“Poco después de ascender al trono, Salomón emprendió la obra que, como herencia y honor, recibió con la corona. Puso los cimientos durante el cuarto año de su reinado, y el edificio quedó completo en un plazo de siete años y medio. Con la abundante riqueza acumulada por su regio padre y particularmente reservada para la construcción del templo, Salomón pudo imponer tributo a todo el mundo conocido y lograr la cooperación de varias naciones en su tremenda empresa. El número de los que trabajaron en el templo ascendió a muchos miles, y todo departamento quedó bajo el cargo de maestros artesanos. Era un honor prestar servicio en la gran estructura de la manera que fuere, y la mano de obra cobró una dignidad que hasta entonces no se había conocido. La albañilería se convirtió en profesión, y las órdenes graduadas que en ella se establecieron han permanecido hasta el día de hoy. La construcción del templo de Salomón fue un acontecimiento trascendental, no sólo en la historia de Israel, sino en la del mundo.” (James E. Talmage, La Casa del Señor, págs. 5-6.)

Originally posted 2017-11-18 05:39:02.