“Antes que Salomón diera la oración dedicatoria, una nube de gloria llenó la casa de Dios, indicando la presencia de Dios. El hecho de que esta gloria acompañara los servicios de dedicación es interesante para los Santos de los Ultimos Días, siendo que una gloria similar se manifestó en la dedicación del Templo de Kirtland el 27 de marzo de 1836. Muchos de los presentes manifestaron haber visto ángeles y haber oído el “sonido de un viento fuerte que llenó el templo”, y muchos de los habitantes de la ciudad informaron haber visto “una luz brillante como un pilar de fuego que se posó sobre el templo” (History of the Church, 2:427). Los acontecimientos especiales manifiestos en la dedicación de ambos templos son señales de la aceptación, por parte del Señor, de las casas edificadas en su nombre y para su honra.” (Manual de Instituto del Antiguo Testamento, 1 Reyes-Malaquías, 1 Reyes 8:10-11)