Introducción

La palabra arameo se refiere en la Biblia tanto a un pueblo como a un idioma. En el presente artículo mostraré el origen, primero, del pueblo arameo y su estrecha relación con Abraham y con el pueblo de Israel. En segundo lugar mostraré el origen del idioma arameo y su aplicación para el estudio de la Biblia.

La ciudad de Harán como origen de Abraham

La historia de Abraham explica que él nació en Ur de los caldeos, desde donde su padre trasladó a toda la familia a la ciudad de Harán.

Génesis 11.31–32 RVR60

31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.

32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

El nombre de Harán seguramente se lo pusieron ellos y fue tomado del hermano de Abraham, que tenía este mismo nombre. La Perla de Gran Precio aclara que este hermano de Abraham había muerto anteriormente,mientras todavía moraban en Ur de los caldeos.

1 Ahora, Dios el Señor hizo que se agravase el hambre en la tierra de Ur, tanto que murió mi hermano Harán; pero mi padre Taré siguió viviendo en la tierra de Ur de los caldeos.

2 Y aconteció que yo, Abraham, tomé por esposa a Sarai; y Nacor, mi hermano, tomó por esposa a Milca, la cual era hija de Harán. (Perla de Gran Precio, Abraham 2:1–2 • P de GP, p. 36)

Fue en la ciudad de Harán que Abraham se separó de su familia paterna para cumplir el mandamiento del Señor de partir hacia la tierra de Canaán, a donde fue y permaneció el resto de su vida.

Génesis 12.1 RVR60

Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

4 Por consiguiente, salí de la tierra de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán; y llevé a Lot, el hijo de mi hermano, y a su esposa, y a Sarai, mi esposa; y mi padre también me siguió hasta la tierra que llamamos Harán.

5 Y menguó el hambre; y mi padre se quedó en Harán y allí moró, porque había muchos rebaños en Harán; y mi padre volvió de nuevo a su idolatría, por lo que permaneció en Harán.

6 Mas yo, Abraham, y Lot, el hijo de mi hermano, oramos al Señor, y el Señor se me apareció y me dijo: Levántate y toma a Lot contigo; porque me he propuesto sacarte de Harán y hacer de ti un ministro para llevar mi nombre en una tierra extraña que daré por posesión sempiterna a los de tu descendencia después de ti, cuando escuchen mi voz.

(Perla de Gran Precio, Abraham 2:4–6 • P de GP, p. 36–37)

Génesis 12.4–5 RVR60

4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

5 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Tenemos , pues, dos grupos, lo cual haremos bien en recordar, ya que nos ayudará a comprender mejor el libro de Génesis y los relatos de Abraham, Isaac y Jacob. Abraham y su grupo, conformado por Sarai, Lot y “las personas que habían adquirido en Harán” Un grupo que se quedó viviendo en Harán y que estaba conformado por la familia de Taré, quien murió allí.

Génesis 11.32 RVR60

32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

Abraham, por su parte, tenía 62 años de edad al salir de la ciudad de Harán.

14 Así que yo, Abraham, salí como el Señor me había dicho, y Lot fue conmigo; y yo, Abraham, tenía sesenta y dos años de edad cuando salí de Harán.

15 Y tomé a Sarai, a quien había recibido por esposa cuando moraba en Ur de los caldeos, y a Lot, el hijo de mi hermano, junto con todos nuestros bienes que habíamos reunido, y las almas que habíamos ganado en Harán, y tomamos el camino de la tierra de Canaán, habitando en tiendas mientras viajábamos;

16 por tanto, la eternidad fue nuestra protección y nuestra roca y salvación, mientras viajábamos de Harán por el camino de Jersón para llegar a la tierra de Canaán.

(Perla de Gran Precio, Abraham 2:14–16 • P de GP, p. 37–38)

Esteban, el primer mártir del Nuevo Testamento, resumió en su defensa esta historia.

Hechos de los Apóstoles 7.2–5 RVR60

2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán,

3 y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.

4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.

5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.

La región de Padan-aram y los arameos

La ciudad de Harán no es mencionada de nuevo en la historia sino hasta el capítulo 24 de Génesis. En este se narra la preocupación de Abraham de encontrar una esposa apropiada para su hijo Isaac. En busca de preservar el convenio que Dios había hecho con él, Abraham volvió su atención hacia la parentela que había dejado atrás. Abraham simplemente se refiere a “la casa de mi padre y la tierra de mi parentela” al encomendar a su criado que vaya allá a buscar esposa para Isaac. Por su parte, el criado arriba a Mesopotamia, a la “ciudad de Nacor”, mencionada solamente en Génesis 24:10-13. Guiado por Dios, halla a Rebeca y emprende el regreso con Isaac, quien casa con ella.

