El profeta Isaías, hijo de Amoz, ha sido uno de los más grandes profetas del Señor de todas las dispensaciones y es el profeta más citado en todos los volúmenes de las Escrituras. El Salvador dijo de él: “Grandes son las palabras de Isaías” (3 Nefi 23:1) Su ministerio se llevó a cabo en Jerusalén, aproximadamente de 740 a 701 antes de Cristo. El fue el profeta que aconsejó a Ezequías, rey de Judá

El trascendente mensaje profético de Isaías

El nombre de Isaías concuerda con su mensaje. Significa “el Señor es salvación”. Ese mensaje se refleja en todos sus escritos. A través de su profético e inspirado discurso, Isaías captura con una habilidad consumada el gran bosquejo del plan del Señor para la humanidad: Israel debía ser obediente a Dios para recibir las bendiciones de paz y grandeza espiritual, pero si desobedecían los israelitas serían esparcidos y castigados hasta que pudiesen reformarse.  Sin embargo, en el propio y debido tiempo del Señor, Él recordará las promesas hechas a los fieles y reinará como Señor y Rey en medio de su pueblo para siempre.

La habilidad de Isaías para expresarse no tiene igual en todas las Escrituras. Es como si condujera a sus lectores a través de una visión panorámica que abarca todo el plan de salvación, desde la vida preterrenal y el ministerio del Salvador en el meridiano de los tiempos, hasta el reino milenial en la culminación de los tiempos. Con frecuencia, Isaías es capaz de resumir todo el rango de la existencia del hombre en el espacio de sólo uno o dos versículos, siempre volviendo al tema central de su discurso, que es el Mesías, el Salvador de la humanidad.

La contribución del libro de Isaías

El libro de Isaías es el primero de los cinco libros de los profetas mayores del Antiguo Testamento, a saber, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel.