El pasaje de Exodo 33:11 es muy conocido entre los Santos de los Últimos Días, pues muestra claramente que Dios puede ser visto y que uno de los atributos del oficio de profeta es verle.

11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su prójimo.
(Antiguo Testamento, Éxodo 33:11 • AT, p. 155)

No obstante, pareciese haber una incongruencia más adelante en el capítulo, ya que Moisés procura ver a Dios y es impedido.

18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y Jehová le respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20 Y además dijo: No podrás ver mi rostro, porque ningún hombre me verá y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí, hay un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y sucederá que, cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.
23 Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro.
(Antiguo Testamento, Éxodo 33:18–23 • AT, p. 155–156)

Esta aparente incongruencia se clarifica en la Traducción de José Smith, en la que se aclara que Dios tenía una razón específica para impedir a Moisés verle en esa ocasión, ya que Dios estaba enojado por la desobediencia del pueblo de Israel.

20 Y además dijo a Moisés: No podrás ver mi rostro en esta ocasión, no sea que mi ira se encienda también en contra de ti y te destruya a ti y a tu pueblo; porque ningún hombre entre ellos me verá en esta ocasión, y vivirá, pues son sumamente pecadores. Y no ha habido ningún hombre pecador en ocasión alguna, ni habrá hombre pecador en ninguna ocasión que vea mi rostro y viva.

23 Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro, como en otras ocasiones, porque estoy enojado con mi pueblo Israel.

(TJS | Éxodo 33:20–23 • Bíblia, p. 35)

La Biblia es después consistente en señalar que Dios puede ser visto. Por ejemplo, cuando Dios reprende a Aarón y María, les recuerda que el ver a Dios es parte del ejercicio del llamamiento del profeta:

6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras: Si hay profeta de Jehová entre vosotros, me apareceré a él en visión; en sueños hablaré con él.
8 Cara a cara hablaré con él, y claramente y no con enigmas; y verá la imagen de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?
(Antiguo Testamento, Números 12:6, 8 • AT, p. 252)

Es esta la manera en que se cumple la función esencial y específica de los profetas, tal como es descrita en Amós 3:7

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
(Antiguo Testamento, Amós 3:7 • AT, p. 1444)

Originally posted 2018-02-19 23:44:00.