Un poco más adelante, en el capítulo 25, Rebeca es mencionada de la siguiente manera:

Génesis 25.20 RVR60

20 y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.

Es en este versículo que se mencionan por primera vez en la Biblia el gentilicio “arameo” y el nombre de “Padan-aram” como lugar. La explicación es que las ciudades de Harán y Nacor pertenecían a la región de Padan-aram. Y el gentilicio aplicable a todos los habitantes de Padan-aram era “arameos”.

El origen de los arameos

Los arameos provenían de Aram, uno de los hijos de Sem y nieto de Noé. Aram es mencionado en Génesis 10, el pasaje conocido como la tabla de las naciones (Génesis 10:22-23).

Diccionario bíblico arqueológico ARAM, ARAMEOS

El hogar propiamente dicho de los arameos fue la llanura que se extiende desde las montañas del Líbano hasta el Eufrates y desde los montes Tauros hasta Damacso. Amós afirma que vinieron de Kir, lo cual podría ser la designación de la llanura entre el río Tigris y los altiplanos de Elam. Cuando Tiglat-pileser capturó Damasco, deportó su población a Kir (2 R. 16:9).

Varios nombres de lugares se llamaron en parte “Aram” para indicar conexiones familiares con el hijo de Sem. Entre los ejemplos se pueden mencionar los siguientes:

• Padan-aram, que ya hemos mencionado.

• Aram-naharaim

• Aram Damascus, lugar de los “sirios de Damasco” mencionados en 2 Samuel 8:5

• Aram Zoba

• Aram Beht Reob (2 Samuel 10:6; Jueces 18:28)

• Aram Maachah (1 Crónicas 19:6)

• Gesur in Araam (2 Samuel 15:8; 2 Samuel 3:3).

Los arameos en la historia del origen del pueblo de Israel

Encontramos así que los arameos de Padan-aram, considerados parentela de Abraham, intervienen en la historia del origen del pueblo de Israel. Fue a esta región donde Jacob, más tarde llamado Israel, fue enviado por sus padres para tomar esposa, mientras huía de la posible confrontación con Esaú (Génesis 28:2-7). El lugar preciso al que Jacob llegó fue la ciudad de Harán (Génesis 28:10), donde coincidió con la familia que su abuelo Abraham había dejado atrás (Génesis 29:1, 4,22, 26). Trabajando durante una larga temporada al servicio de Labán, Isaac casó allí con sus dos hijas, Raquel y Lea, y con dos concubinas. La mayor parte de los hijos de Jacob, que serían después las cabezas de las tribus de Israel, nacieron en este lugar (Génesis 35:23-26).

Dios mandó, sin embargo, al patriarca Jacob salir de este lugar y volverse a la tierra donde vivía su padre Isaac (Génesis 31:13, 18). En este relato se llama a Labán “arameo” (Génesis 31:20, 24), puesto que, siendo de la ciudad de Harán, habitaba en la región de Padan-aram, la cual es referida también como “su lugar”. El viaje de regreso de Jacob, al final del cual nació su último hijo, Benjamín, es referido varias veces en el resto del Génesis (Génesis 33:18; 35:9; 48:7).

Jacob referido como arameo

Al instruir al pueblo de Israel sobre cómo debían donarse las primicias a Jehová, Moisés se refiere indirectamente a Jacob llamándolo “un arameo”.

Deuteronomio 26.4–5 RVR60

4 Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pondrá delante del altar de Jehová tu Dios.

5 Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa;

Jacob debió ganarse ese apelativo por su larga estadía en Padan-aram, aunque no era proveniente de allí.

El arameo como idioma en el Antiguo Testamento

A partir de aquí, el Antiguo Testamento hace sólo menciones casuales a la ciudad de Harán y ninguna a Padan-aram o a la ciudad de Nacor (2 Reyes 19:12; Isaías 37:12; Ezequiel 27:23). Hay una mención en el libro de Amós que es reveladora en cuanto a la historia de los arameos.

Amós 9.7 RVR60

7 Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de etíopes, dice Jehová? ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?

Esta mención muestra cómo es que Dios conduce los destinos de todas las naciones de la tierra y no solamente de Israel.

