Manfred Schütze tenía cuatro años. Su padre había muerto en la guerra. Su madre, los padres y la hermana de ella, también viuda y con dos niñas pequeñas, se vieron forzados a evacuar el pueblo con sólo treinta minutos de aviso. Tomaron lo que pudieron y se encaminaron hacia el Oeste. Manfred y la mamá tiraban y empujaban un carrito en el que, de vez en cuando, iba el abuelo enfermo. Un oficial polaco, al ver al patético Manfred, se puso a llorar.
Al llegar a la frontera, los soldados les saquearon sus posesiones y les tiraron al río la ropa de cama; además, allí Manfred y la madre se vieron separados del resto de la familia. La madre pensó que quizás hubieran ido en busca de familiares a Bernburg, donde había nacido su abuela. Después de pasar semanas de increíbles sufrimientos, al fin llegaron a Bernburg y encontraron a la familia.
Los siete vivían juntos en una pequeña habitación. Pero sus problemas no habían terminado; la madre de las niñitas murió y la afligida abuela pidió que llamaran a un predicador y le preguntó: “¿Podré ver a mis familiares otra vez?”.
El predicador le contestó: “Mi querida señora, la resurrección no existe. ¡Los muertos quedan muertos!”.
Para enterrar el cuerpo, lo envolvieron en un saco de papel.
Al volver del entierro, el abuelo habló de suicidarse todos, como muchos otros lo habían hecho. En ese momento vieron el cartel que el élder Schreiter había colocado en un edificio —”¿Habrá vida después de la muerte?”—, con una invitación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días. Después, en una reunión, supieron del Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.
El libro explica lo siguiente:
• El propósito de la vida terrenal y de la muerte.
• La seguridad de que hay vida después de la muerte.
• Lo que sucede al espíritu cuando sale del cuerpo.
• La descripción de la Resurrección.
• Cómo recibir y retener la remisión de los pecados.
• Qué efecto tendrá en nosotros la justicia o la misericordia.
• Cuáles son las cosas por las que debemos orar.
• El sacerdocio.
• Los convenios y las ordenanzas.
• La función y el ministerio de los ángeles.
• La voz suave y apacible de la revelación personal.
• Y, principalmente, la misión de Jesucristo.
• Y muchos otros tesoros que componen la plenitud del Evangelio de Jesucristo.
Todos se convirtieron a la Iglesia y su vida cambió. El abuelo encontró un trabajo de panadero y pudo proveer el pan para su familia y también para el élder Schreiter, que les había dado “el pan de vida”.
Después, recibieron ayuda de la Iglesia desde los Estados Unidos. Manfred creció comiendo granos enfardados en pequeñas bolsas en las que había una colmena, saboreando duraznos de California y vestido con ropa de los suministros del bienestar de la Iglesia.

Bibliografía

Originally posted 2018-03-11 04:44:00.