblia, pero que no se encuentran en ella. A esta colección se le denomina “escrituras perdidas” o “libros perdidos” de la Biblia. Entre los libros perdidos de la Biblia se incluyen dos de las epístolas de Corintios. La Biblia contiene las epístolas  que conocemos como 1 Corintios y 2 Corintios, pero Pablo de Tarso escribió en realidad al menos cuatro epístolas en torno a temas comunes. Este artículo te servirá para conocer el contenido de las cuatro epístolas, incluso de las dos epístolas perdidas de Corintios, y en qué circunstancias se escribieron.

El tema común de las epístolas de Corintios

La inmoralidad en Corinto y la anterior epístola de Corintios

La situación de la inmoralidad en Corinto era ciertamente grave. Pablo de Tarso se enteró de ello y les había escrito anteriormente a los Corintios sobre el asunto, para prevenirles de la corrupción. Pablo se refiere a esta epístola previa en 1 Corintios 5:9-11, con las siguientes palabras:

9 Os he escrito por carta que no andéis con los fornicarios;
10 no quiero decir en general con todos los fornicarios de este mundo, ni con todos los avaros, los estafadores o los idólatras, pues en tal caso os sería menester salir del mundo.
11 Más bien os he escrito para que no andéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho o estafador, con el tal ni aun comáis.

La motivación detrás de la epístola de 1 Corintios

La primer epístola de Pablo de Tarso a los Corintios había sido, pues, preventiva. Pero ahora los miembros de la Iglesia en Corinto habían cometido transgresiones relacionadas con la ley de castidad y algunos debieron sujetarse a la disciplina de la Iglesia. Por tanto, los líderes, preocupados, escribieron al apóstol Pablo de Tarso para consultarle lo que debían hacer con determinadas situaciones. Pablo les contestó con una segunda epístola, la que conocemos como 1 Corintios, dándoles, en parte, instrucciones precisas sobre asuntos disciplinarios, respondiendo otras preguntas y ratificando la posición de autoridad divina de los líderes de la Iglesia. Ya van dos epísolas de Corintios.

La necesidad de una mayor reprensión

No obstante la respuesta del apóstol Pablo, la situación de inmoralidad de Corinto continuó por algún tiempo, por lo que Pablo de Tarso fue inspirado a escribirles una tercera epístola. En ella, Pablo dirige una severa reprensión a los Corintios por su falta de diligencia en aplicar las instrucciones recibidas anteriormente. Con esta serían tres epístolas de corintios.

El gozo de un naciente arrepentimiento

La severidad del apóstol afligió el espíritu de los corintios por algún tiempo, pero les impulsó al arrepentimiento. Las noticias de la conversión de los corintios fueron transmitidas a Pablo de Tarso por Tito.

5 Porque cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.
6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;
7 y no solo con su venida, sino también con el consuelo con que él había sido consolado acerca de vosotros, haciéndonos saber vuestro gran anhelo, vuestro llanto, vuestro celo por mí, de manera que me regocijé aún más.

La cuarta epístola a los corintios (2 Corintios)

En respuesta a los esperanzadores reportes de Tito sobre los corintios, Pablo de Tarso les escribió con gozo una cuarta epístola, esta vez con la intención de alentarles a continuar en el camino verdadero del evangelio de Jesucristo. Esta cuarta epístola es la que conocemos con el nombre de 2 Corintios. En ella, Pablo lamenta el tono de su tercera epístola, pero reconoce la necesidad de haberse dirigido a ellos de aquella manera (2 Corintios 7:8-13).

8 Porque aunque os contristé con aquella carta, no me pesa, aunque entonces me pesó, pues veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.
9 Ahora me regocijo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento, porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de lo cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud ha producido en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué gran anhelo, qué celo y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que os fuese evidente nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.
13 Por tanto, hemos sido consolados en vuestro consuelo; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, cuyo espíritu ha sido confortado por todos vosotros.

Pues bien, ya van cuatro epístolas de Corintios.

Resumen de todas las epístolas de Corintios

El flujo, pues, de la correspondencia entre Pablo y los Corintios puede trazarse de la manera siguiente:

  • Corintios A. Pablo escribió una primera epístola a los Corintios al entrar en conocimiento de que tenían problemas morales graves (1 Corintios 5:9). Estado de esta epístola: Perdida.
  • Corintios B. Pablo de Tarso escribe de nuevo a la Iglesia en Corinto para responder a sus preguntas sobre doctrina y sobre asuntos disciplinarios. Estado de esta epístola: Existente, es la que conocemos como 1 Corintios.
  • Corintios C. Pablo de Tarso se siente impulsado a escribir a los Corintios para reprenderles por su negligencia en aplicar las instrucciones apostólicas (ver 2 Corintios 7:5-12). Estado de esta epístola: Perdida.
  • Corintios D. Pablo escribe finalmente a los Corintios para alentarles, después de saber que la Iglesia en Corinto se ha reformado. Estado de esta epístola: Existente, es la que conocemos como 2 Corintios.

El intercambio de toda esta correspondencia se llevó a cabo por medio de mensajeros, lo que permitió a Pablo de Tarso obtener una gran cantidad de información por medio de testigos presenciales (1 Corintios 16:17).

Las epístolas de Corintios entre los libros perdidos de la Biblia

Pablo escribió al menos cuatro epístolas de Corintios, mencionadas en las que ya tenemos. Si fuésemos estrictos, esto cambiaría nuestra numeración de las cartas. La epístola que hoy conocemos como 1 Corintios debería ser 2 Corintios. La epístola que hoy tenemos como 2 Corintios debería ser 4 Corintios. Pero como se han perdido las epístolas intermedias, la numeración que tenemos ahora es la mejor posible, hasta que el Señor permita, en su misericordia, que se obtengan las cartas anteriores y tengamos todo el panorama completo.

Es muy útil reconocer que las escrituras, en su estado actual, deben considerarse como un cánon abierto. No todos los escritos del Señor se encuentran en la Biblia y el Señor se reserva el derecho de revelarnos aún muchas cosas que están en su corazón y que se ha prometido que se nos darán a conocer desde los cielos en estos, los últimos días antes de la Segunda Venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En lugar de considerar a la Biblia como un cánon cerrado, estemos todos anhelantes, a la expectativa de recibir y aceptar con gozo todo el conocimiento que se ha prometido, a fin de que se nos cuente como joyas escogidas por el Señor en su Segunda Venida.

Bibliografía

  • Martin Manser y Graciela Lelli, Eds., Manual Bíblico Nelson. (Nashville, TN: Grupo Nelson: Una división de Thomas Nelson Publishers, 2012).