Pero, sorprendentemente, el resto de las menciones del Antiguo Testamento no se refieren ya con la palabra “arameo” a un pueblo, sino a un idioma: el lenguaje arameo. El Diccionario bíblico arqueológico define así este lenguaje:

Diccionario bíblico arqueológico ARAMEO, IDIOMA

La lengua semita, hablada por los arameos del norte de Siria y del noroeste de Mesopotamia, se denomina el arameo. Se clasifica como una lengua semita y tiene afinidades íntimas con el amorreo y con el hebreo.

Los pasajes de 2 Reyes 18:26 y de Isaías 36:11 son muy semejantes, y son la primera mención a este lenguaje. La larga cautividad en Babilonia contribuyó a la adopción y consolidación de este idioma en el pueblo israelita. La adopción fue gradual, pues el arameo fue, al principio visto como un medio de comunicación con la región mesopotámica, como se muestra en los pasajes mencionados.

Diccionario bíblico arqueológico ARAMEO, IDIOMA

Durante el tiempo del sitio de Jerusalén por Senaquerib (701 a. de J.C.), el hebreo era el idioma usado por los judíos y el arameo era el idioma usado en las transacciones oficiales con Asiria. El asirio Rab-saces, representante de Senaquerib, habló al pueblo en hebreo, pero los mensajeros de Ezequías se aseguraron que ellos entendían el arameo (2 R. 18:26).

También los babilonios usaban regularmente este lenguaje. El arameo es el mismo idioma que la “lengua caldea”, idioma de toda la región.

Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia ARAMEO, Lengua

En algunos manuales antiguos aún se lo denomina caldeo, que es en realidad la designación de uno de sus dialectos históricos, el propio de Babilonia o Caldea. Lengua semítica noroccidental, emparentada con el hebreo y el fenicio, originariamente dialecto de las tribus arameas, que hacia el año 1300 a.C. penetraron en la región de cultura siropalestinense, fundando allí varias ciudades. La lengua aramea se documenta, por tanto, desde el segundo milenio antes de Cristo.

El arameo es, entonces, el idioma usado por la corte de Nabucodonosor cuando éste pide ayuda para la interpretación de sus sueños (Daniel 2:4). Esdras se refiere a comunicaciones adversas posteriores dirigidas a Artajerjes, rey de Persia, “y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo” (Esdras 4:7).

La evolución de la adopción del arameo por parte de los israelitas dio pasos gigantescos después del periodo de la cautividad y el retorno.

Diccionario bíblico arqueológico ARAMEO, IDIOMA

Para el tiempo de Esdras, sin embargo, la situación era a la inversa. La gran congregación reunida para oír la ley ya no usaba el hebreo como su lengua oficial. El pueblo estaba atento y Esdras y sus asociados “leyeron el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (Neh. 8:8). La frase traducida “y ponían el sentido” es la equivalente hebrea exacta de la palabra aramea usada para leer un documento oficial en la lengua vernácula, proceso que se entiende como traducción. Durante el exilio, los judíos adoptaron el arameo, así que se hizo necesario que la ley hebrea fuese traducida a la lengua vernácula.

El arameo como el idioma del Nuevo Testamento

El siguiente es un magnífico resumen de lo ocurrido entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, con relación a la adopción del lenguaje arameo por el pueblo israelita.

Panorama del Antiguo Testamento (Manual del estudiante) El idioma arameo

En primer lugar, la mayoría de los judíos no entendían el idioma de los extranjeros. El arameo era el idioma de Aram o Siria. Para el siglo nueve a.C., Babilonia y otras naciones lo usaban para el comercio y la política. Así como el swahili es el idioma comercial de África oriental, el arameo una vez fue el idioma comercial del Medio Oriente. El alfabeto y la escritura aramea eran iguales al hebreo. Por eso, probablemente, muchos judíos aprendieron arameo y este llegó a ser el idioma oficial de los medos y persas quienes conquistaron a Babilonia.1 Para el tiempo de Cristo, el arameo era un idioma común. Jesús probablemente expuso en arameo la mayoría de sus enseñanzas.

El arameo se convirtió en una lengua común, usada regularmente por Jesucristo y sus apóstoles. Los evangelistas dejan rastros de este uso del lenguaje en los evangelios. Por ejemplo, el nombre Cefas (), las palabras dirigidas a la hija de Jairo (), el lamento de Jesús en la cruz (Mateo 27:46; Marcos 15:34), son ejemplo de estos rastros del idioma original usado por Jesús y sus discípulos durante el tiempo del Nuevo Testamento. Otras porciones del Nuevo Testamento, tales como 1 Corintios 16:22, están formuladas según la estructura del lenguaje arameo. Este fue el idioma de todo Israel en este periodo.

