Acab, rey de Israel

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    Acab, rey de Israel que casó con Jezabel y promovió la idolatría
    Acab no sólo toleró la idolatría, sino incluso la impulsó.

    Acab, rey de Israel, fue el séptimo de los reyes de Israel, que reinó entre 919 y 896 a.C., por un total de veintidós años. En algunas Biblias su nombre ha sido traducido como “Ajab”, y en el inglés lo encuentras como “Ahab”. Era hijo del rey Omri y le sucedió en el trono del reino de Israel, durante el periodo histórico conocido como el Reino Dividido. Su reinado, amenazado continuamente por los enemigos invasores de los reinos vecinos, estuvo caracterizado por la fuerza y, a su vez, por una gran debilidad. El rey era fuerte en el poder, pero influenciable y débil moralmente. Esta debilidad fue aprovechada por sus subalternos y, principalmente, por su esposa Jezabel.

    Acab fue un rey poderoso e inteligente, admirado tanto por la gente de Israel como por los extranjeros. A pesar de que durante su gobierno Israel cruzó por periodos de sequía y hambruna, el rey Acab supo mantener a flote el reino con astucia y fortaleza. Fue también un audaz edificador de construcciones que aumentaron el esplendor del reino. Así mismo, defendió a Israel y resistió los embates de los enemigos. Su política de mano dura, sin embargo, fue causante de muchos infortunios en Israel.

    Política exterior de el rey Acab

    Acab, rey de Israel, se casó con la princesa fenicia (sidonia) Jezabel para concretar una alianza que permitiría a Israel tanto el acceso a las rutas comerciales marítimas de los fenicios como la protección contra estos. Jezabel era hija de Et-baal, rey de Tiro (Meander, un erudito bíblico, comenta que este rey era sacerdote de Astarté). Además, el rey Acab promovió la paz con el vecino reino de Judá, la cual se aseguró por medio de otro matrimonio, esta vez de Joram, el rey de Judá, con Atalía, la hija del rey Acab.

    Como ejemplo de su sagaz política exterior, al ser invadido Israel por el rey de Damasco (Siria), Benhadad, Acab tuvo la oportunidad de quitarle la vida. Sin embargo, Benhadad rogó al rey Acab y este le perdonó, con lo cual le convirtió en aliado. Esta alianza dio frutos mucho tiempo más tarde, cuando Israel y Damasco unieron fuerzas para combatir al enemigo común de los asirios.

    Política religiosa e idolatría de el rey Acab

    El matrimonio del rey Acab con la fenicia Jezabel estaba prohibido por la ley de Moisés, y acarreó también un grave pecado de idolatría sobre Israel, promovido por el propio Acab, que impulsó en gran manera la adoración a los Baales. El trato con Fenicia no sólo abrió las rutas comerciales, sino también importó sus deidades dentro de Israel. Esta condición se vio agravada por la debilidad moral de el rey Acab. Aunque Acab adoraba a Jehová, lo consideraba como parte de una multitud de dioses diferentes en lugar de darle honra como Dios único.

    La adoración de Acab, rey de Israel, a Jehová se evidencia por la forma como nombró a algunos de sus hijos (la partícula “ía” es una inclusión del nombre divino “jah” en los nombres de personas): Ocozías significa “Jehová sostiene”, Joram significa “Jehová es exaltado“, Atalía significa “Jehová es fuerte”. Sin embargo, para congraciarse con sus aliados fenicios y con su esposa, Acab construyó un templo a Baal en la capital misma del reino, Samaria, con un altar para el dios y una estatua de Astarté próxima al templo de Baal. La reina Jezabel llegó a ser patrona del culto de Baal y de Asera en el reino, generándose un numeroso grupo de profetas de estas deidades paganas. En 1 Reyes 18:19–20 se mencionan 450 profetas de Baal y 400 de Asera, los cuales fueron eliminados por el profeta Elías en una acción milagrosa. Esto determinó una enemistad de la reina Jezabel contra Elías, el cual fue desde ese momento perseguido a muerte por el rey Acab y por su esposa, quien en venganza destruyó los altares de Jehová y asesinó a varios de los profetas del Señor. Si antes se pugnaba por colocar la religión de Baal a la par de la del Dios verdadero, Jezabel ahora procuraba suplantarlo, contando para ello con la silente complicidad de Acab.

    El asesinato de Nabot y la viña de Jezreel

    La influencia de la reina Jezabel sobre Acab, rey de Israel, no sólo probó ser fatal al promover la idolatría, sino también al introducir la corrupción sobre el sistema político. Como ejemplo de esto, la Biblia relata cómo la reina Jezabel ayudó a el rey Acab a deshacerse de Nabot de Jezreel para apropiarse de su propiedad, para lo cual Jezabel impersonó al rey, usando su sello real, para levantar contra Nabot una falsa acusación, con la complicidad de los ancianos y líderes del pueblo. Como resultado, Nabot fue asesinado y Acab se adueñó de su propiedad. Elías el Profeta reprobó duramente al rey Acab y Jezabel por esta acción, profetizando la destrucción de la casa de Acab y augurando la muerte ignominiosa de Jezabel.

    El profeta Elías y el rey Acab

    El profeta Elías fue levantado por Dios como si fuera la conciencia de Acab. Durante años, Elías censuró las malas acciones del rey y le llamó al arrepentimiento. Cordial al principio, la relación entre el profeta y el rey se convirtió en enemistad conforme el corazón del rey Acab se iba endureciendo. Ejerciendo el poder sellador (poder especial dado a los profetas), Elías selló los cielos e inhibió la lluvia por tres años. Acab endureció aún su corazón, culpando al profeta por causar problemas a Israel. En estas circunstancias, Elías comprobó la responsabilidad del rey a través de una drástica acción milagrosa en la que se restableció la lluvia pero que causó un daño considerable al culto de los baales, demostrando la superioridad del Dios verdadero, con lo que se ganó la enemistad de la reina y la persecución de ésta y del rey.

    La muerte de Acab, rey de Israel

    El profeta Miqueas reprobó a Acab por haber perdonado la vida del rey de Siria, Benadad, y le advirtió que esta sería la causa de su caída. Aunque ante el enemigo común de Asiria se produjo una alianza temporal de Siria con Israel en la que lucharon juntos, Siria sufrió una aplastante derrota. Tras esto, Acab, guiado por falsos profetas, intentó adueñarse de propiedades sirias, llevando con él a la batalla a Josafat, rey de Judá. Una flecha arrojada al azar alcanza en la espalda al rey Acab quien, con la fortaleza de un héroe, se mantiene en su carroza todo el día con el fin de evitar el pánico, muriendo al anochecer. Su cuerpo fue llevado a Samaria para su sepultura. Tras él dejó un triste legado. El esplendor ganado por su reinado declinó casi de inmediato y la idolatría generada por Acab perduró por mucho tiempo después de su muerte.

    Documentación arqueológica

    Se han encontrado datos sobre Acab, rey de Israel, en la piedra moabita, el monolito de Salmanasar III y en excavaciones recientes (1908-1910).

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    JPMarichal
    JPMarichal se define a sí mismo como un investigador permanente del evangelio. Aunque se crió en una familia atea encontró a Jesucristo (o Jesucristo le encontró a él) cuando tenía 12 años de edad. Como resultado de una experiencia espiritual, se bautizó en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en 1984 y desde entonces ha desarrollado diversos métodos para el aprendizaje y la enseñanza eficaz del evangelio.Puedes conocer más sobre su conversión y su historia en Acerca del autor.

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