Robert E. Wells
Robert E. Wells

Me gusta pensar en el momento en que se dio el sermón. Me imagino una escena llena de paz y de belleza y en ella veo un atardecer a principios de abril sin siquiera una brisa y las nubes haciendo un hermoso contraste contra un cielo azulado sobre las orillas del Mar de Galilea, donde las suaves olas golpean contra las barcas de los pescadores. A un lado del cerro se ha reunido una gran multitud de personas ansiosas de escuchar; muchas se sientan en el pasto mientras que otras se quedan de pie entre las rocas y las flores que ya han empezado a brotar. Todos prestan atención y levantan sus rostros, cada ojo puesto en el Señor y cada oído escuchando lo que el Salvador dice que tienen que hacer para tener paz en su vida.