Diccionario bíblico arqueológico ARAMEO, IDIOMA

Las traducciones de la Escritura al arameo, conocidas como tárgumes, eran orales en vez de escritas hasta los primeros siglos de la era cristiana. El hebreo era usado por los líderes religiosos y nunca desapareció como el idioma de la oración y de las Escrituras. Fue usado por la comunidad del Qumrán como el idioma de la devoción e instrucción aun hasta el siglo I d. de J.C. La mayoría de los judíos, sin embargo, usó el arameo como el lenguaje de la vida diaria.

Conclusión

El conocer el significado de la palabra “arameo” nos sirve a los estudiantes regulares de la Biblia al menos para dos cosas: 1) conocer el significado del pueblo arameo y su estrecha relación con Abraham y el origen del pueblo de Israel, 2) comprender el amplio uso del idioma arameo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Cabe decir que el idioma arameo sólo tuvo una ligera influencia en el Antiguo Testamento, pero esta fue progresivamente más fuerte después del retorno de la cautividad en Babilonia.

Diccionario Bíblico Lexham Hebreo y arameo bíblico

Los libros del Antiguo Testamento escritos después del exilio, como Crónicas, fueron escritos en hebreo bíblico posterior, el cual probablemente se basaba en el habla común de los israelitas. Tenía una fuerte influencia aramea pero tendía a imitar el estilo del hebreo bíblico clásico.

La importancia de esto se destaca en que, para el tiempo del Nuevo Testamento, el arameo era ya el idioma más regularmente usado por los judíos y, por tanto, por Jesús y sus apóstoles, en tanto que el griego era el idioma utilizado por los pueblos gentiles. La siguiente cita puede ser útil para quien desee continuar este estudio.

Diccionario bíblico arqueológico ARAMEO, IDIOMA

Los israelitas tenían contactos continuos con los pueblos de lengua aramea desde los tiempos de los patriarcas hasta el fin de la historia del Antiguo Testamento. Algunas porciones de la Biblia fueron escritas en arameo y otras muestran la influencia aramea de vocabulario y gramática. Largas porciones de Daniel (2:4–7:28) y Esdras (4:8–6:18; 7:12–26) fueron escritas en arameo así como un versículo en Jeremías (10:11) y el lugar llamado Jegar Sahaduta, mencionado por Labán (Gn. 31:47).
Una cantidad importante de materiales no bíblicos están disponibles para el estudiante de la literatura aramea precristiana. Esta incluye inscripciones de las ciudades-estados arameo s y documentos escritos en el arameo oficial del imperio persa.

Bibliografía

Charles F. Pfeiffer, Diccionario bíblico arqueológico, 2002.

• John D. Barry y Lazarus Wentz, Eds., Diccionario Bíblico Lexham, 2014.

Alfonso Ropero Berzosa, Ed., Gran Diccionario Enciclopédico de la Biblia, 2013.

• John Wesley Adams, Roger D. Cotton, y Quentin McGhee, Panorama del Antiguo Testamento (Manual del estudiante), ed. Quentin McGhee, Serie fe y acción, Quinta edición. (Springfield, MO: Faith & Action, 2011).

• John Wesley Adams, Willard Teague, y Quentin McGhee, Panorama del Nuevo Testamento (Manual del estudiante), ed. Quentin McGhee, Serie fe y acción, Cuarta edición. (Springfield, MO: Faith & Action, 2011).

4 COMENTARIOS

    • Sí, en ambas fuentes. El libro de Génesis, así como los libros de Números, Reyes y otros, guardan algunas inconsistencias en cuanto a cronología y cálculos numéricos. Algunas de estas inconsistencias han sido explicadas en mis artículos. Casi todas se resuelven fácilmente. La mayoría tiene que ver con el proceso de traducción de la Biblia. Contra el parecer común, la verdad es que la Biblia no siempre se ha traducido correctamente. Algunos de estos errores son de naturaleza tal que no pueden recuperarse y tenemos que recurrir a fuentes externas en busca de una aproximación.

      El caso con los libros de la Perla de Gran Precio es muy distinto. Estos se recibieron por un proceso diferente y fueron traducidos una sola vez. En toda mi experiencia, esta fuente es mucho más certera en todos los datos que proporciona. En este caso nos estamos refiriendo a un libro autógrafo del profeta Abraham, escrito por él mismo.