Job fue un patriarca bíblico cuya historia, hasta donde se conoce, es relatada en el libro que lleva su nombre. Vivió en la tierra de Uz y se ha convertido en uno de los máximos ejemplos de fe, fidelidad y perseverancia bajo condiciones extremas de contrariedades y aflicción.

La historia de Job y su asombrosa prueba de integridad

El libro de Job describe la imponente riqueza de este patriarca, apreciable, según las costumbres de la época, por el gran número de camellos y otros tipos de ganado que poseía. Su bienestar personal y familiar también es evidente y se percibe que, como siervo de Dios, brindó un gran servicio y consejo a otros fieles hermanos, sirviendo, quizás, como líder en la Iglesia del Antiguo Testamento.

Mientras vivía en esta gran prosperidad, se vió devastado por una serie de calamidades que cayeron repentina y casi simultáneamente sobre él. Estas calamidades surgieron como resultado de la maldad del adversario, a quien irritaba la integridad de Dios y retó a Dios a ponerlo bajo prueba. Dios permitió a Satanás colocar a Job bajo adversidades, pero no le permitió tomar su vida. Las pruebas de Job incluyeron la pérdida de sus bienes, de su familia, de casi todas sus amistades y de la salud. Tres amigos de él le visitaron y pusieron en tela de juicio su dignidad y su honor, a lo que Dios, aunque transido de dolor, respondió valerosamente. En medio de todos sus sufrimientos fue capaz de perseverar en su fe en Dios y mantener su integridad.

La restauración de Job

Dios visitó al patriarca Job tras de sus pruebas. Por medio de penetrantes cuestionamientos, le ayudó a volver a la humildad de su carácter y a reconocer la soberanía de la divinidad. Tras esta entrevista, en la cual menciona varias de las actividades realizadas en la vida preterrenal y el poder de Dios sobre la Creación de la tierra, Dios restauró a Job sus ricas bendiciones y le favoreció con mayor prosperidad de la que había disfrutado antes. Job sobrevivió este periodo de prueba por una larga temporada y murió a una edad avanzada. Terminó convirtiéndose en uno de los máximos ejemplos de integridad para todas las futuras generaciones; como se puede apreciar en Ezequiel 14:14 y Ezequiel 14:20, donde se le coloca a la altura de Daniel y Noé. También ejemplifica la paciencia ecuánime bajo las calamidades más intensas (Santiago 5:11).

 

Bibliografía