Bendición patriarcal

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    Jacob (Israel) dio una bendición patriarcal a cada uno de sus doce hijos
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    Una bendición patriarcal es, simplemente, la bendición que un padre da a un hijo. A este respecto, se pueden distinguir tres tipos diferentes de bendiciones patriarcales:

    • Actualmente, en la Iglesia, se manda a los padres que poseen el sacerdocio de Melquisedec bendecir a sus hijos con frecuencia. Toda bendición de padre a hijo, sea de consuelo o salud, se puede llamar propiamente una bendición patriarcal, aunque no se registre oficialmente en la Iglesia.
    • En la Biblia, como en las escrituras de los últimos días, se mencionan ciertas bendiciones patriarcales que han tenido un carácter profético y que merecen especial consideración, como parte del estudio de los convenios hechos por Dios para la bendición de toda la raza humana, especialmente en relación con el Convenio de Abraham.
    • En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se designa a un patriarca ordenado en cada estaca para brindar bendiciones patriarcales de este mismo carácter profético a cada miembro de la Iglesia digno que lo solicite, lo cual le ayuda a identificar plenamente su vínculo con las tribus de Israel y su misión en la tierra. Estas bendiciones patriarcales especiales se registran oficialmente en la Iglesia y se proporcionan por escrito para que sirvan de guía a los miembros por toda la vida, a diferencia de las bendiciones normales de los padres a los hijos.

    Origen de la bendición patriarcal

    La práctica de un padre bendiciendo a sus hijos e hijas se puede rastrear desde los primeros tiempos. Adán, como primer patriarca y padre de la raza humana, bendijo a su hijo Set, prometiéndole que “su posteridad sería la elegida del Señor, y que sería preservada hasta el fin de la tierra” (D. y C. 107:42). Abraham, Isaac y Jacob bendijeron a sus hijos, abriendo una visión de su herencia y sus destinos. Por ejemplo,

    • Adán bendijo a toda su posteridad durante una reunión especial en Adán-ondi-Ahmán (DyC 107:53–57)
    • El patriarca y profeta Noé pronunció una declaración profética especial sobre cada uno de sus hijos (Génesis 9:24–27).
    • El Señor prometió a Abraham que en su posteridad serían bendecidas todas las familias de la tierra (Génesis 12:2–3; Abraham 2:8–11)
    • Isaac bendijo a su hijo Jacob (Génesis 28:4)
    • Jacob, a su vez, bendijo por separado a sus doce hijos, que serían las cabezas cada una de las tribus de Israel, antes de su muerte. Estas importantísimas bendiciones se encuentran en Génesis 49:3–27. Adicionalmente, dio otra bendición patriarcal especial a sus nietos, Efraín y Manasés, que se halla en Génesis 48:8–20.
    • Siguiendo esta misma costumbre, Lehi bendijo a sus hijos antes de morir, siendo este el origen de las siete tribus del Libro de Mormón (2 Nefi 1-3).

    La bendición patriarcal en la Iglesia de Jesucristo

    Cada familia en la Iglesia, y en la familia mayor que es la Iglesia, perpetúa este patrimonio. Los miembros tienen el derecho de ir con el patriarca de estaca para recibir una bendición patriarcal especial en la Iglesia. Los patriarcas de estaca son ordenados donde sea que se organice la Iglesia para que todos puedan tener este privilegio. Estas bendiciones patriarcales son dadas por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec que “posee las llaves de todas las bendiciones espirituales de la Iglesia” (D. y C. 107:18). Siendo las bendiciones patriarcales ordenanzas del sacerdocio de importancia especial, se reciben a través de la imposición de manos de quien ha sido ordenado para comunicar esta bendición.

    Relación de la bendición patriarcal con el convenio de Abraham

    Cuando Dios hizo convenio con Abraham que a través de su posteridad serían bendecidas todas las familias de la tierra, prometió “las bendiciones del Evangelio, que son las bendiciones de la salvación, incluso la vida eterna” (Abraham 2:11). El alcance de estas promesas, tanto aquí como en el futuro, se esboza en la escritura moderna:

    30 Abraham recibió promesas en cuanto a su posteridad y a la del fruto de sus lomos… que habrían de continuar mientras estuviesen en el mundo; y en cuanto a Abraham y su posteridad, habrían de continuar fuera del mundo; tanto en el mundo como fuera del mundo, continuarían tan innumerables como las estrellas; o si te pusieras a contar las arenas de las playas del mar, no podrías numerarlas.31 Esta promesa es para ti también, pues eres de Abraham, y a él se le hizo la promesa; y por esta ley se realiza la continuación de las obras de mi Padre, en las cuales se glorifica a sí mismo.(Doctrina y Convenios 132:30–31)

    Identificación de cada miembro con una de las doce tribus de Israel

    Una parte esencial de una bendición patriarcal es una declaración de linaje. El patriarca busca inspiración para especificar la línea familiar dominante que relaciona al solicitante con el patriarca Abraham. La mayoría de las bendiciones modernas designan a Efraín o Manasés como el principal eslabón en esta relación, aunque también se han identifciado otras tribus de Israel.

    La relación del miembro con Israel puede presentarse como una relación de herencia de sangre, cuando desciende literalmente de Israel, o por adopción, en el caso de que sea gentil (ver Abraham 2:10). El resultado es el mismo, pues el bautismo es un convenio de adopción en el caso de los gentiles, y así, cada miembro es, en realidad, israelita. En la bendición patriarcal puede apreciarse la línea y el legado a través del cual se transmiten las bendiciones de cada persona, de modo que las bendiciones “de Abraham, Isaac y Jacob” son conferidas a todos.

    Otras revelaciones contenidas en la bendición patriarcal

    Además, como el patriarca busca conscientemente la guía del Espíritu Santo, puede ser inspirado a dar dentro de la misma bendición advertencias, promesas y garantías. Puede que mencione también rasgos individuales de personalidad, fortalezas y debilidades. Incluso, con una inspirada anticipación profética de los acontecimientos mundiales, podría nombrar roles y llamamientos individuales. Los dones espirituales, talentos, habilidades y potencial de uno pueden ser especificados, con sus obligaciones asociadas de gratitud y dedicación. Karl G. Maeser describió estas bendiciones como “párrafos del libro de las posibilidades de uno” (Alma P. Burton, “Karl G. Maeser: Educador mormón”, página 82 [Salt Lake City, 1953]).

    Cumplimiento condicional de la bendición patriarcal

    Continuamente se enseña en la Iglesia que el cumplimiento de las bendiciones patriarcales, como todas las promesas divinas, está condicionado a la fe y las obras del individuo. Por lo general, las bendiciones se cierran con una declaración como: “Pronuncio estas bendiciones sobre tu cabeza según tu fe y tu diligencia en guardar los mandamientos del Señor”.

    La bendición patriarcal es un documento de historia familiar

    La práctica de dar bendiciones patriarcales es un recordatorio constante del honor y la gloria de la familia: que uno no está solo y que cada persona se para sobre los hombros de los que han ido antes. Se pide a los que reciben bendiciones que “miren a Abraham, su padre” (2 Nefi 8:2) para “hacer las obras de Abraham” (D. y C. 132:32; ver Juan 8:39), para estar dispuestos a ser “castigados y probados como lo fue Abraham” (D. y C. 101:4), y para reconocer que la voluntad de Abraham de ofrecer a su hijo era “una similitud de Dios y su Hijo Unigénito” (Jacob 4:5). En resumen, la orden de honrar al padre y a la madre no termina con la muerte, ni con el crecimiento de la familia humana.

    Naturaleza sagrada de las bendiciones patriarcales

    Todas las bendiciones patriarcales se registran y transcriben; las copias se conservan en archivos oficiales de la Iglesia y por el destinatario. Las bendiciones patriarcales son consideradas sagradas por aquellos que las reciben, por lo que sólo las comparten, generalmente, con los miembros de su propia familia.

    Repercusiones eternas de la bendición patriarcal

    En la historia de Israel, como en la de los Santos de los Últimos Días, el atractivo conmovedor de estas bendiciones es incalculable. Abren muchas puertas para la autoconciencia. Han inspirado a hombres y mujeres de renombre, así como a aquellos en los lugares más oscuros y remotos, a perderse en la realización de su misión; para servir en el espíritu de consagración. Han sido una fortaleza en medio de las pruebas y tentaciones de la vida, un consuelo en la oscuridad del duelo y la pérdida, y un ancla en los días tormentosos, una “ayuda diaria en todos los asuntos de la vida” (John A. Widtsoe, “Evidences and Reconciliations”, página 74).

    Bibliografía y notas

    • Enciclopedia del Mormonismo, “Patriarchal Blessing“.
    • John A. Widtsoe, “Evidences and Reconciliations”
    Categorías: Prácticas SUD
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