"Esta práctica muestra que el sacrificio tenía un simbolismo doble. Primero y lo más importante, representaba al único sacrificio que podía traer paz y remisión de pecados, esto es, el de Jesucristo. Pero la imposición de las manos mostraba una transferencia de identidad; esto es, el oferente ponía su propia identidad sobre el animal a sacrificar. De este modo, la muerte del animal implicaba simbólicamente una de dos cosas, según la clase de ofrenda.

  • "Primero, implicaba que el pecador, el “hombre natural”, como lo llamó el rey Benjamín (véase Mosíah 3:19), era muerto a fin de que la persona espiritual pudiera renacer. Pablo usó esta terminología en Romanos 6:1-6 y la fuente bautismal es comparada con la tumba en Doctrina y Convenios 128:13. ¿Por qué? Porque el “hombre viejo” de pecado es sepultado allí (Romanos 6:6).
  • "En segundo lugar, si no era una ofrenda de pecado, la muerte del animal implicaría entregar la vida de uno, esto es, un sacrificio total del hombre a Dios."

Bibliografía