“Después del sacrificio supremo del Salvador… la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio… ese cambio [puso el centro de atención] no en el animal de una persona, sino en la persona misma. En un sentido, el sacrificio cambió de la ……ofrenda al oferente.

“…En vez de que el Señor requiera nuestros animales y granos, ahora desea que nos despojemos de toda impiedad… El élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: ‘El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma’.”

Bibliografía

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