"Debemos entender que la ley de Moisés no es la misma cosa que la ley de sacrificio. Aunque se cumplió la ley de Moisés, los principios de la ley de sacrificio continúan siendo parte de la doctrina de la Iglesia, pues el propósito principal de esta ley sigue siendo el probarnos y el ayudarnos a venir a Cristo. Después del sacrificio supremo del Salvador, se hicieron dos ajustes en la práctica de esa ley. El primero es que la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio; y el segundo es que ese cambio se centrara, no en el animal de una persona, sino en la persona misma. En un sentido, el sacrificio cambió de la ofrenda al oferente. "

Bibliografía

  • Ballard, M. Russell: La ley de sacrificio. En: Liahona marzo de 2002, pág. 17.