Para vencer la aparente vanidad que Elihú percibe en Job, Elihú intenta contrastar el valor del hombre y el valor de Dios. Esta parte de su discurso contiene muy valiosas perlas de sabiduría ya que, aunque el concepto de Elihú sobre Job era equivocado, su concepto sobre el valor de Dios en contraste con el valor del hombre es correcto.

Pero un efecto del discurso de Elihú que quizá hasta ahora te ha pasado desapercibido, es que prepara el momento de la intervención de Dios en el libro de Job. El discurso de Elihú termina en el capítulo 37, pero el discurso de Dios comienza en el capítulo 38. Hecha un vistazo de nuevo a la estructura del libro de Job, en donde se describe claramente este cambio de sección.

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