Bendición de infantes

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    Bendición de infantes (niños pequeños) sud
    La bendición de infantes es siempre una ocasión gozosa entre los Santos de los Últimos Días

    Los servicios dominicales de cada primer domingo de mes son ansiosamente esperados por los Santos de los Últimos Días. Entre otras cosas que hacen especial ese servicio en particular, saben que sus niños pequeños serán bendecidos. Los padres llevan a sus hijos, durante el servicio sacramental, para que se les dé una bendición por imposición de manos.

    ¿Cuál es el fundamento de la bendición de infantes SUD?

    Los Santos de los Últimos Días (SUD, o “mormones”) practican la bendición de infantes en lugar del bautismo de niños pequeños. Al hacer esto siguen el modelo enseñado por Jesús en la Biblia, ya que Jesucristo no bautizó niños, ni lo hicieron sus discípulos. Al menos, no hay en la Biblia ningún ejemplo de bautismo de niños pequeños. En cambio, los tres evangelios sinópticos (Mateo 19:13–15; Marcos 10:13–16; Lucas 18:15–17) registran que, cuando se le llevaron niños pequeños los bendijo por la imposición de manos:

    Mateo 19:13–15
    Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos y orase; pero los discípulos los reprendieron.
    14 Y Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí y no les impidáis hacerlo, porque de los tales es el reino de los cielos.
    15 Y habiendo puesto las manos sobre ellos, partió de allí.
    (Nuevo Testamento | Mateo 19:13–15)

    En este encantador y familiar pasaje podemos notar el amor del Salvador por todos los niños pequeños. El evangelista Mateo hace notar que la intención de quienes llevaron a los niños a Jesús (presumiblemente, sus madres y padres) lo hicieron con la precisa intención de que “pusiese las manos sobre ellos y orase”. Es decir, esperaban que les bendijera por la imposición de manos. Los discípulos procuraron impedirlo, pero Jesús les reprendió por ello, haciéndoles notar que “de los niños es el reino de los cielos”.

    La inocencia de los niños pequeños

    Nadie que lea y medite este pasaje puede luego justificar el punto de vista de que los niños nazcan en pecado o estén llenos de él. Jesús los puso claramente como el máximo ideal de inocencia. Tanto así que, según declaró, “de ellos es el reino de los cielos”. Aún más, los colocó como ejemplo, según muestran los pasajes paralelos de Marcos y Lucas:

    Marcos 10:13–16
    13 Y le presentaban niños para que los tocase, pero los discípulos reprendían a los que los presentaban.
    14 Y viéndolo Jesús, se indignó y les dijo: Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.
    15 De cierto os digo que el que no reciba el reino de Dios como un niño no entrará en él.
    16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
    (Nuevo Testamento | Marcos 10:13–16)

    El versículo 15 muestra que, en realidad, no se espera que los niños sean como adultos, sino que, por el contrario, se espera que los adultos lleguen a poseer la pureza de los niños pequeños. Los niños pequeños son el referente y ejemplo.

    La ordenanza de la bendición de infantes se basa en esta absoluta seguridad de que los niños pequeños son inocentes delante de Dios y que su vida merece ser bendecida desde el principio.

    La imposición de manos y la bendición de manos

    El versículo 16 de este mismo pasaje muestra cómo realizó Jesucristo la ordenanza debida para los niños pequeños. En lugar de bautizarles, como si tuvieran pecados de qué arrepentirse, puso las manos sobre ellos para bendecirlos. Esto es precisamente lo que, de acuerdo con el pasaje de Mateo 19:13, esperaban los padres que hiciese. De estos pasajes aprendemos que la bendición de infantes debe realizarse por la imposición de manos.

    Cómo se realiza la bendición de infantes actualmente

    Si acudes a un servicio SUD el primer domingo de mes y llegas a tiempo para la reunión sacramental, temprano, a tiempo para presenciar esta ordenanza, notarás algunos aspectos peculiares. El obispo, o quien presida el servicio, reservará tiempo para la bendición del niño y se invitará a sus padres a pasar con él. Algunos de los que posean el sacerdocio harán un círculo, meciendo al pequeño, si se trata de un bebé; o sentándolo en una silla, si se trata de un niño capaz de hacerlo.

    Como en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el sacerdocio se da a todos los varones dignos, es muy posible que el papá sea quien pronuncie la bendición. La mamá puede estar en el círculo para ayudar a mecer al bebé y escuchar la bendición de cerca. Durante la oración se dará un nombre al bebé, el nombre con el cual también será inscrito en los registros de la Iglesia, y bajo la inspiración del Espíritu Santo se pronunciarán bendiciones y promesas que se cumplirán a lo largo de la vida del niño.

    La ordenanza es breve, sencilla y sagrada. No se cobrará nada por realizarla. No hay festejos ni pompa innecesaria, pero las promesas habrán sido pronunciadas por el Espíritu Santo y, como todas las promesas que son realizadas por Dios, con toda seguridad se cumplirán.

    Mi experiencia personal

    En mi caso tuve la bendición de poder bendecir a mi hermana. Aunque mi mamá no es miembro de la Iglesia, me pidió que la bendijera cuando ella tenía apenas unos meses de edad. No sólo fue emocionante hacerlo, sino que me di a la curiosidad de registrar en un diario las promesas que el Espíritu Santo me había inspirado a pronunciar ese día. La verdadera emoción ha venido a través de los años, al ver cómo se cumplían en su vida cada una de esas promesas, pronunciadas a través de revelación con la autoridad del santo sacerdocio. Después de ello, naturalmente, he tenido la oportunidad de bendecir a mis hijos y repetir con ellos la experiencia. Creo que cada papá y cada mamá deberían llevar un diario personal en el cual registren todas estas ocasiones.

    Con el curso del tiempo, y conforme mis hijos han cumplido los ocho años de edad (la edad de responsabilidad), he tenido también la oportunidad de bautizarles. El bautismo ha tenido mayor significado para ellos porque lo han hecho con una plena responsabilidad, deseo y comprensión.

    No te pierdas una bendición de infantes

    Si tienes la oportunidad de asistir a una reunión de primer domingo de mes, llamada también “reunión de testimonios”, no te pierdas el privilegio de presenciar una bendición de infantes. Y si no tienes la oportunidad, ¡pégate a tus amigos SUD y pídeles que te inviten a una reunión de testimonios!

    Y déjame decirte que ¡esta es la única Iglesia que practica esta ordenanza tal como Jesucristo la enseñó!

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    JPMarichal
    JPMarichal se define a sí mismo como un investigador permanente del evangelio. Aunque se crió en una familia atea encontró a Jesucristo (o Jesucristo le encontró a él) cuando tenía 12 años de edad. Como resultado de una experiencia espiritual, se bautizó en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en 1984 y desde entonces ha desarrollado diversos métodos para el aprendizaje y la enseñanza eficaz del evangelio.Puedes conocer más sobre su conversión y su historia en Acerca del autor.

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