Mediante la fe inquebrantable aprendemos que “es por la fe que se obran milagros”.
Por lo general, esos milagros no serán manifestaciones físicas del poder de Dios, como dividir el mar Rojo, levantar a los muertos, derrumbar los muros de prisiones o la aparición de mensajeros celestiales. Intencionalmente, la mayoría de los milagros son manifestaciones espirituales del poder de Dios, entrañables misericordias que suavemente se confieren a través de impresiones, ideas, sentimientos de seguridad, soluciones a problemas, fortaleza para afrontar las dificultades y consuelo para soportar las decepciones y el pesar.
(2007, octubre, Robert D. Hales, ‘Revelación personal: Las enseñanzas y el ejemplo de los profetas,’ Liahona, noviembre 2007 ¶ 23–24)

Originally posted 2018-02-12 10:25:00.