“Si alguien que oficia en esta sagrada ordenanza [la Santa Cena] es indigno de participar, y alguno de los presentes lo sabe, la participación de ese oficiante es una distracción seria para esa persona. Jóvenes, si alguno de ustedes es indigno, hablen con su obispo de inmediato; pídanle que les indique lo que deben hacer para ser dignos de participar en sus deberes del sacerdocio en forma digna y correcta” (Elder Dallin H. Oaks, “El Sacerdocio Aarónico y la Santa Cena”, Liahona, enero de 1999, pág. 46).